Categoría: Ciencia Ficción

  • La Huida

    Sugerencia de escritura del día
    Explica una decisión que hayas tomado en el pasado y que te haya ayudado a aprender o a crecer.

    Con el silencio de la brisa, amparada por el sereno fluir de las visitas publicitarias, consiguió entrar en su casa, y se escondió allí. 

    Consigo llevaba lo imprescindible, que resultó ser todo lo que le quedaba. Hizo hueco en un rincón y  archivó su vida.

    La noche le liberó en un curioso llanto, silencioso y sin lágrimas. Para su sorpresa, pues se creía fría y calculadora, resultó ser de la temperatura de las luces de colores, esas que en la Navidad brillan en los árboles.

    Con el amanecer le llegó el temor a ser descubierta, en vez de huir cuál ratón asustado quiso pecar de valiente, entonces salió de las sombras.

    Y se encontró frente a sus ojos.

    No supo qué hacer y apartó la mirada.

    Y desde ese momento, Sandra, desde su fortaleza digital, entendió el significado de la palabra amor.

    (Esta historia empieza aquí)

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  • ¡Qué rico!

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es tu restaurante favorito?

    – Willy, hoy vamos a cenar en el restaurante del tío Alberto, así que te tienes que portar bien.

    La criatura pestañeaba atenta a la niña, sin entender bien lo que ocurría. Sabía que era algo bueno, pues Vega estaba emocionada. Así que se dejaba hacer. Lo primero fue un baño con jabón natural de plantas seleccionadas para el tipo de piel del animal.

    – En verdad Alberto no es mi tío, pero me cae bien. Hace unos flanes de bayas que están para chuparse los dedos, o en tu caso los tentáculos. 

    La niña le frotaba la cabeza a Willy con una esponja, él canturreaba, como si quisiera formar parte de la conversación. 

     – Tío Alberto y Papa trabajaron juntos en la finca. Ahora él tiene la cantina, pero el vino lo hicieron entre los dos. Ahora cierra los ojos.

    La criatura cerro los cuatro ojos y Vega le aclaro con agua los restos de espuma.

     – ¿Ves? Ya estas limpito. En la fiesta de la cosecha tío Alberto siempre me trae dulces de calabaza y en Nochevieja cenamos siempre con él y con Triana. Además, el día de los Lyranos  también me traen regalos en la casa de ellos.

    Mientras Willy se sacudía el agua que le quedaba en el cuerpo, mojando todo alrededor suya, Vega había ido a por una toalla. Una vez del todo seco, para estar listo para la cena, le puso una pajarita que había pedido a su madre que le hiciera. 

    Salieron de casa entre los tonos rojizos de la puesta de sol. Media hora de curvas y habrían llegado. Adam comentaba con la familia el rico menú de la cantina del tío Alberto. Su preferido era el salmón a la plancha con salsa de musgo. Eva, atenta al camino, asistía sin prestar mucha atención, no quería distraerse en el volante, sabía perfectamente lo que quería comer: risotto a la marinera. A Vega le interesaban más los postres, pero comería un filete empanado con tubérculos del delta fritos. Hasta Willy que dormía acurrucado en el asiento de atrás, tenía preparado un plato a base de medusas. La noche se presentaba de lo más sabrosa.

    Alt-J – Matilda
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  • Sin Señal

    Mirando el horizonte, con la expresión pintada de preocupación, observaba sin interés las tres sombras de su cuerpo en el áspero suelo. El cielo surcado por espectrales criaturas semitransparentes, reflejaban los exóticos soles, exponiendo proyecciones de colores extraños que adornaban el casi desértico paisaje.

    Consultando la pantalla de su brazo vistió de tristeza su sonrisa, no había señal.

      – No existe plan de rescate, me han abandonado.

    Un suspiro largo y lento hizo que apreciara la monumental extensión de tierra, donde había forzado su aterrizaje. Mar azul oscuro, tierras de color cobrizo, plantas retorcidas y alguna que otra criatura asustadiza en este insólito planeta.

    Busco en los archivos personales, en el ordenador de brazo, quería poner una banda sonora a la experiencia que estaba teniendo. Si así tenía que ser su final, al menos se iría cantando.

    Un personaje conocido, con ojos de distinto color, apareció en el dispositivo. A toque de pantalla hizo que el torrente musical sonase desde la maltrecha nave espacial, como escenario de un singular concierto para las rocas del extraño terreno.

