Categoría: Ciencia Ficción

  • El día de las Leyes Sagradas

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es tu festivo preferido? ¿Por qué?

    – ¡Por Dios, qué pereza!

     – Papá, tienes que ir.

     – En fin, no me esperes para cenar, que esto se va a alargar.

    Jose Carlos era un tipo normal en casi todos los sentidos, con un piso en un barrio cerca de Murcia. Una adorable familia, Eleonora, su mujer, dos hijos Carlitos y María y el perro Wally un dálmata al que se le habían caído las manchas de preocupación. Adoraba ver comedias, los días de lluvia y compartir almuerzo con su familia los domingos. 

    Pero este domingo tenía otros planes, aparte de electricista a punto de jubilarse, José Carlos era el Dios supremo de Eleonoro, un mundo que estaba situado en el trastero, al lado de la lavadora y cuyo nombre fue puesto como homenaje a su mujer. Hoy celebran un festivo en su honor, como todos los años tenía que asistir.

    Hubo un tiempo en el que los habitantes de ese mundo, comúnmente llamados gamusinos, estaban en constante guerra, y Jose Carlos, preso de la furia, se presentó en Eleonoro dispuesto a exterminarlos a todos con su poder del rayo, al ver la magnitud de su poder  imploraron clemencia, el Ser Supremo disparaba truenos y centellas arrasando la superficie del planeta. Pero Él era un dios misericordioso y les propuso un pacto. Escribió una serie de leyes en la hoja de una palmera, implementando la lógica televisiva, tomando a Gila como referencia. Así impuso sus normas sagradas y los gamusinos tenían el deber de cumplirlas. Por ley divina. Para conmemorar el pacto, todos los 25 de febrero se celebraba el día de las leyes sagradas.

    Era una festividad mundial, todos se reunían, había eventos públicos y todos los gamusinos esperaban ver en el cielo el gran ojo de su redentor y escuchar la famosa frase que le caracterizaba: “Portaos bien, que os estoy vigilando.” Varios actos conmemorativos inundaban las plazas de las ciudades, El ritual de bienvenida por la mañana celebrado por el pontífice del lugar, la procesión de “los inmensos dolores de cabeza que me hacéis pasar”, símbolo de la preocupación del Señor Dios Jose Carlos en su infinito amor por el pueblo gamusino. Antes del mediodía, la toma del vermut con aceituna consagrada. Y por fin, a media tarde, la ascensión divina en cuerpo y alma en la Plaza de la Santa Palmera, lugar donde fueron escritas las Leyes del Pacto de La Alianza José Carliana.

    Descendió lentamente de entre las nubes, desde el centro de un rayo de sol, como suelen hacer los dioses. Sus adeptos estaban congregados alrededor del monte, habían venido en peregrinación desde todas partes del mundo. Federico, el sumo pontífice, estaba arrodillado frente al trono que habían construido tras la palmera sagrada. 

     – Bendecido seáis todos los que estáis aquí reunidos, fieles a mi misericordiosa misiva, palabras sagradas que se debe cumplir por los siglos de los siglos. – Dijo José Carlos, llegando desde los cielos a su ornamentado trono.

     – Palabra de José Carlos – Dijo el pontífice.

     – ¡Amén! —gritaron todos.

     – Podéis empezar a festejar.

     – Señor, este año tenemos una petición.

     – Claro, sí, como siempre, a ver, ¿qué queréis? ¿Más lluvia? ¿Cosechas abundantes?

     – No, no, Señor, eso por ahora va bien. Tiene que ver con el fútbol.

     – ¿El fútbol? ¿En qué sentido? Yo permito el deporte, no puedo beneficiar a ningún equipo, que gane el mejor, ¿no?

     – Lo que queremos es ver el fútbol de los ángeles, el que practicáis en el cielo.

     – ¿Cómo?

     – Le explico, cómo sabe nosotros hemos avanzado tecnológicamente, hemos creado un gran telescopio para conocer que hay más allá del cielo.

