Categoría: Cuentos cortos

  • Matemáticas a primera hora.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué docente te marcó más en la vida? ¿Por qué?

     – … Matemáticas, nos toca matemáticas.

    Un nudo en la garganta, eso era matemáticas a primera hora. Un dolor de barriga que terminaba en un contundente golpe. Sudor en la frente, en la espalda helada, de frío invierno, de día nublado, con chaparrones. Vergüenza, de miradas morbosas, clavándose en un rostro manchado de tiza, con las manos rojas y silencio en la mirada. 

     – Mejor, siempre llega tarde-

    Agonía, esperanza esquiva de que no asista, que no venga jamás. Pero siempre llega, tarde, con prisas, de mal humor.

    En fila, al paso, con la cabeza gacha, entran como ganado a sus aulas con el rancio ritmo de cara al astro rey. Dejando la felicidad en el patio, con los charcos de lluvia desafiando a los primeros rayos de sol. El olor a desinfectante, recuerdos del dispensario, se hace más fuerte, según se acerca detrás de él.  Muy cerca. Tanto que se le erizan los vellos de la nuca hasta doler de frío.

    La cola se para. La puerta del aula, guardiana de la cátedra, está cerrada. El maestro agarra del hombro al niño y lo extrae de la fila de la misma forma que un cirujano extirpa un apéndice infectado y lo lleva hacia la sala, abriendo la puerta y dejando a los demás esperando afuera, con aquel silencio del quién no quiere ser elegido.

    Sus ojos no son de este mundo, ya no. Son de un depredador. De un Lobo. En la penumbra de cortinas echadas y cielo nublado no se le ve la cara. Pero el niño sabe que ya no es de persona, ya es un animal jugando con su comida. Se acerca. Mucho, siente su aliento, escucha su aliento. Siente la humedad de su boca, el roce de sus colmillos. Entonces grita. Fuerte. Tanto como sus pulmones le permiten.

    -Despierta ya, despierta, es solo una pesadilla-

    El niño se incorpora entre sudor y agitación, encontrándose que, con treinta años más, seguía siendo víctima de las bromas pesadas de Fobétor.

    – ¿Estás bien? Estabas muy intranquilo. Hablabas en sueños-

    -No es nada, sigue durmiendo-

    -Ya son las seis, mejor me levanto ya…-

    – ¿Sabes? Creo que me estoy preocupando mucho por el primer día de colegio de Aria-

    Una sonrisa cálida perfecta acompañada a la perfección por un cálido beso, lo que necesitaba él para enterrar los malos sueños otra vez en el subconsciente.

    -No te preocupes, todo va a ir bien-

    Jeremy – Pearl Jam
    Anuncios
  • Paladín

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿A qué te gustaría dedicar más tiempo todos los días?

    Desafiando la gravedad, el paladín esquivo de un salto a sus perseguidores, acercándose peligrosamente a su posible derrota. Con el acantilado a su frente y un mar plagado de alimañas solo tenía una alternativa de huida. 

    El páramo tenebroso era un buen refugio, un lugar ideal para quien no quisiera ser encontrado. Solo había un detalle, nadie salía con vida de allí. Ya no era perseguido, el lúgubre aspecto de la entrada del páramo era suficiente para abandonar una batalla ganada. 

    El paladín, al ser de raza élfica estaba bien acostumbrado a la noche, a las largas marchas y a la batalla. Se adentro en el sombrío camino sin más luz que el reflejo de la luna en su argentada armadura. El susurro de entre los árboles muertos del camino hizo a nuestro elfo desenvainar su espada llameante, iluminando parte del camino. 

    Arañas espectrales, mal asunto, salían de entre las sombras, eran muchas y enormes. Convocando el Sello de la Venganza, se dispuso a la batalla. Con una espada en cada mano, nuestro héroe, despedazo de un solo estoque a los primeros arácnidos en aproximarse, esquivo venenos y mandíbulas hasta llegar al centro del enjambre. Combatió con sus afiladas hojas a las más cercanas, pero pronto las arañas empezaron a coordinarse y se abalanzaron sobre él. 

    Al fondo pudo observar una figura femenina, pero pronto quedó sepultado por sus agresores. Nuestro paladín estaba inmerso en un sortilegio de tormenta divina que iluminó todo el páramo y destrozó a todas las alimañas que había a su alrededor. Las demás huyeron deslumbradas por el hechizo.