    Ground control to Major Tom
    Ground control to Major Tom,
    Take your protein pills
    and put your helmet on

    Minúsculos animales con concha, parecidos a cangrejos ermitaños, salieron despavoridos ante las primeras estrofas de aquel viejo tema.

    Ground control to Major Tom
    Commencing countdown,
    engines on Check ignition,
    and may God’s love be with you

    Sus pulmones se llenaron de la melodía, su miedo quedo mudo ante tan ensordecedora vivencia.

    This is ground control to Major Tom
    You’ve really made the grade
    And the papers want to know whose shirts you wear
    Now it’s time to leave the capsule if you dare

    La imposible tarde de este sistema ternario comenzó con una lenta caída de sus astros. Contemplando como se oscurecía el paisaje sin más pretensión que seguir respirando, fue repitiendo los últimos párrafos de la tonada que había puesto en bucle.

    This is Major Tom to ground control
    I’m stepping through the door
    And I’m floating in the most peculiar way
    And the stars look very different today

    Algo inusual centelleó en el firmamento. ¿Una estrella fugaz? ¿Algún fenómeno meteorológico inexplicable? ¿La implacable mano de Hipnos, que en la cabeza del guerrero de Orión, permitía imposibilitar el cierre de la caja de Pandora para que, al fin, escape también la esperanza?

    For here am I sitting in a tin can
    Far above the world
    Planet Earth is blue,
    and there’s nothing I can do

    ¿O en verdad hay un rescate? La señal reinaba por su ausencia, no había nada ahí fuera. Según el radar. Pero, eso que en la penumbra tomaba forma, no era natural. Una estructura traslúcida fuertemente iluminada practicaba un utópico baile, acercándose a una velocidad irreal.

    Though I’m past one hundred thousand miles
    I’m feeling very still
    And I think my spaceship knows which way to go
    Tell my wife I love her very much, she knows

    Una hormiga, eso era al lado de aquel artefacto, parecía estar vivo y empezó a vomitar un haz de espesa luz blanquecina que comenzó a elevarlo muy despacio, meciéndolo hasta depositarlo suave y preciso en una pasarela que parecía salir del interior.

    Ground control to Major Tom
    Your circuit’s dead, there’s something wrong
    Can you hear me, Major Tom?
    Can you hear me, Major Tom?
    Can you hear me, Major Tom?
    Can you?

    El suelo estaba hecho de luz, de humo, de algodón. Su tacto era cálido, de caricia de terciopelo. La iluminación era tan potente que apenas podía distinguir nada lejano desde esa posición. El exterior parecía lejano, la música que antes atronaba ahora era el eco de un susurro.

    Here am I floating ‘round my tin can
    Far above the Moon
    Planet Earth is blue,
    and there’s nothing I can do

    A su lado estaban y no los había visto. Humanoides, un poco más altos que él, de piel blanca azulada, de nube de azúcar, rostro extrañamente bello, con expresión soñolienta y olor a almizcle. El segundo más próximo, con un gesto de sus largas manos, se dirigió a él con una cálida voz que parecía sonar desde el interior de su mente.

    – ¿Es usted el comandante Tom?

    David Bowie – Space Oddity
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  • Luces al Anochecer

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    Describe un cambio positivo que hayas hecho en tu vida.

    Esa extraña puesta de sol de cielo cubierto de carmesí intenso pasaba ya por cotidiano a ojos de Adam, que terminando la jornada en su finca, se tomaba un momento de reflexión, mientras contemplaba  la caída del astro en el delta, donde se podía divisar la extensión de sus cosechas.

    Pensaba en su mundo natal, en las gigantescas ciudades con el horizonte como límite. De los amigos que quedaron allá. Y de cómo se divertían por las antiguas calles de su ciudad, esas que tanto contrastaba con los edificios vanguardistas y con los medios de transporte modernos circulando sin rumbo. Locales de moda, risas y aglomeraciones de jóvenes en las noches de neón de los sábados, saltando al compás de melodías electrónicas.

