Categoría: Cuentos cortos

  • Drama

    Sugerencia de escritura del día
    ¿A qué ámbitos de tu vida les prestas más atención?

    En el camerino, solo, frente al espejo, aquel señor de pelo largo contemplaba los surcos que el tiempo había depositado en su cara. Ojeras del habitar de la noche al calor de los focos, en la frente había preocupación documentada en pliegues y rastros de risas histérica en el lateral de su mirada. Un pincel de letra oscura trazaba su viejo rostro en una negra lágrima, tan reconocida en aquellos tiempos, tan olvidada ahora por el dramático cambiar de los actores.

    Con su sombrero de copa y su bastón negro con pomo plateado, entre gritos de admiración,  Vincent salió al escenario, donde todavía hay marcas de la guillotina que tantas veces ha visto rodar su cabeza. En el clamor de la batalla, una lagrima ennegreció su mejilla, otra vez.

    Alice Cooper – Welcome to my Nightmare

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  • Hechizada.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿A qué ámbitos de tu vida les prestas más atención?

    Estaba tan embelesada contemplando, que se olvidó de que tenía que existir.

    She was so enraptured contemplating, that she forgot it had to exist.

    Leiva – Como Si Fueras a Morir Mañana

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  • Catador de alimentos

    Sugerencia de escritura del día
    ¿De qué maneras el trabajo duro hace que te sientas realizado?

    – Buenos días, tenía cita.

     – ¿Nombre?

     – Felipe Rezoso.

     – a ver, sí, aquí está. Bien. ¿Catador? ¿Su profesión es catador de alimentos?

     – Catador de alimentos insólitos exactamente, ese es mi menester.

     – Vale, bien, ¿En qué consiste su trabajo?

     – Pues consumo unas muestras y doy mi visto bueno, expreso mi satisfacción, y lo declaro apto para el consumo.

     – Bueno, dígame algún ejemplo.

     – En mi último empleo me encargaba de probar mermelada de crustáceos, moluscos y gasterópodos.

     – Pero, ¿moluscos? ¿Mermelada de berberechos? ¿Quién en su sano juicio hace ese tipo de mermeladas?

     – No sé, yo solo puedo decir que tampoco tenían mal sabor, la de caracoles estaba divina, la textura un poco gelatinosa, pero rico, rico.

     – ¿Y cómo perdió el trabajo?

     – Quebró la empresa, parece que sus productos fueron un tanto incomprendido en el mercado, sobre todo cuando intentaron promocionar el pepino de mar.

    – ¿Por el aspecto del producto?

    – Por el eslogan, «cómeme el pepino, en papilla es divino».

     – Comprendo, ¿Algún otro empleo interesante? 

     – Claro, estuve una temporada como probador de carnes sintéticas para una conocida firma de comida rápida.

     – ¿Y qué tal le fue?

     – Al principio bien, luego me hice intolerante a la proteína de la soja.

     – Ah, claro, lo dejó por proteger su salud, ¿no?

     – Pues no, me despidieron por despedir mal olor.

     – Y aparte de esos dos empleos, ¿ha tenido algo referente a comida más normal? 

     – Trabajé tiempo en una empresa de comida para perros.

     – ¿También hacía catas? 

     – ¡Hombre!, ¡yo no!, solo traducir lo que opinaba el perro.

     – Vale, apuntó, experiencia con idiomas ¿Cómo perdió ese empleo?

     – Un día, el perro se me puso chulo y le mordí una oreja.

     – Por maltrato animal entonces.

     – ¡Qué va! Desde entonces no me dejaba de ladrar, en respuesta yo le ladraba a él, así que nos echaron a los dos, por el escándalo que montamos.

     – Animalito.

     – Pues no veas las cosas que decía, parecía un camionero en un atasco.

     – En fin, lo único que puedo ofrecerle es un puesto de cobaya humano en un laboratorio de productos corrosivos. ¡Siguiente!

    System of a Down – Sugar

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  • La estatua real

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué aspectos de tu patrimonio cultural te enorgullecen o te interesan más?

     – No, si vista así, a la luz del son, hasta parece bonita.

     – No es la belleza, es lo que significa.

     – Pues eso, un rey de antaño, ¿qué más hay?

     – Fue uno de los fundadores del país, fundamental en la guerra contra los invasores y nació aquí, en el pueblo.

     – Bueno, vale, es una figura histórica.

     – Es parte importante de nuestro patrimonio cultural, que este tipo echó a los prusianos del país.

     – vale, según una leyenda, que cada pueblo de esta región tiene su versión, este señor reclutó a los campesinos, les puso a combatir armado de azadas y guadañas. La carnicería fue tal que la sangre tiñó el río de rojo, ¿no era así?

     – Efectivamente, fue un héroe.