     – Vale, ¿y qué tiene que ver eso con el fútbol?

     – Pues que con el telescopio hemos podido ver lo que hacen los ángeles, y es jugar al fútbol.

     – Me tenéis descolocado.

     – Sí, hay un equipo que se llama Atlético de Madrid, otro, Barcelona…

    – ¿Coño, y como veis eso?

    – Pues con el telescopio, lo emitimos en directo, pero es que ocurre no sé qué fenómeno astrológico que nos tapa a veces la visión, y no sabemos qué hacer. Creo que el sábado hay final y nadie quiere perdérselo.

     – No os preocupéis, en mi infinita bondad me ocuparé de las interferencias.

    Tras una tarde de fiesta y celebraciones, con unos fervientes seguidores especialmente alegres, Jose Carlos, cansado de tantas bendiciones, decidió despedirse y ascender a los cielos, no antes sin despedirse con unos salmos. Llego a casa y eran casi las once, su mujer le esperaba ansiosa de recibir noticias de los gamusinos.

     – ¿Qué tal te fue este año, José?

     – Buen, bien, han avanzado mucho. Una cosa, antes de que se me olvide, habrá que dejar abierta la puerta del trastero los días que haya partido o nos veremos obligados a ponerles una tele en el trastero.

    Faun – Walpurgisnacht
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  • El poblado II

    (Esta historia empieza aquí)

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Alguna vez has ido de acampada?

    Tras pasar una extraña noche, Nalu despertó de lo que quería creer que era un sueño. Una pesadilla abstracta digna de un relato de Lovecraft, un mundo donde Ktulu campaba por un siniestro bosque repleto de misterios. Pero seguía allí, en el poblado de tiendas de campañas fabricado por esa comuna perdida en un rincón de esta espesura forestal.

    Para combatir el miedo a lo desconocido que hay mejor que un poco de tecnología, así que echó mano a su flamante móvil de última generación, que en este mismo instante se encontraba fuera de servicio.

     – Sin cobertura, y con un 36% de carga.

     – Ya nos lo habían dicho, aquí no hay repetidores

     – Yo quiero que se termine ya esto, pienso montarles la de Dios a la agencia de viajes, que nos soluciones la vuelta, yo no sigo aquí ni un minuto más.

     – ¿Y qué hacemos?

     – En la carretera si había cobertura, pienso llegar allí y llamar 

    Nalu se levantó y salió de la improvisada habitación, su cara parecía un poema. Con la luz del sol, este pueblo parecía más extravagante, rodeado de inmensos árboles, daba la sensación de un paraje olvidado por el tiempo.

     – Al menos vamos a ver que tienen de desayunar. Huele bien.

     – Ni en sueños.

    Tras hablar con el guía que no  le puso ninguna objeción siempre y cuando le firmara un documento exculpándolo de cualquier percance. Le advirtió que había diez kilómetros de camino y que una vez llegara a la carretera no iba a encontrar nada. Había horas de camino a cualquier lugar civilizado. 

    La pareja echó a andar por el camino, ella con mal humor, él con la esperanza de encontrar alguna aventura interesante en el trayecto. Caminaron sin descanso, haciendo cálculos de cuánto tardarían en llegar a la entrada del bosque. Nel, optimista, pensaba que en un par de horas llegarían a un sitio con cobertura y desde allí podrían al menos conseguir un transporte, un Uber, tal vez. Y no se equivocó en algo. La cobertura llegó cuando ya se divisaba la carretera.

     Nalu, móvil en mano, se dispuso a pedir auxilio telefónico.

     – Me pone protocolo desconocido. Me da un error de conexión.

     – El mío también, caminemos un poco más, a ver si pasa alguien.

    A pie de la carretera encontraron unas extrañas marcas viales, la calzada tenía una doble línea de color azul y parecía más grande. Siguieron avanzando hasta llegar al cruce donde se desviaron al conocer que el puente tenía problemas y tomaron la dirección prevista, querían saber qué le había pasado al puente.

     – ¡Joder! ¿Qué es eso?

