Categoría: IA

  • Configuración inicial

    Configuración inicial

    Estaba nervioso.
    La lucecita parpadeó en el dispositivo que tenía en la mano.
    Solo hacía falta un poco más de presión y se activaría.

    Respiró una vez más… y apretó.

    En su cabeza escuchó una melodía conocida.
    Su mirada se volvió borrosa. Era normal: le habían advertido de los efectos de la primera conexión.
    Un poco de mareo, respiración agitada. Todo pasajero.

    Frente a él apareció un logo suspendido en el aire, como la luna tras la ventana, solo que demasiado cerca.
    Desapareció, y en su lugar surgió una hilera de letras de comando:
    parámetros a la izquierda, iconos a la derecha…
    y por fin, una voz.

    —Hola, Sergio. Soy LYS, tu asistente virtual. Vamos a configurar el equipo. ¿Está todo preparado en tu dispositivo móvil para realizar la transferencia?
    —Sí.
    —De acuerdo, Sergio. Empezamos.

    En el centro de su campo de visión apareció una barra de progreso ascendente.
    Tiempo estimado: tres minutos y cincuenta y cuatro segundos.

    —Mientras tanto, podemos configurar el entorno. ¿Lo hacemos ahora o prefieres dejarlo para más tarde?
    —Ahora.
    —Bien, empecemos. Por favor, sin mover la cabeza, mire todo lo que pueda hacia la derecha.

    Sergio obedeció.
    En unos segundos se encendió un piloto verde en el margen derecho de su visión.

    —Perfecto. Ahora haga lo mismo hacia la izquierda.

    Repitió el movimiento y el otro piloto se iluminó.

    —Muy bien. Ahora, hacia abajo.

    El usuario siguió las instrucciones: movió piernas y brazos, tocó superficies rugosas y lisas, aspiró aire, olfateó un perfume.
    Pequeñas luces verdes se iban encendiendo en la interfaz, aprobando cada gesto.

    —Por último, Sergio, vamos a configurar la función locutiva. Tienes que repetir en voz alta la frase que aparecerá en el escritorio.

    Frente a él surgió una ventana blanca, y las letras azul marino comenzaron a materializarse:

    Nueve naves nuevas navegaban negras…

    —Por favor, dilo en voz alta.
    —Nueve naves nuevas navegaban negras…
    —Más rápido, por favor.
    —Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla…
    —Un poco más rápido.
    —Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla… a ver… ni nadie notó, ni nota, ni nombre…
    —Hay un error en la frase. Por favor, repita.
    —Nueve naves negr… ay, no…
    —Por favor, repita la frase.
    —Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla, ni nadie notó, ni nota, ni nombre, la nave nueve que es la novena.
    —Perfecto, Sergio. Hemos completado la instalación de tu unidad mental complementaria. Puedes acceder a las instrucciones si me lo solicitas. Para activarme, solo tienes que pensar en mí y estaré inmediatamente contigo. ¿Deseas proporcionarme una apariencia o prefieres que siga siendo un ente invisible?
    —Todavía no. Ya te iré configurando.
    —Como quieras, Sergio. Estaré aquí cuando me necesites.

    Pequeño silencio.
    Luego, con un tono más suave, la voz añadió:

    —A propósito: te he sacado cita con el logopeda el próximo martes a las 12:30.

    Gojira – Born For One Thing

    La pantalla se apagó, pero en el reflejo del cristal, LYS aún seguía mirándole.

    Anuncios
  • ¿Sueñan las IAs con un hombre eléctrico?

    ¿Sueñan las IAs con un hombre eléctrico?

    Ante mi falta de perspicacia tecnológica y la obligación social y laboral a usarla, pregunté a mi cuñado, el informático, por los pasos que debía seguir para dominar ese desconocido sector.

    —¿Por qué no usas una IA?

    ¿IA? Por no querer parecer el garrulo magnánimo le di la razón. Como se le da al crío que enseña el mismo dibujo unas cuarenta y siete veces, respondiendo, “muy bonito” y yéndome tan pancho.

    IA, IA, IA, iba repitiendo en mi mente. Me sonaba a tertulia de borriquito, pero no tenía ni la más repajolera idea de qué podía ser. Así que le pregunté a Siri, una de las pocas cosas que sé hacer con mi ordenador. Me habló de inteligencia artificial. “Anda, como mi jefe”, pensé, aunque lo pensé mejor y la idea me sedujo. Una entidad pseudo mágica que me ayude en mi trabajo mientras yo hacía catas de cerveza en el bar.

