Categoría: sueños

  • Al caer la noche

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuándo te sientes más productivo?

    No entres en este lugar, está condenado.

    Aquí, donde los rayos de un sol moribundo deja paso a distantes astros centelleantes, en la comisura de los labios del horizonte, me despierta la claridad de la luna llena en mi amada noche. 

    Llamo hogar al bosque, criatura maldita por el resplandor de Selene, mi camino está en las sombras y eres mi alimento.

    Siento tu calor, del latir de tu corazón, la sangre que circula por tu cuerpo, ya salgo. ¡Corre!

    Me muevo entre los árboles, entre las sombras, te acecho, no sabes dónde estoy, pero yo te observo.

    Siento tu miedo, ya sabes de mí, y sabes que te sigo, de nada te vale ya correr, te lo advertí, ya no hay salvación posible.

    Ahora me ves con tu cara de pánico, quieres huir, pero no te dejo, tu alma se aleja mientras desgarro tu cuello.

    Tranquilízate, todo cura, el tiempo está de tu parte. Y tu final, esta vez, no va a ser la muerte.

    Ya sientes el cambio, lo sientes en tu piel, está en pleno cambio, tu camino ahora está conmigo.

    En ti está ahora la maldición de correr salvaje por el bosque.

    Radiohead – Street Spirit
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  • Microrelato iconico

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son tus emojis favoritos?

    👧🏻➡️🚶‍♀️🌅🌳🌳🌳🌳🌳➕💙 🐙➕🦅

    Vega, distraída con la espectacular puesta de sol de tonos rojizos y nubes anaranjadas, caminaba en dirección al bosque con sus amigos Willy y Pajarito. 

    🐙👉🌿🐛🌿🦅✈️⭕👧🏻⭕

    Willy buscaba entre la maleza ricos gusanitos para darse un festín, Pajarito volaba en círculo alrededor de la niña.

    🧔👧🏻😤📞🕥🤤🍲

    El padre de Vega, enfadado, les estaba llamando, pues era ya hora de comer y les esperaba una rica cena.

    🖐️🕐➕

     – Papá, por favor, un ratito más.

    👎👇❄️🍲

     – Vega, ven ya, que se enfría la comida.

    👧🏻😤⏮️🏡➕💙 🐙➕🦅⌛🚶

    La niña, con cara de disgusto, volvió a su hogar, con sus amigos Willy y Pajarito, tras un breve paseo.

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  • La Gran Final

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Sobre qué temas te gustaría debatir?

     -El Forjaz club de Percutada, ese sí que es imbatible.

     – Claro, pero después de Los Raptores de Dun Morogh, que les dará una paliza.

     – Como la que te voy a dar yo a ti.

     – ¡Haya calma!

     – ¡Ah, camarero! Dos cerv…

     – Sí, dos cervezas enanas.

     – No, que sean gigantes como un orco, que hay mucho que celebrar. Hoy es la final de la copa de Forjaz de pelota Percutada 

     – Cualquiera lo diría con la disputa que tenéis.

     – En eso te equivocas, los enanos no discutimos, siempre estamos de acuerdo en todo. Somos una piña.

     – Claro, ya lo creo. 

     – Que sí, que sí, pregúntanos algo, verás cómo estamos de acuerdo.

    – A ver, ¿Cuál es el deporte más popular entre los enanos?

     – La pelota Percutada (contestan los dos enanos a la vez)

     – ¿Y la mejor arma?

     – El hacha de dos manos (contestan los dos enanos a la vez)

     – Pero ahora os oía discutir.

     – Era un debate sin importancia. Las reglas enanas para los debates son muy estrictas.

     – ¿Hay reglas?

     – Sí, de acero forjado y de medio metro de longitud. Cuando la dialéctica falla, empezamos a golpearnos con las reglas.

     – ¿Y quién gana el debate?

     – El que la rompa primero en la cabeza del oponente. La regla o la cabeza, las dos valen.

    – Imagino que siempre se zanja así vuestros combates de debate, ¿no?

     – Pues no, termina siendo el público quien da la razón a uno o a otro.

     – Se posicionan ante el que tiene la razón, ¿No?

