Categoría: pesadillas

  • Dulce y Amarga

    Sugerencia de escritura del día
    Describe la chocolatina de tus sueños.

    Dulce y amarga eres,

    como esa chocolatina,

    como toda esa cafeína,

    que necesitamos,

    en los amaneceres.

    Como el suspiro que ocultamos,

    como los besos que evitamos.

    Como el rastro de tu piel,

    que se queda en mis dedos,

    cuando el cielo quebranta en rojos,

    y tú te vas con él.

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  • Angustia

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué miedos has vencido? ¿Cómo lo hiciste?

    Apretando los puños con fuerza, ahogado, consciente del fin. Sudor frío. Desesperación.

    Las hormigas, burlonas y grotescas, se hacen pequeñas y turbias en mi despedida hacia el abismo. Impulso cegador, rugido hambriento de carroñero alado esperando en círculos a que se descomponga el tiempo que me queda por vivir.

    Vibración entre mis párpados, sacudidas en el vendaval, lo siento próximo, siento que va a terminar. Ciego el misterio que me tiene en vilo, que angustia mi espera, que me quita esperanza de palpar la tierra y abrazarla sin más. Mas yo cierro los ojos y quebranto en el rezo por si algún divino misterio se apiada de mí al verme caer.

     – Señor, ¿se encuentra bien?

     – No muy bien, no. Pero es algo pasajero, no pasa nada.

     – Bien, señor, no se preocupe que ya estamos a punto de aterrizar.

     – Siempre he pensado que los ángeles tienen la melodiosa voz de las azafata de un avión.

    Helloween – Eagle Fly Free
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  • Linea Recta

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo sabes que ha llegado el momento de desconectar? ¿Qué haces para que suceda?

     – ¡Lo siento! Ya es la hora, tenemos que hacerlo ya.

     – Estoy preparado.

    Y si no, daba igual, ya no hay nada por lo que luchar.

    Dulce pesar el de mi mirada sin brillo que cerrando el telón se despide. Dolor intenso que se diluye con el delirio narcótico del susurrar de mi sangre y el apagar del calor de mis mejillas. Ya no hay risas, ni melodías de despertador, ni un rato más en la cama, agarrando la almohada con el cariño de tus abrazos. No se lo llevará el viento porque ya no hay más que llevar. Ya casi no queda más que el tiempo para quedarme dormido, pero si para un último sueño. Dulce sueño si existiera destino.

    Y diré que es mentira, pero abrí los ojos, no te creería si me dijeses que es verdad, allí estaba ella, preciosa, bonita como la luna cuando se hace llena, y con el brillo en la mirada del que trae la vida, a caricias, a besos, con su cálida mano me rozó la mejilla y me dijo al oído.

     – Toda tu vida suspirando por tus sueños y no sabías que los encontrarás después.

    Fluir de blanco brillo que se escapa desde mi cuerpo a un lugar infinito, Despidiéndose de lágrimas y desespero, de las cadenas que me ataron al suelo y que ya la llevan al fuego. A que las cenizas se las lleve el viento, a que la lluvia seque mi invierno, mientras yo aquí espero, descubriendo, por fin, el misterio.

    Nightwish – Dead Boy´s Poem
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  • Luces de Neón

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué significa para ti «tenerlo todo»? ¿Es algo alcanzable?

    ¿Qué más te doy si no me queda nada?

    ¿Qué más me da, si ya lo tengo todo?

    Si ya no hay retazos de mi ayer,

    risas a falta de llantos de soledad.

    Luces de neón de sílfides enjauladas, 

    de interminables curvas de anestesia,

    de pasiones escondidas,

    de besos en las esquinas, 

    con el fantasma de tu rostro frente a nuestros cuerpos desnudos, mirando atento, esperando, analizando, juzgando. 

    Hasta que un día cerré los ojos,

    y se fue.

    Incubus – Under my Umbrella
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  • ¿Estas Ahí?

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Con quién te gustaría hablar pronto?

    La señora sostenía la mirada al infinito, tristeza no era la palabra, más bien estaba lejana, ausente, profundamente desconectada de lo que estaba ocurriendo, aun así su vestido negro recién planchado y su pelo gris esmeradamente arreglado descartaba cualquier sensación de auto abandono. Su hija, con una juventud de alegría abandonada y ojeras mal disimuladas, la acompañaba en silencio, atenta a lo que estaba ocurriendo alrededor. 

    La presencia de la señora contrastaba con la habitación, desordenada y llena de sombras, de ventanas tapadas y cortinas gruesas, con una mesa redonda tapizada en tela, llena de trastos sin sentido ordenados al azar y un apresurado espacio despejado justo en medio. 

    Frente a ellas dos, se sentó una tercera señora, de mirada desafiante y bisutería barata, ornamentada con una bata de colores difusos que recordaba a lejanos países en épocas pasadas. Las miró con un discreto recelo y rompió el silencio.

     – ¿Sabéis lo que vamos a hacer?

     – Sí. – Contestó la señora mayor

     – ¿Y estáis de acuerdo en llevarlo a cabo?