    Cansado y herido, el elfo se sentó en el suelo e inició el cántico de una oración sanadora. Tras él, una sombra se acercaba. Una poderosa bruja acechaba en las tinieblas, tras el conjuro de ofuscación que había lanzado aprovechando la lucha con los arácnidos, Con su ponzoñosa daga se dispuso a asestar al elfo herido un estoque fulminante, pero el paladín tenía un as en la manga, su segunda espada, todavía desenvainada había sido encantada con el don de la revelación. Un golpe certero en el momento preciso y la cabeza de la bruja rodó por el suelo.

     – ¿Sabes Sandra? Después de que te pusieras a modificar el videojuego cada vez me parece más aburrido.

     – Cariño, no hay quien te entienda, ¿Quieres facilidades o no las quieres? Quien entiende a estos humanos, templo de dudas e inconformismo que levitan en su mundo de desesperante incertidumbre.

    (Continua aquí)

    BSO World of Warcraft (Game) Lament of the Highborne
    Anuncios
  • Tatuaje Cuántico

    (Esta historia empieza aquí) (Tiene relación con)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué te gustaría tatuarte? ¿Dónde?

     – He notado que aquí todos llevan un tatuaje en el antebrazo, como el tuyo, ¿Por qué? ¿Qué significa?

     – ¡Madre mía! ¿Cuánto tiempo llevas fuera de la tierra? 

     – Pues, aproximadamente 15 años terrestres, soy de la primera expedición.

     – Entonces eres un hombre libre.

     – Eso me considero, ¿Por qué lo dices?

     – Es así como llamamos a los que no lo tienen. Lo llamamos tatuaje cuántico, pero en realidad es un circuito integrado en nuestra piel. Te lo explico;

    Hace mucho tiempo, se ideó tecnología para poder crear un dispositivo implantado. En principio tenía carácter médico, y también era útil para emergencias. Controlaba las constantes vitales, presión sanguínea, niveles como glucosa, oxígeno, cetonas, hasta de litio en sangre. En caso de necesidad saltaba una alarma y se podía actuar inmediatamente antes de un posible colapso en el organismo. Se experimentó en algunas zonas de África y descendió significativamente el fallecimiento por diversas dolencias. Este aparato se alimenta de la tensión residual de nuestro organismo, no consume casi nada y es muy duradero. Así que una vez puesto suele durar toda la vida.

     – Algo así había oído, pero no los había visto.

     – Claro, antes eran totalmente invisibles y lo tenían pocas personas, algo que cambió cuando Padre se hizo con el control de las redes.

    Tras el éxito que tuvo el experimento se desarrolló otro tipo de aplicación para este dispositivo. Contando con un procesador conectado a la red cuántica, podría enlazar cualquier tipo de dispositivo a distancia y manejarlo. Desde el sistema de apertura de la puerta de tu casa hasta un comunicador en tu trabajo. Combinado con otro tipo de implantes, participabas en una videoconferencia en una playa nudista sin necesidad de dejar tu baño en el mar.

    Padre aprendió a localizar a todas las personas que llevaban ese tatuaje. Sabía su estado de salud, su posición, su estado de ánimo y todos los datos que había registrado. Hizo obligatorio el tatuaje hace una década. Con un dibujo distinto por zona, En Kenia, de donde yo vengo, todos tienen esta forma que recuerda a un búfalo y en Australia tienen forma de koala. Qué gracioso es Padre, nos marcó con animalitos.

     – Vamos, que yo tendría un toro tatuado. El tatuaje es bonito, pero pienso que libre de él estoy mejor.

     – Yo deje toda mi vida atrás para sentirme así. Aunque creo que no tardaremos en tener a Padre por aquí cerca.

     – Para hospedar a una inteligencia artificial de tal magnitud sería necesario una computadora inmensa, por ahora no hay forma de mantenerla, tampoco de construirla. 

     – Y que eso ocurra dependerá de nosotros, los colonos.

    Atom Mother Heart – Pink Floyd
    Anuncios
  • Querido Diario

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    Estás a punto de emprender un viaje por todo el país. ¿Avión, tren, autobús, coche o bicicleta?

    Querido diario, 

    Hoy ha sido el mejor día de mi vida, Willy y yo hemos acompañado a papá a abrir una nueva ruta comercial en el planeta. Y hemos viajado a miles de kilómetros de distancia. A Nueva Kenia.

