
Si la sutil línea, que separa mi mente del mundo perecedero, se quebrara como la cuerda de un viejo violín, melodía de otoño, mojada de hojas caídas, que en una noche de alcoba serena cobraron verdad. Que si yo sé de algo es de soñar.
Cuando ese instante mágico sea cierto, aunque solo sea de mi mente un desvarío, lisergia de mi sangre, en la corteza de mi pensamiento, aunque solo será de tinta y de lamento. Brindo la naturaleza en que se hará en actos, mis actos en consecuencia.
Recorreré tu línea temporal hasta las curvas de tu olvido.
Seré viento solar impulsando hacia tu espalda mi calor.
Exploraré la profundidad de tu ser resbalando siendo fluido
Rozaré tu cuerpo con mi piel distinta, extraña, de otro color.
Me transformaré en animal salvaje, del bosque, para devorarte.
Te acariciaré con manos de metal y látex y mente de silicio.
Me agarraré a los salientes más recónditos de tu precipicio.
Orbitaré en tus caderas, cayendo a tu atmósfera mi nave.
Y sí Mefisto es mi aliado
crearé un universo de mi esencia,
para tener tu presencia,
en cada poro de mi cuerpo.