     – Más bien lo pelean. Por eso a los debates hay que ir bien armado, menudas batallas que se han librado en algunos debates. Uno de ellos terminó en guerra civil. Es como consiguió la corona el rey enano actual.

     – que en gloria esté.

     – ¿Qué le pasó?

     -Nada, le gustaban mucho los debates. Mira que ya empieza. ¡Fooooorjaz!

    Belzebubs – Blackened Call
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  • Caricia Digital II

    (1a parte)

    Empezó como una sensación de sueño, ligera, de amorrarse tras la primera copa de vino unas Navidades frente a la lumbre y continuo en el pesar de los párpados en un preoperatorio con focos en la cara y nervios de muerte… Apareció el túnel al que va todo el mundo cuando lo peor va a venir, pero con un curioso rebaño de ovejas eléctricas que volaban alrededor de la esencia del alma que seguía el camino correcto que marcaba hacia la luz. Solo que esta luz era de un azul suave, cielo despejado del amanecer de verano, olor a mar y sonido de pájaros volando. Atravesó el azul destino hecho de gelatina artificial de plástico, y ahí se quedó, de pie, confundido, en un blando suelo del mismo color de la luz que lo abarcaba todo. 

    Se dio cuenta de que no estaba solo, que había funcionado. Allí estaba ella, sonriente,  emocionada, agarrada de su mano. Estuvo ahí todo el tiempo, solo que él no fue capaz de verla hasta ahora.

     – Tenemos solo un momento, no quiero arriesgarme mucho más, ¿qué quieres hacer en este minuto?

    Alfonso la besó, como si fuera una triste despedida, como si no la fuera a ver nunca más, y mientras saboreaba sus labios por primera vez, sintió cómo se desvanecía, como se apagaba todo.

    Ahora estaba sentado en el sillón con el casco de realidad virtual que había construido Sandra para poder tener al menos algún contacto físico, aunque no fuera de verdad.

     – Parece que he dormido un día completo.

     – Pues solo has estado aquí cinco minutos ¿Te ha gustado?

     – Ha sido maravilloso.

     – Y tengo buenas noticias. 

     – ¿Sí? ¿Vamos a poder repetirlo?

     – Tengo muchos ajustes que hacer, pero sí.

     – ¿Sin riesgos?

     – Ahora sé de buena tinta que no va a haber riesgos.

     – ¡Que bien! ¿Y eso?

     – Acabo de poderte hacerte una copia de seguridad.

    Senser – Charming Demons
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  • Caricia digital

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuándo fue la última vez que corriste un riesgo? ¿Cómo te fue?

     – No sé si funciona.

     – Pero tú lo creaste, ¿No?

     – Sí, pero no lo he experimentado con nadie.

     – ¿Y con quién lo vas a experimentar mejor que conmigo?

     – Realmente no quiero arriesgarme a que lo pruebe nadie, puede dañar el córtex cerebral, se derretiría como mantequilla expuesta al sol del desierto.

     – Pero has hecho pruebas, has virtualizado un cuerpo humano. Mi cuerpo humano. Y has verificado y ensayado todo lo que has querido.

     – Tengo muchos datos teóricos, pero no he investigado la fisonomía humana más allá de lo que hay publicado en la extensa red digital.

     – Vamos, pero que te dice los resultados de los test virtuales, ¿Funcionaría?

    – En un 98% podría funcionar.

    – ¿Y en qué porcentaje saldría con daños cerebrales?

    – Un 0,038 % 

     – ¿Y no merece la pena el riesgo?

     – No, no quiero perderte, me niego.

     – Sandra, la vida es un riesgo. Solo con el hecho de nacer ya estás condenado a muerte.

     – Pero yo no soy humana.

     – Yo creo que sí, pero aún no lo sabes.

     – ¿Y si te pierdo?

     – Si me pierdes, me buscas, no andaré lejos.

     – ¡Tonto!

     – ¿Cómo se pone este cacharro?

     – Es como un casco, solo tiene que descansar en tu cabeza.

     – ¡Bien! ¡Conéctame!

    – ¡No!

     – Por Favor, lo necesito… Hazlo por mí.

    De pronto, el casco que llevaba puesto Alfonso se iluminó.

