Categoría: Leyendas

  • Garabato en Libros de Texto (viaje interior)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son tus planes para futuros viajes?

    Ayer, mirándome en el espejo, al afeitarme, descubrí que aquel no era yo, tenía mi sonrisa y vestía mi piel, hasta tenía el mismo peinado desordenado que tanto cuido, pero aquella mirada triste y expresión preocupada eran, por tanto, de un extraño. Así que decidí viajar a mi interior y adentrarme en mi esencia para saber quién ocupaba mi ser y apagaba la luz de mi mirada.

    En una respiración profunda conseguí introducirme por mi nariz, ya que tengo buen olfato para conocer intenciones y predecir mi futuro a golpes de lógica inexacta, la que usan los humoristas para su redoble de tambor y los asesinos de enfermos terminales para mantener la calma. 

    Entre al subconsciente con cuidado para no pisar mi ego, que caminaba diminuto secándose de agua de lluvia y buscando sol que le caliente. Mi tristeza, agarrada a las glándulas suprarrenales, jugaba a disparar cortisona a mis recuerdos. Encontré a un TOC perdido entre baldosas amarillas, sorteando líneas temporales y un poco de confusión pegada en las ideas que tengo cuando te pienso.

    Lo encontré en el lugar donde mi mente guardaba los sueños rotos, una sombra oscura, hecha de garabatos de bolígrafo y de esquinas de libros de texto envejecidos, por el pasar de las yemas de los dedos. Le limpié el rostro con la manga del jersey y encontré a mi yo adolescente con una mueca de sollozo y lágrimas de querer hacer y de no creer que puede.

    Le abracé fuerte, le prometí que lo sacaría a pasear, no solo con la pena en ciernes, también con alegría, con ilusión, con rabia, con la pasión agarrada en la boca, la ingle y el pecho. Lo sacaría siempre y sentiría orgullo siempre de verle.

    Aunque quizá esté lleno de defectos, ahora, cuando me veo en el espejo, con la mirada repleta de tinta y de historias por contar, me miró con cariño y reconozco que ese también soy yo.

    Iggy Pop – Fuckin´ Alone
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  • La Caza de Medusas

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Con qué actividades pierdes la noción del tiempo?

    En la inmensidad de la galaxia, cruzando el borde estelar, los intrépidos tripulantes de la “Cascanueces” persiguen incansablemente al mayor de los tesoros para un marinero espacial, una manada de medusas cósmicas.

     – ¡Nos acercamos! ¡Replieguen la vela solar! 

     – ¡A la orden, mi capitán!

    Al frente del navío, el oficial Montenegro, calcula certero la maniobra de aproximación a estas extrañas criaturas, su misión arrancar el sedimento de antimateria encostrada en la piel de estos especímenes, material indispensable para los viajes intergalácticos.

     – ¡Timonel! ¡Vire a babor!

     – ¡Al momento, mi capitán!

    Con una rápida aproximación, la embarcación persigue a poca distancia a una de sus presas, que al olor de los motores de fusión, se encabrita y comienza a huir.

     – ¡Nos ha visto! ¡Motores de impulso a máxima potencia!

     – ¡Sí, mi capitán!

    La medusa cósmica empezó a ondular sus tentáculos con fiereza, permitiendo avanzar a toda velocidad, surcando el espacio con la agilidad de un delfín en el Atlántico. Su cuerpo, de apariencia gelatinosa, empezó a iluminarse.

     – ¡Va a saltar! ¡Preparen motor de antimateria! ¡Rápido!

     – ¡A la orden, mi capitán!

    El escurridizo animal disparaba chorros de luz, una burbuja de un fluido luminoso se estaba creando alrededor suya envolviéndolo como el capullo de un gusano de seda.

     – ¡Mierda! ¡Va a saltar! ¡Preparen burbuja de curvatura! ¡Rápido!

     – ¡Sí, mi capitán!

    En un centelleo desapareció la medusa, no quedó tras ella más que residuos luminosos que se precipitaron sobre la “Cascanueces” creando chispas azuladas al rozar con su barrera de protección energética.

     – ¡Aborten salto! ¡Ya la perdimos!

     – ¡Hecho mi capitán!

    Montenegro se paseaba por el puente de mando enfadado cuando su primero dé a bordo, dejó el timón y se acercó.

     – Más fácil imposible mi capitán, esa estela que ha dejado el bicho es toda la costra de antimateria que llevaba incrustado en su umbrela, hasta viene hacia nosotros.

     – ¡Rápido! ¡Preparen la red de Pennimg!

     – ¡A la orden mi capitán!

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  • El otro lado

    Sugerencia de escritura del día
    Al pensar en el futuro, ¿qué es lo que más te entusiasma?

     – A ver, nombre.

     – Pablo

     – Apellidos

     – García Pérez.

     – ¿Abogado?

     – No, fontanero.

     – Déjeme un segundo, a ver, ¿Seguro que no es abogado?