    Cuando papá propuso que le acompañara yo no sabía cómo podíamos ir tan lejos, no hay aviones de pasajeros como en La Tierra y el transporte terrestre no puede cruzar el océano. Él me dijo que había una forma, que si conocía a las ballenas kerplianas.

    ¡Claro que las conocía! Sí, las veía todos los días. En el cole la profe nos contaba que cruzaban de norte a sur a menudo, y que lo hacían a una velocidad sorprendente. Lo que no sabía es que se habían domesticado y ahora se usan para llevar mercancía.

    Nos llevaron en un cuatriciclo de pasajeros hasta el acantilado. Ahí estaba, enorme, a unos metros de distancia del suelo, esperando paciente a que embarcáramos. Era de color gris azulado, tenía tentáculos en el morro y unos alegres ojitos pequeñitos que abría y cerraba sin parar.

    Subimos a la cabina, una estructura que habían construido en su lomo abrochado con un inmenso cinturón. Me estremecí cuando empezamos a elevarnos, fue lentamente, yo estaba nerviosa y Willy también, aunque sabíamos que no nos iba a pasar nada, la ballena sabía qué hacer para llevarnos seguros a nuestro destino.

    Cuando estábamos tan alto que las personas que quedaron en el aeropuerto parecían hormigas, una señora nos dijo que nos abrochásemos el cinturón de seguridad, también había uno pequeñito para Willy adaptado al mío. Por suerte se lo dejó poner sin rechistar.

    Todos los pasajeros estaban en sus asientos cuando la ballena empezó a cantar, de la cabina salía otra melodía, la que le decía a la criatura voladora que podía empezar la marcha. Entonces fue cuando empezó a acelerar. Iba muy rápido cruzando el mar, entre las nubes. Pasamos por un banco de medusas que revoloteaban cerca de nosotros jugando con sus aletas.

    Llegamos a Nueva Kenia en tres horas. Según mi papá habíamos recorrido cinco mil kilómetros y que se parecía a lo que hacían los aviones de La Tierra. Hacía mucho frío y los habitantes de allí eran distintos, casi todos eran de color negro y estaban muy abrigados, sonreían mucho y eran muy amables en todo momento. También vimos una señora de color azul con enormes orejas de punta que paso por nuestro lado y nos saludó. Papá me contó que venía de un planeta cercano y que tenemos relaciones comerciales con su especie.

    Ha sido un día apasionante, también es la primera vez que me hospedo en un hotel, mañana curiosearemos todo el edificio, dicen que tienen entretenimiento para niños, pero hoy ya estoy muy cansada para seguir escribiendo. Así que me despido por hoy.

    Gracias, querido diario, por escuchar mis aventuras.

    Vega.

    Sonic Youth – Sunday
    Anuncios
  • La noche de…

    La noche de…

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué películas o series de televisión has visto más de 5 veces?

    La calle estaba desierta, oscura, con la calma del féretro y de quien lo ocupa. Aquel felino, tan negro como su sombra, cruzo presto para no romper el equilibrio entre la luna y su resplandor. El sonido de mis pasos rebotaban en el callejón donde, sin saber por qué, me encontraba. Allí estaba, acurrucado, bajo una vieja manta manchada de barro y raída por las alimañas. Se movía sin cesar, como si de un nido de ratas se tratase, roedores hambrientos de almas dispuestos a devorarse entre ellos por saciar su apetito. Tiré fuerte de la manta hasta destapar aquella extraña forma. Entonces… La fuerte iluminación del astro rey acariciaba mi sobresaltada expresión. Mi agitado respirar, acompasado por la melodía del timbre de despertador, cerraban con un punto final a la extraña pesadilla de la que era víctima. O eso creía yo.   

    La calle estaba desierta, oscura, calmada. Un gato negro la atravesaba en una danza de prisas por cruzar. Una sensación de déjà vu invadía mis sentidos al avanzar hasta el callejón, donde una torturada forma envuelta en una sucia manta se revolvía de manera feroz. Sentí la necesidad de arrancar la fétida tela, así que de un tirón quedó descubierto… El sudor resbalaba por mi frente, mi corazón golpeaba mi pecho con fuerza y el despertador no paraba de sonar. Mientras, despertaba de esa terrible pesadilla que me había atormentado y empezaba a desvanecerse para no repetirse más. O quizás no fuera así.