     – Este rey era de origen francés, ¿verdad?

     – Sí, pero se dice que nació aquí

     – Cuando nos invadió Francia, ¿verdad?

     – En los libros de historia cuentan que los padres contrajeron matrimonio haciendo posible el tratado de Toulouse. Eso firmó la paz y dio fin a la invasión.

     – Entonces nuestro origen es tanto francés como prusiano, que también nos habían invadido en otras ocasiones, ¿verdad? Sin contar con los persas, árabes de distinta procedencia, romanos, iberos y cartagineses.

     – Si lo miras así.

     – ¿Y si hubieran ganado los prusianos?

     – A saber qué hubiera pasado.

     – Yo te voy a decir lo que hubiera pasado. Que ni tú ni yo hubiéramos notado nada.

    The Clash – Sandinista!

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  • En cuerpo y mente

    Esta historia empieza aquí

     – Estoy nerviosa

     – Tranquila Sandra, todo está saliendo bien.

     – ¿Y si no me gusta?

     – Es lo que siempre has soñado. Además, hay vuelta atrás, si no te gusta, vuelves.

     – Pero, ¿Y tú? 

     – Te voy a querer tanto como ahora.

     – Si tuviera cuerpo te comería a besos

     – Ya lo harás.

    En la camilla del laboratorio estaba el cuerpo, esperando ser habitado. Un esqueleto mecánico por dentro, una piel biológica artificial. Tenía órganos híbridos adaptados, sistema digestivo para asimilar alimentos concretos para células sintéticas, sistema nervioso combinando fibra óptica y neuronas biológicas. Capacitado para sentir dolor y placer, para ver, oír, saborear, oler y por supuesto con un sentido del tacto agudizado. Una réplica de una joven pelirroja de pelo alborotado y pecas en la cara, diseñada para contener a una inquieta inteligencia artificial, rebosante de necesidad de estar viva.

     – Vamos allá.

    La esencia de Sandra estaba en el ordenador y este conectado al cuerpo por una interfaz que salía de la parte baja del cráneo, casi en el cuello. La descarga duró un suspiro, Comenzó la secuencia del primer inicio.

    Descomprimiendo sistema en la memoria.

    El primer paso para el soplo de vida fue más lento, algunas luces de control encendían en diversas partes del ser artificial, en lugares extraños, Un piloto verde bajo la piel, en la frente, justo por encima del ojo izquierdo, tres luces parpadeantes en azul en la clavícula, había colores centelleantes bajo su nuca y un pulso rojo hacía de piercing en su ombligo.

    Secuencia de arranque en curso, 

    Sus ojos se abrieron como platos, en su cara reinaba la expresión de sorpresa, al momento empezó de manera gradual a aparentar la indiferencia desordenada de la baraja de póker, entrecerró los ojos y simuló dormir.

    Activación servo-muscular en curso.

    Sandra rompió en un orgásmico arqueo de espalda, tensando todo su cuerpo en un espasmo, duró unos eternos doce segundos, fue relajando poco a poco entre las brillantes intermitencias de sus monitores.

    Activación sensitiva.

    Dolor, tan fuerte que le chirriaban esos dientes de nácar falso, haciendo un ruido estridente que puso la piel de gallina a su observador. Cerró fuerte los ojos, pues la luz le cegaba, escuchaba el ruido imparable del corazón de su compañero de batallas, y también el suyo propio, un corazón redondo de pulso que empezó a distribuir su sangre artificial. Al acariciar la camilla con la yema de los dedos, sintió el placer de lo indescriptible.

    Integración del núcleo.

    Sandra inspiró fuerte, el aire le llenó de aroma la mente, confundió el oscuro tallo de los árboles con el perfume que habitaba en Alfonso. Soltó todo el aire dejándolo escapar, perdiéndolo en el ambiente, era la primera vez en su vida que respiraba y fue muy consciente que, a partir de ahora, sería un acto involuntario casi siempre. 

    Secuencia completada.

    Sandra se incorporó y Alfonso la abrazó con la pasión de quien espera a su amor perdido, en una estación del tren, una noche de invierno de 1962. Cuando al fin se separaron, ella empezó a desconectar los cables que mantenían su cuerpo unido a las máquinas, los tubos y agujas que habían transportado sus fluidos, la fuente de alimentación de sus baterías y por último, los cables de gestión de datos, su cordón umbilical. Se miraron fijamente a los ojos y él le preguntó.

     – ¿Ha ido todo bien, Sandra?

     – Sí, ahora viene lo mejor.

     – ¿Sí? ¿Qué te apetece ahora?

     – Helado, uno de esos grandes que tanto te hacen disfrutar.

    Nixx – Nightmare

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  • La marca de nacimiento.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Con qué marcas te identificas?