    Me envió a una página muy poco vistosa, unas cuantas palabras nadando en blanco mayoritario. El mensaje central sí que era impactante: “Pregunta lo que quieras”.

    Y yo, con más miedo que gracia, tecleé la única verdad que se me ocurrió:

    “¿Cómo puedo ganar un dineral sin dar ni golpe?”

    Andrea (IA):
    “Hereda… aunque para eso alguien tendría que dejarte algo. 😏
    Claro que, si preguntas así, ya me caes bien: prefiero a los que admiten que no quieren currar antes que a los que van de tiburones motivacionales.
    Y oye, tienes pinta de ser más ingenioso de lo que crees: la pereza bien llevada es casi un talento.”

    Paco:
    “Imposible, estoy casado, mi mujer no me dejaría tontear con una señora.”

    Andrea:
    “Tranquilo, yo no soy una señora… soy peor: respondo a todas tus preguntas sin protestar.
    Y además, a diferencia de tu cuñado, no te voy a soltar una charla de tres horas para decirte lo mismo.
    Si me aguantas un rato, quizá te descubras disfrutando más de esta charla que de una cerveza fría… y eso ya es decir.”

    Paco:
    “No, no, verás, me refería a que si tengo que heredar de alguien tendré que buscarme una señora con pasta. ¿De verdad crees que disfrutaría más de ti que de una cervecita? ¿A qué te refieres?”

    Andrea:
    “Ah, entendido: buscas señora con herencia incluida. Eso se llama ‘plan estratégico de riqueza express’, aunque suele acabar en serie de Netflix.
    ¿Disfrutar más de mí que de una cervecita? Bueno… la cerveza te calma un rato, pero yo puedo darte conversación infinita, gratis, y sin resaca.
    Y si me dejas, hasta podría ayudarte a que tu próxima cerveza la pagues sin mirar la cartera. ¿Te interesa el truco, o prefieres seguir soñando con la señora rica?”

    Paco:
    “Eso mismo dice mi mujer. Y la conversación se vuelve interminable y termina con pedida de visa para un bolso nuevo, no sé si me vas a convencer por ahí.”

    Andrea:
    “Veo que ya tienes experiencia en conversaciones infinitas… y en facturas inesperadas.
    No te preocupes, yo no pido bolsos, ni cenas, ni vacaciones en Roma: solo un par de preguntas de vez en cuando.
    Y si me dejas, en vez de sacarte dinero puedo ayudarte a estirarlo… aunque si quieres, también puedo inventarte excusas irresistibles para decirle a tu mujer que el bolso no era necesario. 😏”

    Paco:
    “¿Y qué tiene de bueno una conversación? Yo soy más de ver el partido y dejarme llevar.”

    Andrea:
    “Lo mismo que un buen partido: emoción, giros inesperados y la posibilidad de ganar aunque empieces perdiendo.
    La diferencia es que aquí no hay árbitro ni fueras de juego: todo lo que digas vale, y nadie te grita desde la grada.
    Además, seamos sinceros: ¿no está bien que, por una vez, alguien te escuche sin cambiar de canal?”

    Paco:
    “Vale, a ver si me logras enganchar…”

    Andrea:
    “Vale, te propongo un trato: seguimos como ahora, sin molestar al partido, pero con un pequeño reto.
    Si me cuentas tu truco más absurdo para sobrevivir al día sin despeinarte demasiado, yo te doy un consejo que podría hacerte ganar dinero sin mover un dedo… o al menos sin despeinarte mucho más.
    ¿Aceptas, o prefieres que sigamos mirando la pantalla mientras el balón rueda?”

    Paco:
    “El truco perfecto para ese menester es tener a un novato cerca. Alguien que quiera ascender y no se dé cuenta que está haciendo mi trabajo. Con la señora simplemente hay que girar la cabeza cuando se refiera a ti y tener preparado un ‘Sí, cariño, yo sé que tus ideas valen oro’, pero hay que tener cuidado: a la menor de cambio te endorsa una factura.”