     – Sí.

     – Bien, comencemos.

    Nada más entrar en silencio, sus ojos se volvieron blancos como la nieve y empezó a temblar. Respiraba de manera agitada, y apretaba los dientes que rechinaban hasta el escalofrío. Los espasmos agitaba todo a su alrededor, hacía temblar el suelo y la mesa amenazaba con romperse en pedazos cuando de pronto paró y comenzó a hablar, en susurros, con la voz de otra persona.

     – Isabel, ¿eres tú?

     – ¿Paco? – Contestó la señora mayor en un sobresalto.

     – Sí, Isabel, ¿Por qué me has llamado?

     – Paco, ¿cómo sé que eres tú?

     – Nos conocimos en el pueblo, en la boda de tu hermana Dolores.

     – ¡Eso lo saben todos, demuéstrame que eres tú!

     – Me casé contigo al enterarme de que quedaste embarazada del marido de tu hermana Dolores, para evitar que tu padre os pegara un tiro a los dos. – Al escuchar estas palabras, la hija, con los ojos abiertos como platos, confusa, miró a la madre en silencio.

     – Así fue.

     – Entonces, ¿qué quieres de mí?

     – Necesito que me digas donde escondiste el dinero, no nos dejaste nada tras tu muerte y sé que lo tenías escondido.

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  • Ritual

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué sacrificios has hecho en tu vida?

     – Para seguir unas instrucciones hay que saber leer, ¿no?

     – Sí, señor

     – Entonces, ¿tenéis el libro?

     – Sí, su magnificencia 

     – ¿Lo habéis leído?

     –  Sí, milord

     – ¿Y dónde pone que hay que cargarse a un gatito para invocarme?

     – Aquí pone que hay que hacer un sacrificio.

     – Sí, pero sacrificarte tú de alguna manera, no mates al gato, menos mal que a este le quedan vidas.

     – Meuu

    The Cure – Lovecats
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  • Acantilado

    Sugerencia de escritura del día
    Explica una historia sobre alguien que haya tenido un impacto positivo en tu vida.

    Al filo del acantilado miraba el canto de la pardela. La cadencia milagrosa que le hacía retornar a las piedras en su mundo de viento y de salado aliento. Fue entonces cuando reparé en él.

     -¿No son mágicas estas aves? -Me dijo al cruzar mi mirada y comprender mi abstracción en el paisaje- Viven de día y de noche en una constante danza en las alturas. Sin importarle más que el mar y las rocas, a pesar de la discusión eterna que siempre mantienen entre ellas.

     -Su mundo parece enorme a la vista, pero a mí se me hace pequeño.- Le respondí.

     -Entonces es hora de alzar el vuelo y no de quedarte en el hogar de las pardelas.

    Con esas palabras comprendí que ya no quería volar juntos a estas aves marinas en el océano. Que el destino me estaba esperando en otro lugar, más allá de donde mi pensamiento me estaba encerrando.

    Así que me fui con el viento.

    The Smashing Pumpkins – Today
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  • Sinfonía de Korotkoff

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué es para ti la libertad?

    Constante, el trino del monitor, con su delator latido, que me contaba que por ahora no hay que temer. Magia de la aguja clavada en mi brazo, que goteaba incesante, que me inducía a otro mundo. Mi mundo libre de frías máquinas, donde el dolor no contaba y yo podía alzar el vuelo. 

    Párpados pesados que me elevaban de la blanca envoltura arpillera, a un metro de mi blanda atadura, me desactivo y me elevo al infinito, como el vástago de un ente eterno con la promesa de un retorno.

    Luces en el suelo, brisa en mi cara, recorro la noche de risas en la ribera de la playa, rozando las palmeras con mi figura sin alas, donde el neón atrae pectorales y minifaldas, donde una noche grité mi amor y tú no estabas. 

    El viento me arrastra, siguiendo la línea interior de la asfaltada fila de metalizados autos, rugientes motores y prisa por llegar. Sinfonía de atascos de alegre claxon desafiante que sigue la curva del delirio hasta finalizar la ciudad, en busca de campo abierto, del frío nevado de la montaña, tal vez a su cielo nublado que resplandece de fuego de amanecer.

    Surcando el aire, siguiendo la recta de un rayo de sol, que se derrama candente en la mañana, abarcando todo en su paso, borrando los restos de madrugada en su viaje de cordilleras errantes y golondrinas aventureras que saludan mi paso con el sesgar de Eolo en mi camino, constante huida hasta que el Rey Sol disuelva mis alas de cera o me quede sin aliento y no haya ya vuelta que dar.

    Terrible llamada en espera, la que pone fin a mi vuelo, la que retorna el dolor metálico de pulsos, el rojo, blanco y verde, olor antibiótico y máscaras de aliento que murmuran mi nombre. Que en mi borrosa sensación de ver y no querer despertar, espeso en mi mente en un suspirado lamento, me encuentro la voz que me aclara que no fue mi muerte, con alegre exclamación;

     – ¡Señor! ¡Despierte! ¡Todo ha ido bien!

