Categoría: Relato Breve
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El rubor del silencio

Tienes esa sonrisa perfecta, que con el rubor de no atreverse a cruzar la mirada, sé que apunta a mí y se dispara con un casual roce de manos, en el equinoccio de la despedida. Love of lesbian – La niña imantada
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Sombrero de paja

Por mucho que la fría capa de tu piel me diga que no, que el rugir de mi sed no recuerde el estremecido arqueo de tu cuello, sé que en un instante oculto tu mirada suplicaba deseo. Y esperabas el momento en que pasara paseando por tu sueño, escondida tras…
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El resplandor azul

Eco azul desparramado en la pared, tras la violenta rendición de aquel que se fue.No fue digno de este futuro oscuro, aunque su luz no brillase enalteciéndole;nadie merece ser arrancado de cuajo, de la misma forma que nadie merece ser eterno.Por eso, mi desconocido,lo lamento. Brutus – Liar
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Verde por fuera

—Me revienta ver pasar esos coches viejos y su contaminación fósil —dijo, mientras arrojaba una colilla por la ventanilla de su flamante Tesla.
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Cenizas Bajo el espejo (II parte)
Capítulo II: El espejo del agua El alba los expulsó a la orilla.El verano los arropó de arena y sal, de sabor a mar y presagio. Soñaron con el llanto de la pardela y descansaron su indomable espíritu en honor a la festividad que, en ciernes, se abría paso por…
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La Marca
-Ese extraño tatuaje ese que tienes en la espalda. ¿Qué es? -Es una maldición. – Una maldición, ya. Si es una maldición, ¿por qué te lo hiciste? – No me lo hice yo, fue el resultado de la maldición. – ¿Cómo fue? “Hace tiempo, cuando era muy joven, casi un…
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Susurros
Frente a mi ventana, colgada del brillo de las luciérnagas, la pude ver. Tocando en el cristal con sus frías manos de muerto, sonriendo, preciosa, en hilos de los latidos de mi corazón. – Déjame entrar. Me dijo en un susurro. – No puedo. Le dije con lágrimas asomando. Frente…
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Ayúdame
Unos cien metros en picado le separaba del mar, un azul espectáculo rompiendo en blanco algodón, en la distancia no se percibía violencia, solo la calma del planear de las pardelas y el olor a sal que inundaba el firmamento. Él suspiraba el atardecer sentado en una roca, solicitando en…
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El callejón
El cielo se desplomaba en rabiosa desesperación, las agrietadas aceras de la ciudad, descoloridas por las oscuras nubes, no eran buen sitio para pasear aquella tarde de espanto mojado, como aquel niño. Al cruzar la esquina lo vio, estaba allí, empapado, en la entrada del callejón. Su rostro, descolorido por…
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La confesión
Apresurando el paso, recorrió con la mirada los bancos de la iglesia, no encontró a nadie. Pensó sobre el declive del catolicismo y continuó su búsqueda, tampoco había nadie allí. Dio con una pequeña caseta de madera, supuso que era el confesionario y tocó en la puertecita del lateral. …