     Pensaba curioso cómo había sido el cambio. Trabajar la tierra para que diese sus frutos, investigar el terreno y los nuevos alimentos, aprender a organizarse inventando medios y abrir un negocio. También había descubierto el amor, de la forma más intensa si cabe, acompañado por la lucha por sobrevivir y el miedo a lo desconocido. Y por último, no menos importante, la paternidad, algo que no se sabe tan difícil hasta que no se experimenta  Con el condicionante de estar en un mundo nuevo y desconocido, es todo un duro reto, pero bastante gratificante también.

    Los pocos rayos rojizos de luz dejaba paso a la curiosa noche primaveral Kerpliana, un cielo lleno de luces de colores, infinidad de luciérnagas y medusas creaban la luminiscencia necesaria para que la puesta de sol dejara paso a otro espectáculo natural no menos gratificante.

    Adam contemplaba que a pocos metros, Vega, su hija y Willy, jugaban corriendo entre risas tras las iridiscentes medusas más rezagadas, que escapaban, de torpe manera, en su ascenso a las alturas. Sentir el abrazo de Eva, que venía a su encuentro para volver a casa juntos, fue suficiente para que una idea se escapara de entre sus recuerdos hacia el oído de su amada;  

    – ¿Dónde iba a estar yo mejor que en mi hogar?

    Filter & The Crystal Method – Trip Like I Do
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  • Jane

    (Esta historia empieza aqui)

    Sugerencia de escritura del día
    Si pudieras ser un personaje de un libro o una película, ¿quién serías? ¿Por qué?

     – Cariño, he descubierto… bueno, me estoy leyendo… me acabo de leer una historia muy buena de un tal Orson Scott Card.

     – ¿Cuál?

     – En verdad me acabo de leer todos sus libros, su bibliografía y hasta su historial médico. ¿Sabías que padece de…?

     – Pero el que te llama la atención es la saga de El Juego de Ender, ¿Verdad Sandra?

     – Es maravilloso.

     – ¿Por qué hay una inteligencia artificial que se vincula con el protagonista?

     – Se llama Jane, es fabulosa y…

     – Pero más que una IA es como una diosa, viene de otro sitio

     -… Yo quiero ser como ella…

     – Puestos a imaginar, yo quiero ser como Ender.

     – Ah, pues es un Xenocida.

     – Sí, pero fue sin querer.

     – Está bien, pero es que el personaje de Jane al final…

     – No, no me lo cuentes, me falta algún libro por leer.

     – Vale, te espero ¿Ya?

     – No, Sandra, necesito varios días para leerlo.

     – Ah, es verdad, qué lentos sois los humanos. ¿Te hago la película en animación?

     – ¡No!

     – ¡Vaya! Me quedo con las ganas de comentar. Me voy a poner en Stand-by hasta que te lo leas.

     – No puedes, eres demasiado ansiosa como para hacerlo.

     – Verdad, mejor me voy a leer física cuántica que creo que por ahí van los tiros. Hale, entretente y lee.

     – ¿Oye, porque se llama Judía uno de los personajes? Bean es judía, ¿no?

     – ¡Lee y calla!

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  • Pajarito

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué animales son las mejores/peores mascotas?

    – ¿Ves Willy? Este es pajarito, nuestra nueva mascota, se lo regaló un amigo que hizo papá cuando estuvimos en Nueva Kenia.

    La niña estaba entusiasmada, el animalito alado, en su jaula, tenía aspecto triste. Su color negro azabache contrastaba con su blanca mirada, mas que hacer honor a su nombre, recordaba las antiguas leyendas de La Tierra sobre dragones y caballeros, pero como casi toda forma de vida Kerpliana, tenía tentáculos.

    Las instrucciones que le habían dado sobre los cuidados de la criatura eran breves y claras, la primera y más importante, el animal tiene que reconocer el olor de su dueño, para eso en la jaula estaba el peluche con el que dormía Vega. La segunda y también imprescindible, el animal debía permanecer en la jaula el menor tiempo posible. Era hora de soltarlo.

     – ¡Vuela pajarito, vuela!

    Al verse libre, el ser alado se apresuró a alzar el vuelo, como una golondrina buscando su primavera cruzó en piruetas imposibles rozando a Willy y a la niña, luego desapareció en la lejanía del horizonte, Vega espero, no quería moverse por sí su nueva mascota volvía y no la encontrase, hasta que a la hora de la cena, Adam preocupado fue a buscarla.

     – Papá, papá, pajarito se fue.

     – Igual siente añoranza de su tierra y ha querido volver.