    My Chemical Romance – Welcome to the Black Parade
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  • La Cacería

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es la figura pública con la que estás menos de acuerdo?

    Mucho antes de nacer el sol, cuando el plenilunio todavía embellecía con su resplandor esta tierra salvaje, llegó con su ruidosa jauría, nerviosa de víspera de sangre cercana, resbalando por sus hocicos inquietos. Llevaba la muerte en el hombro, marcada con apellido italiano, forjado en acero sonido de trueno que rompe la vida en un disparo certero.

    Los perros conectaron con la telaraña de colores que componen el rastro, nerviosos, arrastraron el interés del cazador hasta la entrada del bosque. Sabía el límite, no debía, estaba prohibido, pero, qué más da. La piel del yo he sido vale la pena de juicio si la balanza del cobre está en su bolsillo repleto. 

    Ladraron los perros, gruñó el hombre, se adentró en la oscuridad, creyéndose depredador, sonándose la sombra del cuervo, con su vestido verde de piel de ofuscada maleza y aroma a odio latente por la propia vida en sus garras de asesino. 

    En las entrañas de la espesura de la arboleda lloraron los perros de nuevo, pero esta vez de espanto, ladraron de terror y dejaron de hacerlo. Y se quedó solo el cazador, con su silencio, con la presencia alarmante de que iba a ser cazado, conocía el misterio de los roces en las zarzas, del rugido silencioso del que persigue un trofeo.

    Bajo la niebla al fin pudo verlo, la bestia de fauces abiertas que brillantes su mirada aclamaba el premio de una dentellada al aire. Se escuchó el ruido del trueno, fallido relámpago, le quedaba conocer esa parte del juego, la del cuello abierto y su piel rasgada, la del grito al viento, desesperado momento en el que la presa es cazada.

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  • Príncipe del Inframundo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es tu proyecto profesional?

     – Hola, me llamo Belcebú y soy megalómano, asesino en serie y torturador compulsivo.

     – ¡Hola Belcebú! (varias voces)

     – Llevo 15 días sin asesinar y torturar a nadie.

     – Bien, ¡Bravo! Todo un récord, ¡Así se hace! Te queremos, Belcebú. (Varias voces).

     – Es duro, muy duro, porque desde mi trono ves constantemente a la gente, llena de pecados, perversos y maleducados, que merecen una muerte cruenta y dolorosa. Pero, como dice mi terapeuta, hay que mirar el lado bueno. No sé si lo sabéis, pero todos tienen un lado bueno, hasta yo, que soy uno de los príncipes del mal. 

     – Yo pertenecía al coro celestial de los serafines antes de que nos echaran del reino de los cielos, añoro esa época de inocencia en mi vida, sé que marcó mi destino y recondujo mi forma de obrar, pero eso no es excusa para definir lo que soy. Ahora ostento el poder, soy uno de los siete príncipes del  infierno y eso no ayuda mucho, pero con un poco de ayuda vuestra conseguiré sacar lo mejor de mí.

     – Como ya dije antes, intento enfocar mi vida en un ángulo más positivo, Me fijo mucho en las familias, en la fuerte unión entre hijos y padres. Y sobre todo, me ha llamado la atención que, a falta de familia cercana algunas personas crean lazos familiares con gente con la que no tienen parentesco ninguno. 

     – Como ejemplo quiero forjar una relación más firme con mis compañeros, con   Satanás lo intento a diario, pero él se cabrea mucho con las muestras de cariño. En toda relación fraternal tiene que haber muestras afectivas, pero debe ser que Satanás no lo entiende y se vuelve agresivo. Leviatán siente envidia, y eso tampoco es muy buen ejemplo, así que lo evito. Mammon siempre pide monedas a cambio. Por más que le explico que las relaciones familiares son gratuitas, él no quiere comprenderlo.

     – Asmodeo, en cambio, es todo lo contrario. Le encantan las muestras de cariño, siempre tiene una sonrisa, una caricia. Claro, que veo que va por otro camino que no estoy seguro de querer seguir, entonces pasó el día evitándolo. Belfegor bosteza cuando no duerme, que lo hace constantemente, a todas horas, no hay forma de entablar la más mínima conversación con él, así que no sé cómo voy a tener más acercamiento. Y Lucifer, bueno, él está en otro nivel, tanto que nos mira por encima del hombro, solo nos trata para exigirnos cosas. En fin, que no es una vida fácil para alguien que quiere dejar de asesinar.

     – Bueno, Belcebú, ya has consumido tu tiempo por hoy

     – Lástima, tengo tantas cosas que contar…

     – Sí, lo creo, pero te recuerdo que tu verdadero problema es la bulimia.

     – ¿Bulimia? ¡No!

     – Eso pone en tu informe, y lo confirma el hecho de estar comiendo un lechón asado entero aquí en terapia.

     – Es mi merienda.

     – Venga, venga, ¿quién quiere hablar ahora?

     – Hola, soy Xochiquétzal y soy ninfómana.

    Marilyn Manson – Man That You Fear

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