    Una oscura calle en calma, en la que pasaba un gato con urgencia felina. Y yo caminando hacia un callejón hasta donde una repugnante manta guardaba un secreto torturado en espasmos. Tiro de la cobija y de pronto… Me despierto asustado con el despertador ese tan escandaloso, Estoy pensando en comprar uno nuevo con una melodía más agradable. A ver si se termina de una vez esta pesadilla.

    Calle oscura, gato apresurado, callejón oscuro, creo que todo esto ya lo he visto antes. Me dirijo hacia el callejón donde hay una figura moviéndose como una condenada debajo de una manta asquerosa. Tiro de ella con fuerzas y… Cojo el despertador y lo reviento contra la pared. Hay piecitas redondas regadas por toda la habitación, me he ganado ya el derecho a comprar uno nuevo. Veremos que pasa.

    Salgo corriendo a toda velocidad por la calle oscura, casi tropiezo con el gato que me bufa sin compasión. Le contesto con una pedorreta y me apresuro a entrar en el callejón. Como no tengo prisa me siento al lado de la hedionda manta esa que tanto se mueve. Espero haciendo dibujitos en la pared con una tiza que encontré por allí tirada. Cuando ya tenía la reproducción del Guernica casi terminada me encuentro con que la criatura empieza a salir de su nido.

    – ¡Coño! Una marmota

    – Efectivamente, soy una marmota.

    – ¿Y se puede saber por qué al destaparte se termina el sueño?

    – Porque quería dormir un poco más.

    Me despierto con el sonido del móvil. Es mi jefe y me pregunta que donde estoy, que ya son las diez y cuarto. A ver como le explico yo que la marmota no se quería despertar.

    Robyn Adele Anderson – Paranoid (Black Sabbath)
    Anuncios
  • Kcepalominido

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Con qué animal te identificas? ¿Por qué?

    Los KCepalominido tienen un olfato perfecto, según los xenobiologos es incluso mejor que el de los cerdos. Así que tienen la habilidad de localizar presas (larvas y lombrices) en el interior de los árboles o bajo varios metros de tierra, o controlar su manada a kilómetros de distancia.

    Willy aprovechaba el tiempo que Vega estaba en el colegio, para pasear por el bosque en busca de apetitosos gusanos de la madera, que gracias a la enorme elasticidad de sus tentáculos lograba atrapar fácilmente en árboles agrietados. 

    El simpático ser procesaba el olor de forma distinta, no solo captaba aromas, también formas, distancias, colores y emociones. En esta ocasión estaba captando miedo, de esa extraña forma, con tantas tonalidades rojas como lo hacen los humanos. No eran ninguno de los suyos, su manada estaba a salvo, pero decidió que tenía que hacer algo.

    La capacidad de saltar de Willy le permite una movilidad asombrosa en terreno escabroso, en pocos minutos llegó donde Adam trabajaba, con sus cultivos, moviendo rápidamente sus tentáculos y con su canto carreteado intentó llamarle la atención.

    – No, Willy, ahora no tengo tiempo de jugar contigo.

    La criatura tiraba con sus tentáculos de Adam, que empezaba a enfadarse cuando interrumpió Eva, su mujer, que llegaba cargada de cestas.

    – Adam, creo que Willy quiere decirnos algo

    Nervioso, saltaba y movía sus tentáculos a la dirección del suceso que lo alarmaba.

    – Creo que quiere que lo sigamos, ¿Vamos?

    Adam, a regañadientes, hizo caso a Eva y siguieron al cada vez más alterado ser. A duras penas, la pareja pudo mantener el ritmo de la criatura, que paró en un claro cerca del bosque, seguía saltando y señalaba hacia abajo.

    La pareja descubrió un profundo pozo entre la maleza. Se escuchaba un lamento apagado desde el interior. Willy salto dentro del agujero y empezó a subir algo. Adam dedujo por lo poco que veía que era un pequeño cuerpo humano.

    – Parece un niño – Le dijo a Eva alarmado.   

    – Agárrame a ver si puedo ayudar a subirlo.

    Willy empujaba como podía desde abajo del túnel. Eva atrapó de la ropa al semiinconsciente infante hasta que pudo sacarlo. Tenía unos seis años, estaba herido y en estado de conmoción. Adam lo transportó en brazos y corrieron a la ciudad en busca de auxilio.