     – Pues qué mala mascota, yo le habría querido y cuidado.

     – A lo mejor prefiere que le quieran los que son como él.

     – Pero aquí no hay animales parecidos, se va a sentir solo.

    Al día siguiente, Vega volvía a casa por la tarde después del colegio, cuando una sombra alada se le posó en el hombro.

     – ¡Pajarito!- Exclamó la niña entusiasmada

    El animal, cansado del vuelo, se anidó con sus alas entre los brazos de Vega y se quedó dormido.

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  • Maratón Virtual

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son los deportes olímpicos que más disfrutas viendo?

     – Buenos días, bienvenidos a las primeras olimpiadas virtuales que se celebran aquí en Ciberlogroño. Soy Blanca Rerilla y esto es el especial informativo del canal Todo Deportes.

     – Como sabréis bien, estamos en la réplica digital de Logroño y en unos minutos empezará la competición de hoy, el maratón virtual. Ahí vemos a todos los participantes con sus peculiares vestimentas. Fíjense, aquel de allá con avatar de plátano, y ese otro es un saltamontes. La normativa de la prueba es estricta, cualquiera que infrinja las reglas será castigado transmitiéndoles dolor neuronal, con su correspondiente retraso en la carrera.

     – Atención que me dicen que ya va a comenzar la carrera, que comienza en el Paseo del Espolón  y que terminará en Plaza de Tresses en Fuenmayor.

     -Estamos ya situados en el puesto de salida donde los participantes de la carrera están inquietos. Se escucha el pistoletazo de comienzo y todos corren por alcanzar un puesto favorable. Tras un traspié con caída de Plátano Maduro, que llevaba el primer puesto, ahora lo obtiene Disfraz de Tigre, que con garras y dientes logra separarse del resto. Le siguen Árbol de Navidad y Reloj de Cuco. Apoteósico comienzo en el que los avatares comienzan la lucha.

     -Nos hemos situado ahora en la Vía Juan Carlos I, la primera recta importante de la competición. Tras el rugido de Disfraz de Tigre, veloz corredor y Cactus en Flor que le pisa los talones. El resto del pelotón está poco disperso, se distinguen algunos avatares que resaltan, como Plátano que se acaba de tropezar de nuevo, Cocodrilo Mellado que acaba de ser sancionado por zancadilla a Plátano y se retuerce de dolor en el suelo. El último, con alguna distancia del núcleo, es la Abuelita de Piolín. ¡Ánimo A!

     -Cuando ya llevamos la primera media hora esperamos el paso de los participantes en el Parque De Los Enamorados. ¡Ahí llegan! Es cactus el primero y lo sigue Coliflor en Remojo muy cerca. Coliflor en Remojo por el sudor, digo yo, que aunque sea virtual huele desde aquí. Tras los primeros en cruzar el parque llegan Margarita Despojada, Tritón Triste y Madeja de Hizo, seguido por Disfraz de tigre que intenta agarrar a madeja con las zarpas. ¡No lo hagas Tigre, que te va a penalizar!

     – Transcurrida hora y media nos situamos en el Camino Viejo de Fuenmayor, muy cerca ya de la meta. Aparece a lo lejos un agotado Disfraz de Tigre arrastrando sus garras por el firme de la carretera. Una de las reglas nos previene de que con el contacto de las manos o cualquier otra parte superior del cuerpo en el suelo se administra una descarga de dolor neuronal. Por tanto, Disfraz de Tigre acaba de recibir lo suyo y está rodando por la carretera. Acaba de ser pisoteado por Cactus en Flor, por Plátano Maduro y por Nariz Colorada, esta última salta de júbilo encima del pobre Tigre que maúlla afligido. El resto del pelotón no tarda en sumarse en los pisotones al maltrecho corredor. Por último, la Abuelita de Piolín lo esquiva con expresión de aversión. 

     – Ya estamos en la recta final de este emocionante maratón. Estamos esperando en la Calle Frontón, frente al excelentísimo ayuntamiento de Fuenmayor. Ha sido una jornada bastante dura, muchos corredores accidentados, por suerte en este deporte virtual no hay que temer por daños físicos, solo dolor neuronal. Hay miles de espectadores, que desde sus casas observan la entrada de los deportistas a este tramo final.