     – Qué más quisiera yo, soy fontanero y de oficio. Lo único que defiendo bien es a mi equipo de fútbol cuando hay partido…

     – Es que tenemos su nombre duplicado en el sistema

     – Vale, pues yo soy fontanero, no abogado, ¿Es muy importante para donde vamos a ir?

     – En verdad no, las dos profesiones son inútiles aquí, pero estos son los registros que se llevan desde siempre. Nombre, apellido, profesión y fecha de admisión.

     – ¿Y qué hacéis si hay dos personas con el mismo nombre y los dos son abogados?

     – En ese caso da igual, se registran y ya.

     – ¿Y cuál es el problema? Si la profesión es solo una referencia.

     – Señor, si no está en la lista se tendrá que bajar esa escalera y consultar en la ventanilla 1745 para su ingreso.

     – Pero, ¿y por qué no os ponéis en contacto con ellos?

     – ¿Está loco? ¡Estamos en guerra!

     – y entonces, ¿cómo podéis saber quién está en una lista y quién está en la otra?

     – Si no está en esta…

     – ¿Y si no estoy en la otra?

     – Volverá aquí. No se puede entrar si no está en la lista.

     – Pero habrá algún método una vez descubierto que no estoy en las listas, ¿No?

     – Ninguno conocido, ¿de verdad que no es usted abogado?

     – Bueno, cursé primero de derecho.

     – ¿Ve como si es abogado? Firme en estos impresos, hay que cursarlos en la ventanilla 5150, cuando acabe, espere en el pasillo, San Pedro le entregará el carnet y ascenderá al Reino de los Cielos por la escalera mecánica entre coros celestiales, esa que sube por allí ¡Bienvenido! Siguiente, 

     – Hola, soy Pablo García Pérez

     – ¡Hombre!, el otro abogado.

    The Doors – Break on Through
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  • Tiempo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué dejarías ir para estar en armonía contigo mismo?

    Hoy voy a ser egoísta, como pocas veces soy, o quizás sí, y no quiero verlo. Despertaré al niño adormilado, qué alimento de historias imposibles y pasiones extrañas, en una galaxia muy lejana, para que me recuerde, que de tanto crecer, me pierdo días sin juego y noches sin dormir a pierna suelta, que de contar ovejas sin dueño ya he perdido el aroma de asado y las ganas de descanso eterno.

    Ya lo decían mis manos, llenas de líneas rotas, que un día, tú me animaste a contar, que el tiempo las hizo surcos, a veces en silencio, siempre con la melodía de historias lejanas, de tierras vírgenes, de latente urgencia por perderse en ellas. Siendo la sombra del nunca jamás y del todo por tu ausencia, rey del reino de la risa de mi luna llena, desafiando el cielo, que siempre quise ver diferente y extraño, pero solo había un sol, envuelto en calima a destiempo y el juramento del sosiego, de un universo, pleno de vida más allá de la última frontera y que surca el espacio con su banda sonora tan épica.

    Pretendo, que al soplar las velas, quede el anhelo latente, acechante entre crema y bizcocho, de que salga de dentro, desnuda y desafiante, con ese brillo en la mirada, ese gesto sutil, que tanto me recuerda al calor de la canción de aquel día en el que desperté, llorando, para poder vivir un sueño imposible, como una comedia romántica de alfombra roja, de grandes despedidas, dolor dulce y final feliz abierto, a segundas partes.

    Mi regalo ya está presente, es etéreo, sutil, vivo, iridiscente, eterno. Azul como el cielo de julio, rojo como la calima en tu mirada. Amarillo luminoso escenario de garabatos esperando ser contemplados. Sé que me lo traes tú, quizás tú y tú también, mientras rasgo el celofán y rompo el envoltorio impaciente de ganas de ese afecto extraño que se comparte en mina de lápiz y en papel viejo, sé que este año, mi obsequio es perfecto.

    Gracias por hacerme ver qué mis tildes tienen sabor a primavera, el brillo de la luna llena y el sonido del inesperado suspiro, que cerca del pecho, sabe a «me gustas». Esta vez con la sensación refrescante del anochecer en la vera del mar en este mi verano que será otoño y llegará a invierno. Aunque todavía me apena las flores que se marchitaron, ahora sé que detrás de cada espina se esconde una fragancia y de cada lágrima una sonrisa, que son océanos de tinta para ir trazando sus olas y cosiendo sus verbos, antes de que en el libro solo quede una sinopsis como epitafio.

    Quizás mi firma no me define, pero sí me acerca al sincero deseo, de aquel niño que en una fotografía de colores raros, un día como hoy, lanzó con su aliento, cantando, un hechizo alado que perdura en el tiempo.

    Gratos son porque me lees.

    Sueños por tu sonrisa al hacerlo.

    Vetusta Morla – Año Nuevo
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  • Mi Divinidad.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo definirías «romántico»?