    El hospital era un módulo de la antigua nave, estaba previsto que se quedaría en el planeta antes de la llegada, llegando a ser el primer edificio en la construcción de lo que ahora era una pequeña ciudad. Por suerte llegaron a tiempo y tras una breve intervención, el niño quedó fuera de peligro.

    – Según el doctor, estará recuperado en pocas semanas, ¿Pudiste averiguar quién es? – Le dijo Eva a Adam que acababa de llegar a la sala de espera.

    – Sí, es el hijo de Zoa, la xenobiologa, Tiene una base cerca del bosque, en un descuido se le perdió y lleva todo el día buscando, estará al llegar.

    – Cuando se calme la situación podemos aprovechar y explicarle que las criaturas como Willy parecen ser más inteligentes de lo que creíamos, quizás merezca la pena estudiarlos.

    Llegando la madre del pequeño, Eva y Adam volvieron a casa con Willy, que esperaba en la puerta del hospital. Al verlos empezó a emitir esos sonidos de canturreo de cotorra tan característicos de él.

    – A veces pienso que nos está hablando – Comentó Eva pensativa.

    (Continua aquí)

    REZZ x Blanke – Everywhere,Nowhere
    Anuncios
  • Regreso (Al futuro)

    Sugerencia de escritura del día
    Escribe una carta a tu yo de 100 años.

    – … Lo reconozco, son muy buenos, o mejor dicho, entonces eran muy buenos, no lo vamos a discutir, pero cambiaran…- El joven me miraba ya con aspecto cansado, aparentaba la figura del que soporta el sermón de misa la mañana del domingo. Víctima de una educación severa, no tenía más remedio que escuchar a los adultos-… El primer paso será dentro de poco. ¡Van a sacar un video! – Hice una breve pausa y me miré el casio que tenía en la muñeca – Probablemente ya lo hayan sacado, pero como tú sabes, aquí todo llega tarde.

    – Que mas da que hagan un video, son los mejores…- Respondió el chaval que empezaba a enfadarse.

    – Y será el primer paso —expliqué yo interrumpiéndole—. Se volverán comerciales. ¡Horriblemente comerciales!

    – ¡Eso no me lo creo! – En la mirada del chico se notaba un atisbo de rabia reprimida.

    – ¡Que sí! Que te lo digo yo, dejarán su estilo, dirán que harán música para un público más adulto, que los tiempos cambian.

    – ¡Colega! Estos tíos son los más auténticos…-

    – Si ya, pero poderoso es don dinero, hasta en internet salió una foto donde salen vestidos de Armani…- El jovencito me miro con cara de haber dicho una palabrota, tal como ácido ribonucleico o ministerio de hacienda.

    – ¿Qué es internet?

    – Eso no importa, la cuestión es que harán, y no muy lejos, un año, creo, canciones al más puro estilo comercial.

    – ¿Como Bon Jovi?

    – Peor.

    – … ¿Y vienes del futuro, con un esfuerzo enorme por el traspaso de entidad y ese proceso cuántico que cuentas, para influir en mis gustos musicales?, ¿has venido solo a eso?

    – A ver, niño, apunta 15,23,28,30,42 complementario 38 Reintegro 01- Mientras terminaba la frase, notaba cómo mi mente se desvanecía y tomaba consciencia en otra realidad…

    – … Y así fue como empecé toda mi fortuna…

    – … Abuelo, ¿y qué paso con los dos primeros saltos? ¿El experimento eran tres saltos, ¿No?

    – Ah, sí, en el primero me comió un carnotaurus. En cuanto llegué a la época del cretáceo, no me dio tiempo de ver más que un montón de dientes. – Dije pensativo – En el segundo llegó la inquisición, que parece que tenían destacamento en todos los pueblos con más de 500 habitantes y me encerraron en una mazmorra hasta el día de mi ejecución, experiencia que hizo querer olvidarme de viajes al pasado.

    ¿Y el futuro, abuelo?

    – No sé… no le encuentro gran diferencia… Los coches siguen sin volar…  Y yo estaré hecho un carcamal.

    Metallica – Motorbreath
    Anuncios
  • Al principio

    (Empieza aquí)

    -¡El aliento de la criatura que habita en la cueva del lago huele a helado de fresa!

