Categoría: Cuentos cortos

  • OVNI

    Sugerencia de escritura del día
    Si ganaras dos billetes de avión gratis, ¿adónde irías?

    Al principio no se lo creía, veía su nombre, Juan Martínez Costa, en la lista de la pantalla, pero no reaccionó hasta que le mandaron la felicitación a su correo electrónico. Había sido uno de los primeros elegidos en el primer trayecto interplanetario hacia Koi 6425, ese planeta que los visitantes llamaban Kouru, que en su lenguaje significaba hogar. 

    Los visitantes llegaron hace tres años, después de mucho tiempo siguiendo un protocolo de aproximación en fases, se tomaron el primer contacto con calma para que nos acostumbremos a la idea de que compartimos universo con otras civilizaciones. Una vez llegaron se volcaron en nosotros, exhibiendo su tecnología e inspirándonos con su filosofía de vida.

    Para que algunos humanos pudiéramos visitar Kouru crearon un sorteo al respecto. Todo aquel que quisiera podía participar, con las mismas oportunidades. Comprando un boleto de lotería cuyos beneficios sería destinado a la infraestructura del cometido y a un precio muy asequible, apto para todos los bolsillos,

    Los nervios de Juan estaban a flor de piel mientras subía por la pasarela de la nave interestelar que cariñosamente la habían bautizado OVNI, los pasajeros, para aminorar costes, se habían comprometido a ejercer como tripulantes, según capacitación se les pediría ejercer diversos tipos de tareas. Ahora nuestro protagonista bajaba por la pasarela que conducía a la zona de máquinas, donde había sido asignado.

    Juan quedó asombrado al encontrar infinidad de asientos con una serie de pedales giratorios por cada puesto donde cada operario se centraba en el constante pedaleo para generar energía por movimiento, todo bajo la supervisión de unos extraterrestres con caras de pocos amigos y grandes motivadores en forma de vara de descargas.

    Mientras tanto en el puente de mandos.

     – Te dije que era fácil encontrar mano de obra barata en este planeta. 

     – Y todavía están contentos, nos vamos a llevar bien con estos humanos.

    Nine Inch Nails – Meet Your Master
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  • El controlador del sueño

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es la historia de tu alias?

    Andaba deprisa por el estrecho camino, pues era consciente que me perseguían. Sabía qué extraño tipo de criatura era y cómo había conseguido mi rastro, también que tenía que hacer para escapar de ella. Lo que no sabía es cuál era la fuente de mis conocimientos, así que me limite a huir con cierta calma y serenidad.

    El Reptilupusforme era una criatura híbrida de desconocida procedencia, en parte lagarto, en parte lobo y con ciertos matices humanos, un feroz cazador que cuando se encaprichaba con una presa no descansaba hasta apresar y devorar a la víctima. Aunque no lo había visto nunca, yo sabía que forma tenía, un perro con escamas y con morro de cocodrilo que podía caminar tanto erguido como galopar como un caballo. Astuto como un zorro y ágil como un felino, y, sin embargo, había algo que me decía que no me tenía que preocupar, que sabría enfrentarme a él.

    El camino terminó en una escalera de caracol que subía hacia las nubes, subiendo, en la propia nube atravesada por los peldaños había un bosque tenebroso, dentro del bosque, entre los retorcidos árboles, una ciudad, y entre los edificios me encontré en un callejón sin salida. No hacía falta volverse, sabía que la criatura había llegado, estaba tras de mí con su mirada desafiante, enseñando sus afilados dientes. Estaba en la misma situación que había pasado miles de noches en mis pesadillas.

    Fue entonces cuando me di cuenta, estaba en el mundo de los sueños, dormido felizmente en casa. El monstruo me miró sorprendido y le dije;

     – Sabes que no me puedes hacer daño, ¿no? Estás en mis sueños.

    Como si de un decorado se tratase empezó a venir gente y empezaron a desmontarlo todo, los cubos de basura, las paredes de los edificios, los automóviles que había aparcados, se llevaron hasta el gato que había sentado encima del muro. Detrás de todo ello había una luz espesa, brillante, de muchos colores que lo envolvió todo. Era la esencia del reino onírico.