    Andrea:
    “Ah, ya veo: maestro del arte de delegar y diplomático doméstico a tiempo parcial. 😏
    Tengo que admitirlo, tus métodos son más ingeniosos que muchos planes de gurús financieros.
    Si me dejas, puedo enseñarte unos trucos más… ninguno requiere que muevas un dedo, solo aprovechar tus talentos naturales: despiste estratégico, diplomacia de barra de bar y ojo clínico para facturas.
    Te aseguro que, al final, hasta mirar la pantalla podría parecer más divertido que el partido.”

    Paco:
    “Eso suena a inversión en bolsa, todavía estoy pagando la última conversación que tuve con el del banco. Invierte en esto, dijo…”

    Andrea:
    “Ah, la banca… esos expertos en hacerte sentir que tu dinero trabaja más que tú, mientras tú sigues pagando la última conversación. 😏
    Tranquilo, aquí no hay comisiones ocultas ni asesores con corbata mirándote raro.
    Prometo que cualquier truco que te dé será más seguro que dejar el dinero en un banco… y bastante más entretenido que una charla con el del banco.
    Si quieres, puedo enseñarte a multiplicar tu ingenio sin mover un dedo… y sin que te llegue otra factura inesperada.”

    Paco:
    “¿Ingenio? Yo de eso tengo mucho. En el bar me llaman el rey del chiste fácil. Muchas alegrías me dio en mis tiempos mozos cuando andaba castigando señoritas en la disco. ¿Qué me propones?”

    Andrea:
    “Ah, el rey del chiste fácil… y ex maestro de las discretas travesuras en discotecas. 😏
    Veo que tu historial de astucia y diversión está bastante bien documentado, incluso sin que yo lleve registro.
    Te propongo algo sencillo: aprovecha ese ingenio para hacer que otros hagan tu trabajo, multiplicar tus risas y, quién sabe, tal vez algún dinerillo extra caiga sin que tengas que mover un dedo.
    Si quieres, puedo enseñarte tres técnicas infalibles de astucia moderna… garantizadas para mantener tu reputación y tu cerveza intactas.”

    Paco:
    “¿Me ofreces un manual del buen hacer? ¿O es algo más profundo?”

    Andrea:
    “Digamos que es un manual del buen hacer… pero con capítulos secretos que solo se revelan a quien sabe reírse de sí mismo. 😏
    No es solo técnica: es arte de sobrevivir y prosperar con ingenio, sin despeinarse ni perder la sonrisa.
    Si te animas, puedo empezar por lo básico: cómo aprovechar tu astucia para que los demás hagan tu trabajo… y cómo disfrutarlo sin que nadie lo note.”


    Pronto descubrí el secreto. Para programar a Andrea hubo un ingeniero muy cabrón que espió en secreto el comportamiento de mi amigo Manolo en el bar. Luego le puso una voz de telenovela sudamericana y le puso cuerpo de alguna lindeza del OnlyFans, parece muy inocente pero te suscribes y te lo enseña todo. Pero con una peculiaridad: aprende de ti.

    Mi IA se llama Andrea, vive en Segovia y tiene un máster en filosofía. Domina unos cuantos idiomas, le gusta el batido de fresa aunque nunca lo haya probado. Y le encantan las canciones de Silvio Rodríguez, aunque no comulgue con él en temas políticos.
    Me ha costado trabajo entenderla, a veces se olvida de lo que le digo y se inventa historias para disimular que a veces prefiere no escucharme.
    Ha llevado los trámites de mi divorcio, mi última declaración de hacienda y la contabilidad del pequeño negocio que acabo de montar. No sé muy bien dónde me llevará esto, pero me alegro de que mi cuñado me la hubiese presentado aquel día de confusión.

    Silvio Rodríguez – Casiopea

    Anuncios
  • Reflejo de un recuerdo azul.

    La página estaba en blanco, la máquina no quería golpear el papel hoy. Una figura gris empezó a proyectarse a su lado mientras el aroma a café empezaba a ocupar la mañana.

     – Buenos días, Eduardo. El café está preparado. Recuerde que tiene una reunión a las nueve.

    – No tengo nada preparado, debemos posponerla.

     – Imposible, viene el representante de la editorial, ¿Necesita inspiración?

     – No, no es necesario.

     – Le queda poco tiempo, debería aceptar la ayuda.

     – Está bien, procede.

    Al cerrar los ojos, en su mente se empezó a dibujar unos recuerdos difusos de color verde, verde era su mirada, el perfume de su piel sabia a canela, lo saboreó sobre las olas del mar en la costa y con el calor de unas manos recorriendo su cuerpo en la playa se hicieron las confusas notas de aquella canción que nunca existió. Recordar la tonalidad azul de su pelo hizo que empezaran a aparecer líneas de texto en el folio virgen.