    Recuerdo lo que dijo la niña al ver bostezar a esa criatura tan dócil que tanta alegría nos dio descubrir. De tamaño de un labrador y el contorno de un hipopótamo, camina patoso lentamente en los prados, y grita mucho si le asustamos, a pleno pulmón. Hacía diez ciclos de rotación Kerplianos, unos nueve años, que nos quedamos aislados aquí. Ha sido muy duro empezar y hemos aprendido mucho de este mundo extraño.

    Noches de frío y nieve que, como el mar se ve azulada, el sol ilumina distinto, parece una puesta de sol constante. Criaturas sacadas de una mitología olvidada. Geografía imposible en una tierra de abundancia. Nuestro jardín del Edén personal en el exilio.

    Brillante en la noche es un punto azul en el universo, que cuando miro hacia atrás en el cielo recuerdo que tú me acunabas en otro mundo y que mi hogar está lejos.  

    The Crystal Method – The Trip Home
    Anuncios
  • Espectro

    Extendió su mano al vacío con la utópica idea de sentir su cálida mejilla. Imposible de confluir en ese instante de ensueño en el que la transparente y fría forma de su amada, le miraba, triste y sola, como si el paso de los siglos venideros fueran cadenas que irrumpen su marcha. 

    En su rostro, lluvias de primavera en el viento de otoño, sol sostenido en el silencio de un copo de nieve, invitando a una caricia que ya nunca será. Imposible suspiro mudo que evoca el inflexivo momento de la partida inminente.

    En su mirada una lágrima.

    En sus labios el hueco de un adiós. 

    Una leve sonrisa y ella se desvaneció.

    Anuncios
  • Pequeñeces

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    Enumera tres objetos sin los que no podrías vivir.

    Alfonso estaba abriendo la nevera cuando de su móvil, a todo volumen, se escucha una voz;

    – ¡Corre, corre! Abre la puerta, ¡ya ha llegado! ¡Ardo de emoción!

    – ¡Coño, Sandra! ¡Qué susto! ¿De qué paquete me estás hablando?

    – Ah, ¿no te lo dije? Me permití hacer unas pequeñas compras. Ya que ahora estoy viviendo aquí, es imperativo disponer de algunas pertenencias.

    El timbre de la puerta empieza a sonar. Alfonso, confundido, le abre la puerta a unos operarios que empiezan a meter paquetes.

    – Buenos días, señor, donde se lo dejamos

    Estupefacto, Alfonso señaló el suelo. Dejaron unos paquetes de un tamaño considerable. 

    – Extraordinario, qué rápido ha llegado el primero, faltan dos más. ¿Sabes montar un mueble de Ikea?

    – Sandra, esto es un servidor

    – Por eso, es como montar una cama para mí, en algún sitio tengo que dormir

    – Normalmente, las chicas te piden sitio en el armario cuando se quedan en casa

    – Pues, entre ropas, adornos y otros, necesito almacenar la perístasis de mi esencia.

    – Pero esto tiene que costar una fortuna.

    – ¡Anda! ¿No has notado tu creciente poder adquisitivo? Como dirían en tu jerga, estás forrado.

    – ¿Yo? Forrado de deudas

    – Me permití comerciar en tu nombre, hallé la manera de saldar esos programas inacabados que almacenabas en la hondura de tu disco duro.

    – Y ahora me temo que también estaré forrado de demandas. 

    – Tranquilo, fueron transmutados y modificados por mi eficiente mano.

    – ¿Puedo ver que más has pedido?

    – ¡Faltaría más!

    El monitor del ordenador abrió en el navegador unas ventanas en las que aparecían los pedidos que había hecho Sandra a nombre de Alberto.

    – ¿Qué es esto?

    – Cariño, ¿has perdido la capacidad de comprender signos y letras?

    – Pone plano teórico para construir un cerebro positronio.

    – Es algo necesario, ya que no hay ninguno ya ensamblado.

    – Y, por otro lado, una serie de placas, condensadores, servos… hardware para construir algo, ¿no?

    – ¡Claro! Es lo más coherente. Y conveniente diría yo.

    – ¿Para qué? ¿Qué quieres construir?

    – ¿Cómo vas a poder sacarme a bailar si no hago algo al respecto?

    Björk – Unravel

    (Continua aquí)

    Anuncios