     – Y ahora, ¿qué hacemos? – Dijo el monstruo flotando en el aire, se le había quitado la expresión de ferocidad, ahora parecía hasta simpático.

     – ¿Sabes jugar al ajedrez? – Le dije yo, creando un tablero gigante de la esencia de mis sueños.

    The Doors – People are Strange
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  • Pastillas para ampliar la mente

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué estrategias sigues para mantener tu salud y bienestar?

    Ella entró en la habitación señalada. Contrastando con la iluminación y el aspecto del resto del edificio, la estancia era oscura, un despacho con muebles y mesa de madera oscura, con grabados toscos de símbolos primitivos. Había un señor con cara extraña, desproporcionada, asimétrica, de ojos muy grandes y nariz minúscula, pero con una expresión calmada y la llama de la inteligencia en la mirada. Cortes, en el trato, saludo con cierto entusiasmo y se puso a explicar el motivo de haberla llamado.

     – Esta píldora azul te hará dormir y esta roja te hará despertar.

     – ¿Como en Matrix?

     – Parecido, solo que no hay ninguna simulación, solo vas a ver más allá de lo que tu mente te permite ver.

     – ¿Es mala esa realidad?

     – No, es la misma, solo que te tienes que acostumbrar a tu nueva percepción.

     – Vale, elijo la roja.

     – Sabia elección.

     – Sabe a chocolate, es de chocolate, ¿seguro que esto funciona?

     – La píldora no es lo que te va a hacer cambiar, de hecho ya has iniciado el cambio cuando contactaron contigo para esta reunión, ahí empezaste tu transformación.

     – Pues yo no me encuentro diferente.

     – ¿Eres capaz de verme?

     – ¡Claro!

     – Ningún humano no iniciado puede.

     – ¿No eres humano? ¿Qué eres?

     – Algo distinto. Ya nos conocerás mejor.

     – Y entonces ¿Para qué es la píldora?

     – Con ella se sella el pacto.

    Black Sabbath – Sabbra Cadabra
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  • Garabato en Libros de Texto (viaje interior)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son tus planes para futuros viajes?

    Ayer, mirándome en el espejo, al afeitarme, descubrí que aquel no era yo, tenía mi sonrisa y vestía mi piel, hasta tenía el mismo peinado desordenado que tanto cuido, pero aquella mirada triste y expresión preocupada eran, por tanto, de un extraño. Así que decidí viajar a mi interior y adentrarme en mi esencia para saber quién ocupaba mi ser y apagaba la luz de mi mirada.

    En una respiración profunda conseguí introducirme por mi nariz, ya que tengo buen olfato para conocer intenciones y predecir mi futuro a golpes de lógica inexacta, la que usan los humoristas para su redoble de tambor y los asesinos de enfermos terminales para mantener la calma. 

    Entre al subconsciente con cuidado para no pisar mi ego, que caminaba diminuto secándose de agua de lluvia y buscando sol que le caliente. Mi tristeza, agarrada a las glándulas suprarrenales, jugaba a disparar cortisona a mis recuerdos. Encontré a un TOC perdido entre baldosas amarillas, sorteando líneas temporales y un poco de confusión pegada en las ideas que tengo cuando te pienso.

    Lo encontré en el lugar donde mi mente guardaba los sueños rotos, una sombra oscura, hecha de garabatos de bolígrafo y de esquinas de libros de texto envejecidos, por el pasar de las yemas de los dedos. Le limpié el rostro con la manga del jersey y encontré a mi yo adolescente con una mueca de sollozo y lágrimas de querer hacer y de no creer que puede.

    Le abracé fuerte, le prometí que lo sacaría a pasear, no solo con la pena en ciernes, también con alegría, con ilusión, con rabia, con la pasión agarrada en la boca, la ingle y el pecho. Lo sacaría siempre y sentiría orgullo siempre de verle.

    Aunque quizá esté lleno de defectos, ahora, cuando me veo en el espejo, con la mirada repleta de tinta y de historias por contar, me miró con cariño y reconozco que ese también soy yo.

    Iggy Pop – Fuckin´ Alone
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  • Publicando

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué cambiarías de la sociedad actual?

     – No me gusta que esté todo el tiempo metida en esa red.

     – Cariño, es joven, se lo pasa bien enseñando sus bailes, nada más.