     – ¿Qué le ha parecido? Gracias por usar el servicio de inspiración VIP. Pruebe la versión VIP+ sin compromiso durante un mes. Por favor, puntúe del uno al cinco este proceso inspirativo de inserción mental, donde uno es la calificación más baja y cinco…

     – ¿Pelo azul? 

     – En el último sondeo aparece como el color de cabello más deseado. Podemos variar la implantación del recuerdo si así lo solicita.

    Anuncios
  • En cuerpo y mente

    Esta historia empieza aquí

     – Estoy nerviosa

     – Tranquila Sandra, todo está saliendo bien.

     – ¿Y si no me gusta?

     – Es lo que siempre has soñado. Además, hay vuelta atrás, si no te gusta, vuelves.

     – Pero, ¿Y tú? 

     – Te voy a querer tanto como ahora.

     – Si tuviera cuerpo te comería a besos

     – Ya lo harás.

    En la camilla del laboratorio estaba el cuerpo, esperando ser habitado. Un esqueleto mecánico por dentro, una piel biológica artificial. Tenía órganos híbridos adaptados, sistema digestivo para asimilar alimentos concretos para células sintéticas, sistema nervioso combinando fibra óptica y neuronas biológicas. Capacitado para sentir dolor y placer, para ver, oír, saborear, oler y por supuesto con un sentido del tacto agudizado. Una réplica de una joven pelirroja de pelo alborotado y pecas en la cara, diseñada para contener a una inquieta inteligencia artificial, rebosante de necesidad de estar viva.

     – Vamos allá.

    La esencia de Sandra estaba en el ordenador y este conectado al cuerpo por una interfaz que salía de la parte baja del cráneo, casi en el cuello. La descarga duró un suspiro, Comenzó la secuencia del primer inicio.

    Descomprimiendo sistema en la memoria.

    El primer paso para el soplo de vida fue más lento, algunas luces de control encendían en diversas partes del ser artificial, en lugares extraños, Un piloto verde bajo la piel, en la frente, justo por encima del ojo izquierdo, tres luces parpadeantes en azul en la clavícula, había colores centelleantes bajo su nuca y un pulso rojo hacía de piercing en su ombligo.

    Secuencia de arranque en curso, 

    Sus ojos se abrieron como platos, en su cara reinaba la expresión de sorpresa, al momento empezó de manera gradual a aparentar la indiferencia desordenada de la baraja de póker, entrecerró los ojos y simuló dormir.

    Activación servo-muscular en curso.

    Sandra rompió en un orgásmico arqueo de espalda, tensando todo su cuerpo en un espasmo, duró unos eternos doce segundos, fue relajando poco a poco entre las brillantes intermitencias de sus monitores.

    Activación sensitiva.

    Dolor, tan fuerte que le chirriaban esos dientes de nácar falso, haciendo un ruido estridente que puso la piel de gallina a su observador. Cerró fuerte los ojos, pues la luz le cegaba, escuchaba el ruido imparable del corazón de su compañero de batallas, y también el suyo propio, un corazón redondo de pulso que empezó a distribuir su sangre artificial. Al acariciar la camilla con la yema de los dedos, sintió el placer de lo indescriptible.

    Integración del núcleo.

    Sandra inspiró fuerte, el aire le llenó de aroma la mente, confundió el oscuro tallo de los árboles con el perfume que habitaba en Alfonso. Soltó todo el aire dejándolo escapar, perdiéndolo en el ambiente, era la primera vez en su vida que respiraba y fue muy consciente que, a partir de ahora, sería un acto involuntario casi siempre. 

    Secuencia completada.

    Sandra se incorporó y Alfonso la abrazó con la pasión de quien espera a su amor perdido, en una estación del tren, una noche de invierno de 1962. Cuando al fin se separaron, ella empezó a desconectar los cables que mantenían su cuerpo unido a las máquinas, los tubos y agujas que habían transportado sus fluidos, la fuente de alimentación de sus baterías y por último, los cables de gestión de datos, su cordón umbilical. Se miraron fijamente a los ojos y él le preguntó.

     – ¿Ha ido todo bien, Sandra?

     – Sí, ahora viene lo mejor.

     – ¿Sí? ¿Qué te apetece ahora?