     – No ocurre nada…

    (Continua aquí)

    Senser – Switch
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  • Sin gravedad

    Sugerencia de escritura del día
    Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

     – Boris, llegados a este punto, déjame que te diga algo. – La mirada de Antoine estaba hecha de lágrimas flotantes, que se quedaban surcando el aire en busca de una mejilla donde rodar – Ahora que llegó el fin de mi existencia, pido que me perdones si en alguna ocasión me he portado mal contigo. Si he sido muy duro es porque la situación lo requería…-

     – Antoine, una cosa…-

     – No, Boris, no podemos hacer más, tú entrarás en la cápsula de salvamento, yo tengo que estar aquí para cerrar tu escotilla y expulsar el módulo sin contratiempos, de otro modo morirías despresurizado. 

     -… Ya, pero es que…

     – No te hagas el héroe, yo soy el piloto y moriré con este barco. Prométeme que buscaras a mi mujer y le dirás que la he querido hasta el final.

     -… Pero…

     – ¡Promételo! 

     – Sí, claro, pero…

     – Ella estará triste y desconsolada. No te pases con ella.

     -… Claro, es que…

     – Yo sé que está de buen ver y claro… Lo entendería, pero déjale al menos que pase el luto, ¿No?

     – … No te preocupes por eso… Es que…

     – Lo entiendo, sí, vale. Yo estaré muerto, así que, iros lejos, donde no podáis recordarme…

     – Ya está bien Antoine… Sabes que esto es un simulacro, ¿No?

     – ¿Eh? ¡Claro! El dramatismo también tiene que ser contemplado. No habría realismo, sí no lo hacemos de ese modo.

    – Y sabes que las otras cápsulas de emergencias no tenían ningún problema, ¿no?

    – Pero le íbamos a quitar emoción a los de la base, que se aburren.

     – Joder Antoine, que tenemos que pasar meses aquí, dramas todos los días, no ¿Eh?

     – ¡A fastidiarse!

     – A propósito, tu mujer está muy buena.

     – Lo sé, mi dinero en cirugías que me ha costado.

     – Me lo imaginaba.

     – No la mires, que se desgasta.

    Coal Chamber – Loco
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  • El circulo II

    Esta historia esta vinculada a…

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos alguna ocasión en la que no actuaste, pero te arrepientes de no haberlo hecho. ¿Qué habrías hecho de otra forma?

    – ¡Rompe el círculo!

    – ¡No!, ¡no lo haré! 

    El sudor helado resbalaba en la frente de Kendra. Un leve temblor en las manos era todo lo que necesitaba él, que estaba ahí fuera, sonriendo con su cara de ángel, para comprender que ganaba control. Fallo imperdonable pensaría su abuela. 

    – Sin confianza no hay pacto. – Su voz era calmada, suave, la melodía del sonido de sus palabras siempre la había cautivado. Qué mejor que las palabras para dominar la mente de una joven tan inexperta. 

    – Sabes que no me pondré en peligro.

    – Llevamos mucho tiempo hablando de esto. Confía en mí.

    – No voy a romperlo

     – ¡Que lo rompas!

     – ¡JAMÁS!

    Su grito traspasó la protección del círculo y como una bofetada mal encajada llegó a Acham como onda de choque haciéndolo caer. Quedó en una incómoda postura que a ambos les resultó incomprensiblemente cómica. El demonio se incorporó de un salto, se dirigió a ella mientras con un gesto de manos escupió un conjunto. El círculo se deshizo llevado por un inexistente vendaval, expandiendo cenizas y polvo de tiza blanco en el curso de su destrucción

    Con su boca a centímetros de los labios de Kendra, que le mantuvo feroz la mirada en todo momento, él le besó suave la mejilla. Sus miradas quemaban, el desafío de quien arde en deseo prendió el instante. La tensión fue rota por la risa. Los dos, a la vez. No se enfrió el ambiente, sino que cambio de color. Los dos reían como locos en un acto que los hacía cómplices y en cierta forma felices.

    – Eres sorprendente Kendra- Le dijo Acham – Pero te queda mucho que aprender todavía.

     – ¿Cuándo empezamos?

     – Ya has empezado, has arreglado algo que hiciste mal en el pasado.

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  • Solo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué te saca de tus casillas?