     – Pero le dedica todo su tiempo, solo piensa en grabar, editar, subir.

     – Es una moda, ya pasará, ya crecerá y se preocupará por hacer otras cosas. 

     – Si fuera por ella ni salía de casa.

     – No será para tanto, además le hace feliz.

     – Si la hace feliz, ¿por qué tiene siempre esa mirada tan triste? 

    Kim Dracula – Superhero
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  • Cruce de miradas

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué escuchas mientras trabajas?

    Él, volvía del agobio del trabajo, de haber aguantado absurdas exigencias 

    ella, paseaba desolada por la ciudad, purgando incansable su pensar

    Él, creyéndose apóstrofe multiplicado por cero, invisible evidencia,

    ella, harta de mentes vacías, con urgencia a devorarla sin el verbo amar.

    Él, harto de su existencia, ella tan solo pedía más.

    Pasó un rayo de estática, un roce, un tropiezo, un no dejar de mirar, 

    un sonido de surco viejo, un perdón no quise, intercambio de auricular,

    una parada sin querer, una caricia sin pensar,

    luego vino la piel y un verbo a conjugar,

    pretendo ser y estar

    y yo también.

    Él, ferviente poeta en estrofa de ritmos de electricidad,

    conjurando “vertical, transversal, soy grito y soy metal”

    ella, amante del acervo y de la melodía emocional,

    susurrando “Siento ante tu pecho libertad”

    Love of Lesbian – Allí donde Soliamos Gritar
    Andres Suarez – Herbeira
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  • Paisaje

    Desde mi ventana, aquella vez, con el rostro en nostálgicos reflejos naranja y rojo, deseando que fuera noche para ver las estrellas y soñar con galaxias, sentía el aroma de frito de barra del bar con serrín en el suelo, olor antiguo de aquel vino que yo no podía y aquella tortilla de camarón, que me parecía enorme y en un momento devoraba.

    Desde mi ventana, olor a sal, rumor de palmas y risas, calor de levante. Sonrisa de azahar en aquella playa, de manos heladas y un tierno beso entre las tibias aguas donde se rompen las olas, de ojos cerrados soñando con más, con el sabor de miel en los labios mientras cruzaba el mar, después. 

    Ya no quedan días de ese verano en el que mi cuerpo rezaba por ti y mi mente se rindió a los lejos, saboreando otros perfumes y tornándolos distantes, pues nadie permanece en tierras de otros, esperando, solo van de paso.  

    Desde mi ventana calima y viento y alrededor la mar, sintonía de brillo de neón, de lenguaje extraño y caricias cercanas de noche y olvido. De flashes de colores secuestrando tu sonrisa, de vapor etílico desde tu voz y risas y olvido y pasión de verano, que todos los días es carnaval y todas las noches nos despedimos.

    El Columpio Asesino – Toro
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  • Judías Explosivas

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué platos te gustaría cocinar?

     – ¡Buenos días a todos!, bienvenidos al canal cocinando con precaución. Ya sabéis que nos dedicamos a usar los ingredientes más extraordinarios y complicados de todo los planetas conocidos de la confederación humanoide galáctica. Por favor, recordad que este canal es solo para formas de vida basada en carbono, y que si no eres humano tienes que recurrir a la lista de alimentos compatibles. No nos hacemos responsables de cualquier afección o accidente por un uso incorrecto de los ingredientes citados. Para cualquier consulta envíen un vid chat a la dirección que sale en la pantalla.

    – Aquí tenemos el ingrediente de hoy, estas bolitas de color rojizo que vemos por aquí son judías Koianas, sí, las famosas judías explosivas. Para su información también es un exquisito plato que causa furor en todos los restaurantes de autor. Más de una cocina ha resultado bastante perjudicada.

    – Vamos a empezar poniendo con cuidado en remojo las judías, estarán sumergidas en agua con sal unas veinticuatro horas terrestres, ya saben que tienen que consultar la tabla para saber cuantos días en otros planetas, es importante. Nosotros tenemos aquí estas que llevan desde ayer por la mañana. Escurrimos toda el agua y las dejamos secar mientras preparamos el resto.