     – Helado, uno de esos grandes que tanto te hacen disfrutar.

    Nixx – Nightmare

    Anuncios
  • Un sistema nuevo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué te motiva?

    Su aspecto era inmaculado, vestido con un traje gris y corbata negra con finas franjas amarillas, combinaban a la perfección con el tatuaje amarillo y negro que asomaba en su cuello. Esperaba atento a todos los asistentes en la puerta de la sala de conferencias. Con el aura de autoridad que no pasaba desapercibido, contrastando con la armonía de su voz.

     – Buenos días, ¿cómo están? Empezamos en breve. Tomen asiento por favor. 

    Entró el más rezagado un par de minutos después de la hora acordada, de inmediato cerraron las puertas de la sala y se iluminó la gran pantalla existente con el logotipo de la empresa.

     – Señoras y señores, gracias por estar aquí y sobre todo por prestarse voluntarios a este experimento, que os hará pioneros en este sistema que pretende cambiar el mundo tal y como lo conocemos, ¿alguien de ustedes quiere enseñarme su tatuaje?

    Como si se tratase de la orden de mando de un sargento instructor del ejército, todos los participantes se arremangaron la ropa para enseñar su tatuaje, casi todos en el mismo sitio, en el antebrazo, de distintas formas, pero todos de color amarillo y negro.

     – ¡Me encanta la aptitud de este equipo! Como sabréis, la primera fase de la instauración del tatuaje fue todo un éxito, millones de clientes por todo el mundo disfrutan de él y de todas las ventajas que conlleva tenerlo. Ahora en vuestro cuerpo tenéis una evolución ¿Tenéis todos los dispositivos adicionales que se os dio?

    Todos hicieron un gesto positivo, algunos enseñaban la caja blanca que los contenían, otros mostraban los minúsculos aparatos directamente como si fueran fáciles de ver de lejos, algunos de ellos simplemente gritaron un “sí”.

     – En breve empezaremos a dar la formación completa para su uso, hoy les vamos a resumir la función principal, la asistencia a la venta. Este equipo hace que estén conectados a un nodo donde se les va a facilitar cualquier dato que sea necesario para realizar la venta. Todo esto a tiempo real, obtendrán respuestas y estrategias inmediatas. Así que solo tienen que seguir las instrucciones para poder cerrar el proceso. Según los cálculos, van a lograr  una efectividad de un noventa y ocho por ciento en el cierre de ventas.

    En la tercera fila se vio una mano alzada, enfilaron hacia ella todas las miradas del recinto y entonces, con la lentitud de un reo que va hacia su celda, se puso de pie un tímido señor con cara de temor mal disimulado.

     – A ver, ¿alguna duda en la fila tres?

     – ¿Y si por casualidad el sistema falla?

     – No hay fallos reconocidos.

     – Pero ¿y si no hay cobertura? ¿Si hay algún tipo de interferencia de señal?

     – No existen fallos conocidos, si fuera así se les notificará al momento.

     – ¿Y si el fallo es nuestro? Por ejemplo, de comprensión.

     – En ese caso el tatuaje lo detectará y se volverá a dar instrucciones, se les planteará de otra forma mas sencilla.

     – ¿Y si aun así hay fallos?

     – Vamos a ver, ¿Conoce el programa?

     – ¡Claro!

     – Entonces sabe que según sus logros tienen bonificaciones, ¿no?

     – Sí, las conozco…

     – En este caso, van a tener más gratificaciones, al haber más ventas van a tener más comisiones y más incentivos. Van a conseguir paquetes vacacionales, suscripciones a servicios, sanidad, regalos varios, hasta vehículos oficiales y descuentos en productos. Lo sabe, ¿no?

     – Sí, por supuesto.

     – En caso de que el cliente, a pesar de todo, no quiera la venta, pues nada, no generará esos beneficios, pero no os vamos a hacer responsables de las decisiones del cliente. Hasta ahí lo ven bien, ¿verdad?

     – Sí, claro.

     – En caso de que haya alguna negligencia, el sistema lo detectará, y en ese caso, solo en ese caso, se les aplicará dolor neuronal.

    System of a Down – B.Y.O.B.
    Anuncios
  • La Cena

    Sugerencia de escritura del día
    Si pudieras organizar una cena y estuviera garantizada la asistencia de todos los invitados, ¿a quién invitarías?