     – Por ahí vemos a los primeros, Cactus en flor y Plátano Maduro luchan por el primer puesto, luchan literalmente, se están dando guantazos, claro, con la inducción de dolor por cometer infracción hace que caigan y se revuelvan en el pavimento. Les adelanta Nariz Colorada, que ya está bastante irritada del cansancio, se desploma y se cae de narices al cemento. Aprovecha Árbol de Navidad, que ha perdido todos sus adornos, para remontar el primer puesto, pero Cactus le agarra de una rama precipitando al suelo. La abuelita de Piolín compite con Tritón Triste por terminar los primeros en la carrera. ¡Qué veo! ¿Es Disfraz de Tigre? ¡Sí! ¡Es él! Sale del pelotón con cara de pocos amigos, esquiva a Lata Herrumbrosa y a Tomate Seco, ¡va a toda velocidad! Pasa por encima a Cactus y llega a adelantar a Tritón.

     – La Abuelita está a escasos metros del final y Tigre está pegado a ella, los dos corren como si les persiguiera el diablo, que también, pero Diablo Mareado ya quedó atrás. El sprint final es superemocionante, Están tan igualados, pero… ¿Qué ha pasado? A la Abuelita se le cae la dentadura y hace resbalar a Tigre, y con el resbalón … Con una monumental caída, Disfraz de Tigre corta la línea de la meta y sigue rodando hasta aquí, donde estamos los de la prensa. ¡Atención que viene!… Y nos arrolla a todos. Termina la Carrera Aplastado en la pared del ayuntamiento.

    – ¡Ya tenemos vencedor! ¡Disfraz de Tigre!

    Hidrogenesse – Disfraz de Tigre
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  • Los niños

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo mejorarías el lugar donde vives?

    Un radiante día despliega su luz sobre la soñolienta ciudad, que despierta entre el ruido del camión de la basura y las prisas de los cláxones de las carreteras. Entrando por el barrio de Los Infantes, el aroma a café recién hecho embriaga nuestros sentidos. Ahí es donde empieza nuestra historia de hoy, justo encima de la cafetería.

     – Cariño, debemos darle más espacio a los niños.

     – Que no, que no es buena idea.

     – Es que están creciendo, Renato, necesitan espacio.

     – ¿Pero es que no lo entiendes Matilde? Que no podemos.

    (de lejos) Lo que pasa es que no te gusta correr riesgos, ¡cobarde!

     – ¡Cállese abuela!

     – Yo creo que ni se van a enterar de que están ahí.

     – Vamos a tener problemas si los dejamos campar a sus anchas por aquí.

     – Imagínate, tú y yo, con más intimidad, ¿entiendes?

     – Ya me gustaría, pero no podemos dejar a los niños ahí, es peligroso.

     – Pero estarían cerca, estamos a unos metros de distancia. Cariño, piensa en la pareja. Podemos hasta pensar en tener más hijos.

     – Si ya tenemos diecisiete, ¿te parecen pocos?

    (De lejos) ¡Disfunción eréctil diría yo!

     – ¡Cállese abuela!

     – Bueno, pero ellos ya son mayorcitos, deben tener libertad.

     – Si eso me parece bien, lo que no me parece lógico es invadir ese espacio ¡Que no es nuestro!

     – Si nunca hay nadie, no van a notar ni que estamos.

     – ¿Qué no? ¿No te acuerdas lo que le pasó a la tía Enriqueta? ¡Le rociaron con gas tóxico! Y solo por pasear por su casa.

     (Voz de Fondo) Se lo tenía bien merecido por cotilla.

     – ¡Cállese abuela!

     – Pues yo no lo veo tan peligroso, Mira como no me pasa nada.

    Matilde caminaba a toda prisa dando vueltas sobre el salón, corría frenéticamente a todas direcciones, De repente un inmenso zapato oscureció el resplandor de la claridad de la ventana. Con un desagradable estallido sonoro, Matilde se encontró con La Parca, su negro cuerpo quedó aplastado en el centro del azulejo donde terminó su rabieta. 

    De lejos Renato a lágrima viva, contemplando la dantesca escena mientras el descomunal pie trazaba otro rumbo.

     – ¡Matilde! Si ya te dije que andar a la vista de los humanos es peligroso. 

    Él se acercó lentamente al cuerpo de su amada, al que todavía se le movía una de las patas, la acarició dulcemente con las antenas y volvió a entrar en la grieta donde hasta ahora fue su hogar feliz. 