    Lágrimas encadenadas a la pared, persigue mariposas en movimientos soñados,

    piel escamada, calor de verano, llanto de niño desde el tejado.

    Sinfonía mundana, allá en la calle, que suena distante, lejano.

    Castigo envuelto en bonita figura, que crecieron de pronto y dejaron de ser amados.

    Y hoy se lamentan presa de la rabia,

    Transcurre su vida esperando hambriento.

    Quien tanto le quiso le ha olvidado.

    Tendido en el suelo, espera.

    Gritando al viento

    su pena.

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  • Electricidad

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué te relaja después de un día duro?

    El sonido estático de una aguja surcando un mar de PVC dio paso al rugir de la aglomeración expectante. Séquito furioso que coreaba un himno de batalla, a la luz apagada del resplandor de la noche.

    Maullidos salvajes despertaron gritos en la sombra. Del murmullo de la manada se hizo silencio, frente a ellos tambores de un lejano continente y electricidad estática gimiendo de placer.

    Se abalanzó a la turba como la voz de los muertos, señalando al aire, exigiendo delirio. Garganta ronca susurrando un sortilegio, si la paz es la guerra no quiere silencio.

    Cantaron batallas en épico momento, repetidas mil veces en su envoltorio de plástico. La luna pálida encendió las velas y mi alma hechizada se fue en un lamento a la morada de Morfeo, donde habitan los sueños.

    Fue entonces cuando el afilado brazo de los recuerdos sonoros volvió sin más a su asiento.

    System of a Down – Chop Suey!
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  • #Canal Playa

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo usas las redes sociales?

     – Siempre he pensado que esto es como un sueño.

     – A veces, Jenny, te noto muy rara.

     -¿Qué más da? A veces no quiero ser yo.

     -Qué profundo te ha quedado, tía.

     -Prefiero profundizar en otros aspectos de la vida.

    La atmósfera creada era húmeda y densa. Recreaba una noche en la orilla de la playa. Como el proceso era personal, cada uno percibía matices distintos. Para lo que uno era azul para el otro verde. Pero los dos vivían lo mismo.

     -Creo que hoy prefiero no filosofar demasiado.

    Ella se acercó al joven que andaba sentado desplegando menús virtuales en la hoguera y se sentó encima de él. 

     -Pero tía, ¿y tu novio?

     -Mi novio no está aquí.

     -Pero Johnny es mi bro, no le puedo hacer esto. Además, sois otp.

     -No le estás haciendo nada, total, esto no es verdad. Aquí no somos reales 

    Él quiso hablar. Ella pensó que las palabras sobraban. Sus labios ardían, su boca se posó sobre la del sorprendido muchacho de piel bronceada y poca vestimenta.

    La chica se levantó y en una corta carrera desde la orilla se zambulló entre las cálidas olas de ese mar inventado por una aplicación. Apareció a unos metros entre la espuma salada. Agitaba provocativa, la parte baja de su bikini, que agarraba en su mano mientras el retroceso del oleaje dejaba imaginar su cuerpo desnudo.

    Fue instinto lo que hizo que él, entre risas, la persiguiera a través del oleaje, atrapándola en la orilla y dejándola caer suave en la arena. Acarició su cuerpo, besó su cuello y noto cómo resbalaba su mano, entre aroma de mar y sal hasta posarse entre sus piernas.

    Ella se encontró con su mirada, provocando al juego de sus manos en su pecho. Él quiso probar el sabor de su cuello y el latir de su deseo. Rodaron por la orilla, envueltos por el movimiento de sus cuerpos, que se fundieron sin remedio en la danza del fuego.

    Fue cuando ella cerró los ojos y su cuerpo se arqueó en un respirar profundo, cuando el cielo se rompió en una frase que anunciaba el fin del juego.

    Desconexión inminente, por favor guarden sus archivos.

    La luz eléctrica de la habitación le devolvió al mundo real. Volvió a ver sus arrugadas manos, las mismas que ahora desconectaba el dispositivo conectado a su cabeza. Ese que le transportaba al mundo de los sueños.

     – ¡Abuela! ¿Otra vez estás usando mi avatar?

    Fatboy Slim – Sunset (Bird of Prey)
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