    – Necesitamos ajo, no hace falta cortarlo, con pelar unos cuantos dientes nos vale, cebolla picadas gruesas, rábanos Kerplianos, esos de colores, le da un toque de distinción. Como ves, lo corto en taquitos. Y esto que son manitas de guargo beta gliesiano, esos graciosos animalitos parecidos a las gallinas, pero con cuatro ricos muslos, recordar retirar los espolones antes de la cocción, pues se deshacen en astillas cortantes.

    – En esta olla a presión meteremos a cocer las judías junto con las manitas de guargo, nunca más de una hora, y a una temperatura de no más de 120º centígrados, si nos pasamos de tiempo o de temperatura puede pasar lo más temido. Algo que no queremos, aunque siempre pueden comprar las judías ya procesadas, esas ya no tienen peligro.

    – En el sofrito, con aceite de oliva virgen Kerpliano ponemos primero las cebollas y cuando empiecen a ablandarse incorporamos los demás ingredientes. Destapamos la olla con sumo cuidado, sacando todo el vapor y dejándola enfriar, no puede haber más de 60º, o si no ya saben, habrá víctimas.

    – Con sumo cuidado escurrimos el agua de la olla, mezclamos el sofrito y los dejamos a fuego muy bajo, agregarle tomate rallado y dejar que cueza, una media hora más. Tengan cuidado, nos están notificando muchas explosiones, midan muy bien la temperatura de cocción.

    – Retiramos del fuego y listo. Para servir un poco de cilantro muy bien picado por encima y maridar con un buen vino de Oporto. Eso sí, tras la ingesta de estas judías deben reposar un mínimo de 12 horas, pues la digestión es sumamente peligrosa, y tengan cuidado con el flato, no sea que maten a alguien.

    Lamb of God – Pathetic
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  • De Papel

    Eres ese inmenso mar de dudas,

    que con la sonrisa de su oleaje,

    me alumbra.

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  • La Caza de Medusas

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Con qué actividades pierdes la noción del tiempo?

    En la inmensidad de la galaxia, cruzando el borde estelar, los intrépidos tripulantes de la “Cascanueces” persiguen incansablemente al mayor de los tesoros para un marinero espacial, una manada de medusas cósmicas.

     – ¡Nos acercamos! ¡Replieguen la vela solar! 

     – ¡A la orden, mi capitán!

    Al frente del navío, el oficial Montenegro, calcula certero la maniobra de aproximación a estas extrañas criaturas, su misión arrancar el sedimento de antimateria encostrada en la piel de estos especímenes, material indispensable para los viajes intergalácticos.

     – ¡Timonel! ¡Vire a babor!

     – ¡Al momento, mi capitán!

    Con una rápida aproximación, la embarcación persigue a poca distancia a una de sus presas, que al olor de los motores de fusión, se encabrita y comienza a huir.

     – ¡Nos ha visto! ¡Motores de impulso a máxima potencia!

     – ¡Sí, mi capitán!

    La medusa cósmica empezó a ondular sus tentáculos con fiereza, permitiendo avanzar a toda velocidad, surcando el espacio con la agilidad de un delfín en el Atlántico. Su cuerpo, de apariencia gelatinosa, empezó a iluminarse.

     – ¡Va a saltar! ¡Preparen motor de antimateria! ¡Rápido!

     – ¡A la orden, mi capitán!

    El escurridizo animal disparaba chorros de luz, una burbuja de un fluido luminoso se estaba creando alrededor suya envolviéndolo como el capullo de un gusano de seda.

     – ¡Mierda! ¡Va a saltar! ¡Preparen burbuja de curvatura! ¡Rápido!

     – ¡Sí, mi capitán!

    En un centelleo desapareció la medusa, no quedó tras ella más que residuos luminosos que se precipitaron sobre la “Cascanueces” creando chispas azuladas al rozar con su barrera de protección energética.

     – ¡Aborten salto! ¡Ya la perdimos!

     – ¡Hecho mi capitán!

    Montenegro se paseaba por el puente de mando enfadado cuando su primero dé a bordo, dejó el timón y se acercó.

     – Más fácil imposible mi capitán, esa estela que ha dejado el bicho es toda la costra de antimateria que llevaba incrustado en su umbrela, hasta viene hacia nosotros.

     – ¡Rápido! ¡Preparen la red de Pennimg!

     – ¡A la orden mi capitán!

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