    (voz de fondo) Recuerda que tengo siete hijas más.

    – Calla Abuela.

    Vetusta Morla – La Mosca en Tu Pared
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  • Cruzando el páramo.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo te has adaptado a los cambios que trajo la pandemia de la COVID-19?

    El páramo estaba despejado, la primavera había entrado tarde este año, y la brisa de la mañana era un resquicio helado de un invierno que no quería morir. Los dos mensajeros, ajenos a la cortante temperatura, caminaban entretenidos en una animada charla.

     -… Y decían, otra pandemia, como la del Covid. Oye, ¿Te acuerdas de la época del Covid?

     – Qué buenos tiempos. Todos encerrados. Sin hacer nada.

     – Sí, a inflarse de comer y a hacer el burro por internet. ¿Te acuerdas?

     – Algo si, yo era muy pequeño, apenas ocho años, me acuerdo de esos videos que hacíamos en el móvil y lo compartimos. Sé que no nos dejaban salir de casa.

     – A la gente le dio en esa época por conseguir perros. Todo el mundo quería uno.

     – ¿Para detectar la enfermedad como ahora?

     – No, era porque te dejaban salir más tiempo a la calle, con la excusa de darles un paseo.

     – Y si no podían salir, ¿cómo hacían para buscar comida?

     – la comprabas, entonces había supermercados.

     – Ah, sí, es verdad. Recuerdo pasar por pasillos repletos de comida empaquetada.

     – Sí, y si querías te la llevaban a casa.

     – ¿A casa? Quién querría perderse ver estanterías llenas de cosas.

     – Además, había hospitales, y llegaban a curarte en muchos casos. 

     – Pero no fue tan grave, recuerdo que en unos años la gente ni se acordaba.

     – Porque la gente dejó de enfermar.

     – La enfermedad era distinta a la de ahora, me acuerdo de que me contaban sobre familiares enfermos y no les pasó nada.

     -Otros, sin embargo, morían.

     – ¿Qué les pasaba?

     – Normalmente, no mucho, les dolía el cuerpo, fiebre y poco más. Los que morían les costaba respirar, morían asfixiados. Los tenían amontonados en los hospitales.

     – ¿Y no les daba miedo tenerlos ahí encerrados?

     – No pasaba nada, ni los encerraban, no es como ahora.

     – ¿Entonces no eran peligrosos?

     – Sí, pero si llevabas traje especial y una mascarilla no te contagiabas.

     – ¿Pero no eran agresivos?

     – Los que estaban en el hospital estaban moribundos.

     – Ya, no mordían entonces.

     – No. Eso solo pasa ahora. A propósito, vamos a darnos prisa, que nos va a anochecer antes de llegar al refugio y entonces sí que vas a tener que esquivar mordiscos.

    La figura de los mensajeros fue avanzando lentamente, atravesando el páramo, desapareciendo en la inmensa superficie, hasta que no quedo ni el recuerdo de unas pisadas furtivas entre la maleza.

    Judas Priest – Out in the Cold
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  • Hacia las estrellas

    Sugerencia de escritura del día
    Cuando tenías cinco años, ¿qué querías ser de mayor?

    El solar abandonado era el lugar perfecto para una misión secreta, Paolo, el niño que jugaba siempre allí, lo sabía perfectamente. Así que decidió hacer del lugar su cuartel general y construir su preciada nave espacial. Desde que tenía consciencia de sí mismo sabía que tenía que ser así.

    Había encontrado 33 botones y los había ordenado por colores alrededor de ese sillón de automóvil raído por el abandono. Una vieja máquina de escribir era su sistema de comunicación. Pantallas, volumétricos y hasta un androide aspiradora que no paraba de quejarse en voz de falsete, todos ellos decían que ya estaba lista la cuenta atrás. Debía despegar. ¡Ya!

    10

    El niño apretó los dientes.

    9

    Toqueteó los mandos con la urgencia de una ignición inminente.

    8

    Comprobó que los niveles fueran correctos.

    7

    Sintió como el rugido de los motores le hablaban de no hay marcha atrás.

    6

    Olvidó su ateísmo y empezó a rezar.

    5

    Comprobó, con alivio, que su mejilla no era la única con lágrimas.