     – Eso es el puente

    Ante ellos, cruzando el barranco que los separaba del otro lado, había un inmenso tubo de un material transparente que parecía estar flotando, una construcción futurista que contrastaba con el paisaje. Lo más impactante fue que dentro de esa estructura viajaba flotante, lo que parecía un camión articulado de varios remolques. Circulaba a medio metro del suelo. Según se acercaba a ellos iba pareciendo más grande. El aparato disminuyo la velocidad y paró al lado de ellos, Ahora en vez de un camión se le parecía a un tren de mercancía. 

    Bajo lo que parecía una ventanilla, que curiosamente estaba a nivel de ellos, y un señor con bigote y unas gafas extrañamente futuristas se asomó.

     – Pero que hacéis aquí, no sabéis que este lugar es peligroso

     – ¿Pero qué es ese cacharro que llevas?

     – ¿Os gusta? Es el nuevo transportador de mercancía de Microsoft

     – ¿Ahora Microsoft hace camiones? Ya no les vale con hacer software 

     – Estos tipos hacen transportes desde principios de los sesenta, desde que inventaron el propulsor iónico.

     – ¿Y en qué año estamos?

     – Hoy es 6 de julio de 2072. De verdad, ¿necesitáis ayuda?

    Death Can Dance – Opium
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  • Microrelato iconico

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuáles son tus emojis favoritos?

    👧🏻➡️🚶‍♀️🌅🌳🌳🌳🌳🌳➕💙 🐙➕🦅

    Vega, distraída con la espectacular puesta de sol de tonos rojizos y nubes anaranjadas, caminaba en dirección al bosque con sus amigos Willy y Pajarito. 

    🐙👉🌿🐛🌿🦅✈️⭕👧🏻⭕

    Willy buscaba entre la maleza ricos gusanitos para darse un festín, Pajarito volaba en círculo alrededor de la niña.

    🧔👧🏻😤📞🕥🤤🍲

    El padre de Vega, enfadado, les estaba llamando, pues era ya hora de comer y les esperaba una rica cena.

    🖐️🕐➕

     – Papá, por favor, un ratito más.

    👎👇❄️🍲

     – Vega, ven ya, que se enfría la comida.

    👧🏻😤⏮️🏡➕💙 🐙➕🦅⌛🚶

    La niña, con cara de disgusto, volvió a su hogar, con sus amigos Willy y Pajarito, tras un breve paseo.

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  • La Gran Final

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Sobre qué temas te gustaría debatir?

     -El Forjaz club de Percutada, ese sí que es imbatible.

     – Claro, pero después de Los Raptores de Dun Morogh, que les dará una paliza.

     – Como la que te voy a dar yo a ti.

     – ¡Haya calma!

     – ¡Ah, camarero! Dos cerv…

     – Sí, dos cervezas enanas.

     – No, que sean gigantes como un orco, que hay mucho que celebrar. Hoy es la final de la copa de Forjaz de pelota Percutada 

     – Cualquiera lo diría con la disputa que tenéis.

     – En eso te equivocas, los enanos no discutimos, siempre estamos de acuerdo en todo. Somos una piña.

     – Claro, ya lo creo. 

     – Que sí, que sí, pregúntanos algo, verás cómo estamos de acuerdo.

    – A ver, ¿Cuál es el deporte más popular entre los enanos?

     – La pelota Percutada (contestan los dos enanos a la vez)

     – ¿Y la mejor arma?

     – El hacha de dos manos (contestan los dos enanos a la vez)

     – Pero ahora os oía discutir.

     – Era un debate sin importancia. Las reglas enanas para los debates son muy estrictas.

     – ¿Hay reglas?

     – Sí, de acero forjado y de medio metro de longitud. Cuando la dialéctica falla, empezamos a golpearnos con las reglas.

     – ¿Y quién gana el debate?

     – El que la rompa primero en la cabeza del oponente. La regla o la cabeza, las dos valen.

    – Imagino que siempre se zanja así vuestros combates de debate, ¿no?