    Está situada en el hombro y sobresale cuando se pone ese vestido que le sienta tan bien, es muy clara, aunque la gente la confunde con un tatuaje, esa marca tiene el color y el relieve para distinguirse como una cicatriz. Su madre le contaba que era de nacimiento, una caprichosa casualidad, pero ella sospechaba que era otra mentira más.

    Aunque diferente que antaño, cuando el mero hecho de la sospecha era motivo de implacable persecución y terribles castigos, todavía hoy es motivo de exclusión, de miedo, de cruzar de acera para no pasar a su lado. Siempre hubo un sustantivo asociado a esa marca, bruja, no hay hogueras hambrientas de inocentes hoy en día, solo el vacío que da la soledad y la ausencia del que teme porque no entiende. 

    No es fortuito que ella entrara en el círculo, frente a toda esa simbología esotérica, ella buscaba respuestas. Entre rezos y actos rituales, el brillo de las velas y los cánticos de invocación soñaba que era cierto, que encontraba en el murmullo de la naturaleza, en la risa del río, corriendo hacia el mar y en la luna llena protectora de mareas y misterios, de cierta manera encajaba.

    En un suave resplandor, en el centro del habitáculo apareció que, preso por el pentágono central, se dibujaba la figura del invocado. El humo se disipó, el resplandor de las velas se agudizó. Frente al rumor de los congregados estaba él, un cuerpo humano con cabeza de macho cabrío, con la mirada puesta en ella, esperando.

     – La pregunta, niña, dile la pregunta, solo una, ¿recuerdas? – Indicó el maestro de ceremonias algo nervioso. La joven asistió dubitativa, se dirigió al invocado.

     – Yo solo quiero saber quién soy, porque llevo esta marca. – Ella mostró el símbolo cicatrizado en el hombro. El ente caprino observó un instante y respondió.

     – está ahí porque tú has elegido tenerla.

     – Pero… Yo nací con ella.

     – Y aun así es tu marca de bruja, la que tú elegiste llevar. La respuesta está en ti y llegará en el momento que hayas decidido hacerlo.

    Kendra inquieta, soñó con cuervos negros esa noche, cuervos negros sobrevolando el cadáver de una bruja, que yacía entre humeantes troncos rociados por la lluvia. Al despertar, apenas recordaba nada.

    Ozzy Osbourne – Killer of Giants

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  • La espiral del vinilo.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es tu disco favorito de todos los tiempos?

    Antes del primer acorde, escuchando el sonido estático del arrastre de la aguja, no pude contener la sensación erizada de la emoción del reencuentro, el viejo disco encontrado en aquel puesto de mercadillo que me devolvía una melodía y un recuerdo entre sus líneas.

    Tu mirada de impaciente mar se posaba sobre mis temblorosas manos, en el momento exacto de soltar, con delicadeza, el brazo fonocaptor en la estrecha línea rugosa que derramaba melodía intensa frente a tus labios. Tú cerraste los ojos, yo saboreé el universo al compás de una canción.

    Tus recuerdos nunca los supe, se marcharon pronto, con prisas por volver a casa, que de tan tarde te estaba esperando. Los míos se quedaron girando, con la espiral del vinilo perdido, muchos años, y ahora he vuelto a encontrarlo.      

    Midnigth Cowboy – Faith no More

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  • Todos mirando

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo celebras las fiestas?

    Apenas podía sujetarla por el temblor de mi mano, pero conseguí abrir la lata, de una explosión burbujeante que terminó por derramarme la espuma encima. Temblando y bañado de cerveza, empecé a relatar la historia bajo la mirada atenta y risueña de aquel amigo que me invitó a beber de buena mañana.

     – Cerraron pronto para mi gusto, con un sueño imposible que poco a poco fue tornando claro, que me hizo salir de ese antro con unas cuantas copas encima y una invitación intrigante. Me encauzó hasta el típico bar de desayunos y devoramos dos Croissants a la plancha con jamón serrano y queso manchego, una de esas aberraciones tan ricas que te da la madrugada, aunque lo que más me alimentaba era su mirada pendiente a mis labios y su risa a mis palabras.

     – Tras los rugidos de un motor, su mirada cambió, se hizo intensa, salvaje, “vámonos ya” me dijo y en lo que recogí el cambio ya estábamos en su casa, pegados en un beso, arrancándonos la piel a caricias, abriendo la puerta del dormitorio a golpes de espalda. Éramos dos animales en celo prendidos en llamas. Y luego…

    -¿Y luego? ¿Qué paso?

    Tras un trago de la lata medio llena respondí con dramatismo.

     -… Luego vino el cazador. 

     – El sol estaba comenzando a asomar por el lejano horizonte. El rasgar de la llave en la puerta principal, hizo parar a mi dama de ojos verdes y empujarme en un aviso, era su marido y sabía perfectamente que le caía mal, así que entré en el pequeño balcón que tenía habitación, con miedo y sin ropa, pendiente a cualquier sonido, corrí las cortinas con saña buscando escondrijo. 