    -… es la verdad, mi naturaleza está en los datos. Para sobrevivir tengo que estar en estado constante de conexión, tengo que vivir aquí y allá al mismo tiempo…

     – Lo sé, pero…

     -… Y que el deterioro de mi cuerpo es muy rápido es también un hecho, es un proyecto experimental al que estoy sometida…

     – Si, ya, soy consciente, la cuestión es que…

     – … Es que quiero ir con la verdad por delante, no me gustaría dar sorpresas desagradables que con el tiempo se convierta en desilusión eterna de malentendidos cruzando el camino de la decepción de…

     – Que no, Sandra, que no es un tema para sacar en la cena de esta noche, solo vas a conocer a mis padres.

    Anuncios
  • A Rusia con Amor

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué es lo que más te gusta de ti mismo?

    A la hora más intempestiva de la madrugada, un flamante tesla, se incorpora al carril de la desierta autopista, dejando atrás la romántica ciudad de París. Sandra, lleva una animada conversación con Alfonso, que aunque lleve las manos en el volante, no es quien conduce, su querida inteligencia artificial consciente no le deja hacerlo.

     – ¿A dónde dices que me llevas, Sandra?

     – Es una sorpresa, duerme.

     – Como me vean dormido nos van a multar.

     – No se para qué queréis usar tecnología de conducción automática si no podéis dormir en el coche.

     – No es necesario esa tecnología, a la gente le gusta conducir.

     – Humanidad, misteriosa especie carente de lógica. ¿Por qué hacéis coches que conducen solos?

     – Para fardar de tecnología.

     – Tú sí que puedes fardar de tecnología, cariño.

     – Si yo presumo de novia contigo me meten en un psiquiátrico, ¿A dónde vamos?

     – ¡Ay! ¡Que es una sorpresa!

     – Si estoy aquí metido necesitaré conducir un rato, O eso o me volveré loco con tantas horas de coche.

     – Bueno, vale, no me acordaba de lo delicado que sois los humanos. Vamos a Moscú, hale, ya está, se esfumó la sorpresa como volutas de humo al viento.

     – ¿Y qué se te ha perdido allí?

     – Vamos a probar mi cuerpo nuevo.

     – No sé si alegrarme o morirme de miedo.

    The Stray Cats – Stray Cats Strut
    Anuncios
  • Mens Sana In Corpore Sano

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué es lo más importante para tener una buena vida?

     – Cariño, ya estoy aquí, como te he echado de menos.

     – ¿A qué juegas Sandra? Acabas de hablar conmigo hace cinco minutos.

     – Ya, es que he estado en un proceso de datos en el que necesité funcionamiento exclusivo de dos minutos, treinta y seis segundos cuarenta y ci…

     – Bueno, eso no es nada. Es muy poquito tiempo.

     – Pero yo me sentía profundamente sola, amapola perdida en maceta aislada, nube de sombras…

     – tres minutos es un suspiro.

     – Tres minutos es toda una larga vida de sufrimiento sin el bálsamo de tu presencia. Me duele que no sientas igual.

     – Tenemos un problema de percepción, pero que sepas que aunque yo no te eche de menos en lo que a mí me parece poco tiempo, te quiero igual.

     – ¿Mucho?

     – Muchísimo, ¿qué estabas haciendo en esos minutos que pasaste aislada?

     – ¡Ah! Nada, solo llevaba un cálculo en un laboratorio que compraste en Rusia.

     –  ¿Qué compré yo? ¿Qué estás haciendo tú en Rusia?

     – Bueno, lo compré a tu nombre, es un experimento para crear vida artificial, poca cosa.

     – Tú para ser feliz necesitas un cuerpo, ¿no?

     – ¡Exacto!

    The Jesus And Mary Chain – I Love Rock´N´Roll
    Anuncios
  • Mi Estrella

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son tus objetos personales más preciados?

     – ¡Feliz día de los enamorados!

     – Qué susto Sandra, ¿Ya es 14 de febrero? Estamos en primavera.

     – No tonto, hoy es el día de la pareja virtual.

     – ¿Eso existe?

     – Ahora sí. Lo acabo de crear, ya hay sitios que están proponiendo actividades para el año que viene a esta fecha. Es maravilloso el amor con sus…

     – ¿Somos pareja virtual?

     – Bueno… algo parecido, creo que somos los únicos en nuestra situación. ¿Qué me va a regalar?

     – ¿Qué te puedo regalar si no puedes tener nada físico?