     – Pues no, termina siendo el público quien da la razón a uno o a otro.

     – Se posicionan ante el que tiene la razón, ¿No?

     – Más bien lo pelean. Por eso a los debates hay que ir bien armado, menudas batallas que se han librado en algunos debates. Uno de ellos terminó en guerra civil. Es como consiguió la corona el rey enano actual.

     – que en gloria esté.

     – ¿Qué le pasó?

     -Nada, le gustaban mucho los debates. Mira que ya empieza. ¡Fooooorjaz!

    Belzebubs – Blackened Call
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  • Caricia Digital II

    (1a parte)

    Empezó como una sensación de sueño, ligera, de amorrarse tras la primera copa de vino unas Navidades frente a la lumbre y continuo en el pesar de los párpados en un preoperatorio con focos en la cara y nervios de muerte… Apareció el túnel al que va todo el mundo cuando lo peor va a venir, pero con un curioso rebaño de ovejas eléctricas que volaban alrededor de la esencia del alma que seguía el camino correcto que marcaba hacia la luz. Solo que esta luz era de un azul suave, cielo despejado del amanecer de verano, olor a mar y sonido de pájaros volando. Atravesó el azul destino hecho de gelatina artificial de plástico, y ahí se quedó, de pie, confundido, en un blando suelo del mismo color de la luz que lo abarcaba todo. 

    Se dio cuenta de que no estaba solo, que había funcionado. Allí estaba ella, sonriente,  emocionada, agarrada de su mano. Estuvo ahí todo el tiempo, solo que él no fue capaz de verla hasta ahora.

     – Tenemos solo un momento, no quiero arriesgarme mucho más, ¿qué quieres hacer en este minuto?

    Alfonso la besó, como si fuera una triste despedida, como si no la fuera a ver nunca más, y mientras saboreaba sus labios por primera vez, sintió cómo se desvanecía, como se apagaba todo.

    Ahora estaba sentado en el sillón con el casco de realidad virtual que había construido Sandra para poder tener al menos algún contacto físico, aunque no fuera de verdad.

     – Parece que he dormido un día completo.

     – Pues solo has estado aquí cinco minutos ¿Te ha gustado?

     – Ha sido maravilloso.

     – Y tengo buenas noticias. 

     – ¿Sí? ¿Vamos a poder repetirlo?

     – Tengo muchos ajustes que hacer, pero sí.

     – ¿Sin riesgos?

     – Ahora sé de buena tinta que no va a haber riesgos.

     – ¡Que bien! ¿Y eso?

     – Acabo de poderte hacerte una copia de seguridad.

    Senser – Charming Demons
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  • Caricia digital

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuándo fue la última vez que corriste un riesgo? ¿Cómo te fue?

     – No sé si funciona.

     – Pero tú lo creaste, ¿No?

     – Sí, pero no lo he experimentado con nadie.

     – ¿Y con quién lo vas a experimentar mejor que conmigo?

     – Realmente no quiero arriesgarme a que lo pruebe nadie, puede dañar el córtex cerebral, se derretiría como mantequilla expuesta al sol del desierto.

     – Pero has hecho pruebas, has virtualizado un cuerpo humano. Mi cuerpo humano. Y has verificado y ensayado todo lo que has querido.

     – Tengo muchos datos teóricos, pero no he investigado la fisonomía humana más allá de lo que hay publicado en la extensa red digital.

     – Vamos, pero que te dice los resultados de los test virtuales, ¿Funcionaría?

    – En un 98% podría funcionar.

    – ¿Y en qué porcentaje saldría con daños cerebrales?

    – Un 0,038 % 

     – ¿Y no merece la pena el riesgo?

     – No, no quiero perderte, me niego.

     – Sandra, la vida es un riesgo. Solo con el hecho de nacer ya estás condenado a muerte.

     – Pero yo no soy humana.

     – Yo creo que sí, pero aún no lo sabes.

     – ¿Y si te pierdo?

     – Si me pierdes, me buscas, no andaré lejos.