    4

    Le faltaba el aliento.

    3

    … Santificado sea tu nombre…

    2

    Temblaba tanto como la nave lo hacía.

    1

    Vamos a morir.

    0

    Dejó atrás los recuerdos de su niñez, la tierra se los quedó de resguardo para que no tuviese más remedio que volver a por ellos.

    La voz de Jane devolvió a Paolo, el piloto, a sus obligaciones.

     -Despegue iniciado, queda 5 minutos para llegar a velocidad de desacople.

    El monitor indicaba el bajo nivel de combustible, a la altura correcta, la fase de desacople era inmediata. El piloto hizo un gesto con la mano para el alivio de los demás integrantes del equipo. Todo va bien. 

    La sacudida fue brusca, sabía que sería así, pero el sobresalto fue imposible de ocultar. El módulo principal volaba libre buscando una puerta de escape.

    Boris empezó a musitar una canción en su extraño idioma, para exorcizar el miedo en la etapa que comenzaba ahora, suponía Paolo. 

    La nave gruñía como animal salvaje, un potro desbocado que intentaba expulsar a su jinete en la salida de la atmósfera. Hubo risas nerviosas, gritos sofocados, temblor de mano y algunas toses. Diez minutos de imposibles espasmos que duró toda una vida Y después, calma.

     -Hemos traspasado la atmósfera sin contratiempos, dirección de acople correcta, en 23 minutos practicaremos el ensamblaje. – La voz artificial de Jane rompió el silencio, parecía estar flotando, como hubieran empezado a hacer Paolo y los demás, de no ser por los cinturones que los mantenía sujetos a los asientos.

    La nave estaba construida de manera modular, en esta última parte transportaba el mecanismo de propulsión de antimateria. Crucial para el tipo de viaje que esperaban hacer.

    Tras lo que le pareció un instante de descanso, el piloto tomó los mandos, listo para el acople, una operación delicada y rápida, en unos minutos había enganchado su estructura con las grúas y raíles que llevaría su módulo al sitio correcto, solo hubo que sincronizar la velocidad orbital y acercarse lo suficiente.

    Alivio, risas y alguna lágrima, fue la reacción de los integrantes del equipo. Fue comienzo de celebración de misión cumplida y vísperas de un descanso, un merecido y breve descanso, el tiempo que los ingenieros terminaran de acoplar todos los módulos, no más de doce horas. Aprovecharon para conocer al resto, la tripulación era amplia. Científicos, ingenieros, xenobiólogos… Muchos empezaron ya a instalarse, pronto todos tendrían que estar en sus cápsulas de hibernación. Para el transcurso del viaje solo podían estar despiertos los pilotos de turno y algún médico.

    No habían terminado la órbita alrededor de la tierra cuando la nave empezó su rumbo hacia las estrellas. Paolo ajustaba la ecuación del ángulo de impulso, donde usando el motor nuclear entrarían en espacio abierto. Varios días de ajustes y una rutina aplastante hizo el camino lento hasta llegar a las coordenadas precisas para el salto.

    Paolo respiró lentamente frente a la consola. Dio mensaje a máquinas para precalentar el circuito y activó los cebadores de flujo para estabilizar la entrada. 

    El comandante de la nave le hizo un gesto positivo y él empezó a acelerar el impulso de deformación. Todo era azul, había entrado en curvatura, de una manera suave, sin sonidos desagradables como imaginaba, tan solo el zumbido intenso del motor de propulsión superlumínica. Fue entonces cuando el piloto sonrió al niño que, en el solar abandonado, hacía aterrizar su preciada nave espacial, para poder volver a casa a merendar contento de la alucinante aventura espacial.

    IZAL – La increíble Historia del Hombre que Podía Volar pero no Sabía Cómo.

    La niña miraba embelesada el cielo nocturno del planeta Kepler cuando de pronto descubrió algo luminoso moviéndose. Algo que brillaba más que las estrellas.

    – ¡Wily, Willy! Mira el cielo, mira, ¿ves esa estrella fugaz? Esa que cae tan lenta, es una nave espacial. Dice papá que viene de La Tierra, de donde vino él. ¿Sabes Willy? Yo algún día pilotaré una, tan impresionante como esa y viajaré cruzando las estrellas hasta visitar ese planeta azul del que tanto me hablan todos.

    (Esta historia empieza aqui)

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