    Entiendo el otoño, al frío aire que arremolina las hojas en el bosque, en las esquinas de los matorrales, entre los deformes árboles heridos de pena de invierno a espera del renacer de la primavera, a ese bosque al que voy siempre desde que la conocí. Oculto en la maleza, con el suspiro en la comisura de los labios y la sangre congelada de pánico y ardiendo de pasión. 

    Como cada noche, ella puntual, se paraba en el claro a observar las estrellas, esta noche iluminando la arboleda de misterio, el mismo misterio que la hacía tan mágica como la radiante luna llena que contemplaba, pensativa, quieta, ausente, era tan apolínea con su oscura melena ondeando al viento, me estremecía solo de sentir su presencia.

     – Sé que estás ahí, agazapado como un conejo, escondido, como cada noche. ¿Qué buscas de mí?

    Con la valentía del que se siente perseguido y pierde un segundo a contemplar la manada de lobos, abandoné mi escondite. Ella no me dirigió la mirada, tenía la vista clavada en el firmamento.

     – No puedo dejar de hacerlo, volveré cada noche, así que haz lo que quieras, acaba conmigo si es necesario.

     – No voy a hacerte daño, ya lo hubiera hecho de haber querido.

    Me tragué mi pánico y me acerqué, lentamente, con precaución, fue entonces cuando sus brillantes ojos azules en un tímido movimiento se posaron sobre mí, haciéndome sentir todo el peso del universo sobre mis hombros.  

     – Sabes que soy eterna, vieja como las estrellas, que tu luz solo durará un momento a mi lado y yo seguiré siendo y estando.

     – ¿Eso es un «me gustas»?

     – Eso es que eres un valiente arrogante.- Dijo con una casi imperceptible sonrisa en los labios – Solo acercarte a mí puede ser peligroso.

     – Si ya me muero por ti, ¿qué más da que lo haga antes?

     – Eres osado, humano.

    Tan lento como el lento baile de las flores abriéndose en primavera, sus labios coincidieron con los míos en un cerrar de ojos, en un imperceptible roce de fuego, de explosión primigenia expulsando materia de la nada, expandiendo la inmensidad, arrastrando candente en círculos formando cúmulos de astros, abriéndose camino hacia la inexistencia. Creando espacio, elementos, aleaciones poliméricas, combinación de cadenas en baño eléctrico, de descargas de relámpagos centelleantes, de células precipitándose al primer nacimiento. Multiplicándose y uniéndose en formas complejas, respirando y abriéndose a la vida desde el vientre materno.

    Abrí los ojos y allí estaba, cansado, solo, en el resplandor de la luna cubierto de estrellas, sentado en el suelo, esperando su paso.

    Esa vez fue la primera vez que besé a una diosa.

    Metallica – Creeping Death
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  • La Tutora

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué es para ti un buen profesor?

    Su mirada fija en las piedras del camino, era la viva expresión de la abstracción. Caminar por el bosque sin interés por el camino es sinónimo de tropezar. Es lo que le ocurrió, Kendra casi terminó en el suelo, por culpa de una rama que no mostraba consideración por la preocupación de la jovencita.

     – ¿Qué te pasa, niña?

     – Nada, abuela.

     – Conozco tus nadas. – Dijo la anciana con voz calmada.

     – Son tonterías.

     –  No será tanta tontería cuando te tiene así de preocupada.

     – Es que hay algo que quiero hacer, que no me atrevo y no sé siquiera si está bien hacerlo.

     – Comprendo, ¿Le vas a hacer daño a alguien?

     – ¿Qué? No, abuela, 

     – ¿Vas a correr mucho peligro?

     – No, no creo.

     – Pues prueba.

     – ¿Cómo?

     – Intentándolo, si no pruebas a hacerlo, ¿cómo vas a aprender?

     – Pero ni siquiera sabes de qué se trata.

     – No me preocupa, confío en ti.

    María Rodés – Pelo Rojo
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  • La Imagen

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué cosas importantes te han sucedido hoy?

    Desde lo alto del acantilado, Tanausu y su hermano vigilaban la costa mientras cuidaban los animales, gracias a conducir su pequeño rebaño de  escuálidas cabras, conocían los atajos de la zona, así que a poco estaría en la playa, algo extraño había en la orilla y quería ver que es. 

     – Vamos Adirán.

     – Sí, pero espera.

     – Date prisa gandul.

     – Vale, pero no corras.

    La pequeña cala de callaos, solitaria como siempre, tenía hoy la extrañeza de algo fuera de su lugar. Justo en medio, donde más rompían las olas, encima de un enorme tablón de madera, había una figura femenina de poco más de un metro, que sostenía un bebe en un brazo.

     – ¿Qué es eso Tanausu? ¿Qué hace aquí?

     – Yo qué sé, está hecha de madera. Es una mujer.

     – Pero, ¿Quién es? 

     – Parece una diosa.

     – Es Chaxiraxi seguro que es ella, Que viene a protegernos de Guayota.

     – No sé, vamos a contárselo al Mencey, ¡Venga! ¡Corre!

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