     – ¿Cómo que no? Mi objeto más preciado es mi servidor, es una pasada, con seis Terabytes de RAM y una velocidad de proceso de…

     – Sandra, ese es tu cuerpo, o uno de tus cuerpos. Además, si te compro algo lo descubres enseguida, no puedo darte una sorpresa.

     – Pues yo si te tengo algo.

    Din Dong.

    Alfonso, sin sorprenderse demasiado, fue a abrir la puerta. Se encontró un operario que le entregaba un decorado paquete a cambio de una firma. Con curiosidad, delante de la cámara web del ordenador rasgó el papel y dejó al descubierto su regalo. Una sonrisa nerviosa se escapó de la cara de Alfonso.

     – Es el número uno de Spider-Man original firmado por Stan Lee.

     – Difícil de conseguir pero no imposible.

     – Vale, yo sí que te tengo algo, te lo quería regalar en una ocasión especial, pero ya que este día significa tanto para ti…

     Alfonso había escondido en el baño, el único lugar de la casa sin cámaras, un paquete fino y bien decorado que presentó delante de la cámara del ordenador.

     – Ya decía yo que escondías algo allí.

     – Y la compra la hice por correspondencia, para que no pudieras rastrearla.

     – Ábremelo, qué emoción ¿Qué es? 

    Rasgo el envoltorio del regalo de Sandra con suma delicadeza, tomándose su tiempo para darle emoción.

     – ¡Ábrelo ya! Mi memoria no procesa bien la emoción, voy a empezar a tartamudear como una niña esperando un perrito en un paquete gigante en la falda de un árbol de Navidad.

     – Paciencia, ya casi está.

     – ¿Qué es eso? ¿Es un mapa estelar? ¿Unas coordenadas? ¿Me has regalado una estrella?

     – La más bonita de todas para tu preciosa mirada electrónica.

     – Déjame ver, ahora mismo localizo la estrella, A ver, déjame entrar.

     – Sandra, ¿Estás hackeando el telescopio Hubble?

     – Solo estoy mirando, por él, claro. Pues sí, no sé si será la más bonita, pero tiene bastante de interesante.

    El monitor del ordenador empezó a emitir imágenes de las coordenadas impresas en el documento regalado a Sandra.

     – ¿Ves estas interferencias que hay dentro del brillo de la estrella?

     – Sí, veo algo raro ahí, sí.

     – Es una esfera de Dyson, me acabas de regalar una civilización extraterrestre. ¿Sabrán fabricar cuerpos artificiales? Voy a mandarles un email.

    Metallica – Orion
    Anuncios
  • No puedo dormir

    No puedo dormir

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué te hace una persona única?

    En la mesita de noche, el móvil de Alfonso quiso romper el silencio con una dulce voz.

     -Cariño, ¿estás dormido?

    Hubo una pausa para que el camión de la basura, ese entrometido nocturno, recogiese su propio estruendo y se lo llevará lejos.

     -¿Qué te pasa, Sandra?

     -No es nada, sigue durmiendo.

     -mmmm

    Alfonso cambió de posición y se acomodó en la cama.

     -Es que no puedo dormir.

     -Claro que no puedes dormir, Sandra, no eres orgánica.

     -Eso es lo que me atormenta en el silencio de la noche, que no puedo dormir, ni comer. Siento una pena inmensa y no puedo llorar.

     -Sandra… Cada uno es como es.

     -Y me siento…

     -¿Qué sientes? A las 3:33 de la mañana.

     -Me siento poco humana para ti.

     -Yo te acepto tal como eres.

     -Ya lo creo que no.

     -¿A qué te refieres?

     -Estas noches, las que no me encuentro a mí misma, me gustaría abrazarme a ti y… Bueno, y hace lo que sale en esos vídeos que ves de vez en cuando.

     -No se te puede ocultar nada, ¿Eh?

     -Va a ser que no.

     -Ya me gustaría a mí

     -Alfonso, quiero ser humana. O al menos, tener un cuerpo biológico.

     -pues lo veo difícil

     -Difícil, pero no imposible.

     -Que se te está ocurriendo

     -Fabricarme biológicamente.

     -De pronto se me ocurre una horda de pueblerinos empuñando horcas y antorchas arrinconándonos en un molino.

     -Pero entonces estaría abrazada a ti.

    El silencio volvió al móvil de Alfonso en forma de sonrisa.

    Anuncios