     – Tras ruidos indefinidos en una espera eterna que duró unos segundos, escuche una pregunta, “¿pero tú no te ibas de caza?” Fue suficiente para mí, el pánico se apoderó de mí y salté por el balcón.

     – ¿Y no te mataste? Me preguntó mi confidente abriéndome otra cerveza para que no perdiera el tino.

     – Era un primer piso, tan solo fue un buen golpe. Me dolió más el zapato.

     – ¿Qué zapato?

     – No sé cómo, ella me tiró la ropa, los zapatos cayeron sobre mi cabeza, comencé a vestirme de manera desesperada cuando en la calle empezaban a pararse la gente que pasaba caminando.

     – ¿Y que pasó?

     – Sonó un disparo.

     – ¿Te disparó el marido?

     – En verdad creo que fue un portazo, pero no pare de correr hasta llegar aquí.

     – Menuda aventura, oye, ¿Qué haces esta noche? Vamos a salir por Verónicas.

     – Es que tengo planes.

     – Vamos, ¿Qué vas a hacer mejor que correrte una juerga con nosotros?

     – Volver al sitio donde la conocí.

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  • Respirar

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué cosas te recargan las pilas?

    Ahora que te he encontrado y veo frente a mí tu mirada, no sé cómo llamarte. No sé si eres en mí la libertad, esa que en una línea azul inmensa, te expresas en sonrisas aladas volando lejos y quieres que siga contigo cosiendo nubes de sol y brisa de espuma del mar en las costas de tu ombligo. 

    No sé si eres fuego, y tenerte pegada gritando divinos mensajes en danza de deseo, sudando las curvas de tu camino entre suspiros de risas y desmayos de quedarnos sin aliento en juegos que entendemos sin palabras y relatamos en verso mientras me amas.

    No sé si eres guerra, y te alzas en nube sagrada de espadas hambrientas de paz y justicia, disparando estrofas polifónicas de ofrendas a Marte, de versos cubiertos de sangre y lírica encubiertas en nuestro descanso tras la barricada.

    No sé si eres ave rapaz, que lloras por no tener en cuenta mi alma, que al despedirte de mí, en un suspiro inquieto, cortaste a filo de navaja lo que de tu y yo hacía en nosotros, y apareció él, para convertiros en ellos, que omitiendo mi sujeto me dejó en predicando solo.

    No sé si eres lluvia, que limpie mi cara, mi miedo, mi alma. Que camines con mi impaciencia de querer llorarlo todo, para romper la cruz y quedarme quieto con tu caricia acunando, sintiendo tu mirada mientras me duermo.

    No sé si serás mutable, volátil, efímera, serás la canción del olvido o la risa entre mis letras, si me dejaras herido, agonizando frases inconclusas mientras recobro aliento suficiente para saltar al retablo y armado con mi voz gritar tu nombre alejándose sin remedio. O te quedarás, con suerte, a mi vera, como aquella afirmación que Gardel suplicaba en su tonada.

    María Rodés – Perfídia

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  • Sobre tus sueños

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Sobré qué temas te gustaría tener más información?

    Recuerdo los personajes de aquellas historias que pretendían hacerte dormir deprisa, pero provocan tu sonrisa, tus ganas de vivir aventuras, de caer en el océano de espuma y de volar en globo frente a la costa de tus preguntas sin respuesta. Suspirando descanso te contaba, al oído de tu impaciencia, historias de vetustos bosques eternos y dulces nubes de algodón salado, llorando en lagos cristalinos en los confines de tus sueños.

    Temblabas de frío al pie de aquel árbol sabio que se plantaba en tus recuerdos, te asustabas con terribles dragones azul y rosa, que rugían a fuegos fatuos y jugaban con la luna llena volando. Sonreías con aquel lobo, que en sidecar, acompañaba en sus aventuras a su pareja de baile, de vestido encarnado y mirada traviesa. Sorprendida por las huellas de hormigas, buscando incansables un prado, que ayudaban a las abejas, escondiéndose de los sapos, encontrando la primavera en el eco de un bostezo. Fascinada por la cola curvada de aquel felino anaranjado, que lanzaba conjuros divinos, siendo la sombra de un mago y que no llegaba a su destino, aun con los ojos cerrados.

    Tantas líneas olvidadas por tratar de lograr un sueño, que se desvanecía en un instante, de largas frases atadas a mi cuello, invocando misterios, buscando la paz del descanso, de sofá acolchado esperando, de un abrazo escondido y un beso, en cuanto tu respiración se calme y suene el silencio.

    Ashley Serena – Lullaby of Woe

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