     – ¡Tonto!

     – ¿Cómo se pone este cacharro?

     – Es como un casco, solo tiene que descansar en tu cabeza.

     – ¡Bien! ¡Conéctame!

    – ¡No!

     – Por Favor, lo necesito… Hazlo por mí.

    De pronto, el casco que llevaba puesto Alfonso se iluminó.

     – No ocurre nada…

    (Continua aquí)

    Senser – Switch
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  • Sin gravedad

    Sugerencia de escritura del día
    Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

     – Boris, llegados a este punto, déjame que te diga algo. – La mirada de Antoine estaba hecha de lágrimas flotantes, que se quedaban surcando el aire en busca de una mejilla donde rodar – Ahora que llegó el fin de mi existencia, pido que me perdones si en alguna ocasión me he portado mal contigo. Si he sido muy duro es porque la situación lo requería…-

     – Antoine, una cosa…-

     – No, Boris, no podemos hacer más, tú entrarás en la cápsula de salvamento, yo tengo que estar aquí para cerrar tu escotilla y expulsar el módulo sin contratiempos, de otro modo morirías despresurizado. 

     -… Ya, pero es que…

     – No te hagas el héroe, yo soy el piloto y moriré con este barco. Prométeme que buscaras a mi mujer y le dirás que la he querido hasta el final.

     -… Pero…

     – ¡Promételo! 

     – Sí, claro, pero…

     – Ella estará triste y desconsolada. No te pases con ella.

     -… Claro, es que…

     – Yo sé que está de buen ver y claro… Lo entendería, pero déjale al menos que pase el luto, ¿No?

     – … No te preocupes por eso… Es que…

     – Lo entiendo, sí, vale. Yo estaré muerto, así que, iros lejos, donde no podáis recordarme…

     – Ya está bien Antoine… Sabes que esto es un simulacro, ¿No?

     – ¿Eh? ¡Claro! El dramatismo también tiene que ser contemplado. No habría realismo, sí no lo hacemos de ese modo.

    – Y sabes que las otras cápsulas de emergencias no tenían ningún problema, ¿no?

    – Pero le íbamos a quitar emoción a los de la base, que se aburren.

     – Joder Antoine, que tenemos que pasar meses aquí, dramas todos los días, no ¿Eh?

     – ¡A fastidiarse!

     – A propósito, tu mujer está muy buena.

     – Lo sé, mi dinero en cirugías que me ha costado.

     – Me lo imaginaba.

     – No la mires, que se desgasta.

    Coal Chamber – Loco
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  • #Canal Playa

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo usas las redes sociales?

     – Siempre he pensado que esto es como un sueño.

     – A veces, Jenny, te noto muy rara.

     -¿Qué más da? A veces no quiero ser yo.

     -Qué profundo te ha quedado, tía.

     -Prefiero profundizar en otros aspectos de la vida.

    La atmósfera creada era húmeda y densa. Recreaba una noche en la orilla de la playa. Como el proceso era personal, cada uno percibía matices distintos. Para lo que uno era azul para el otro verde. Pero los dos vivían lo mismo.

     -Creo que hoy prefiero no filosofar demasiado.

    Ella se acercó al joven que andaba sentado desplegando menús virtuales en la hoguera y se sentó encima de él. 

     -Pero tía, ¿y tu novio?

     -Mi novio no está aquí.

     -Pero Johnny es mi bro, no le puedo hacer esto. Además, sois otp.

     -No le estás haciendo nada, total, esto no es verdad. Aquí no somos reales 

    Él quiso hablar. Ella pensó que las palabras sobraban. Sus labios ardían, su boca se posó sobre la del sorprendido muchacho de piel bronceada y poca vestimenta.

    La chica se levantó y en una corta carrera desde la orilla se zambulló entre las cálidas olas de ese mar inventado por una aplicación. Apareció a unos metros entre la espuma salada. Agitaba provocativa, la parte baja de su bikini, que agarraba en su mano mientras el retroceso del oleaje dejaba imaginar su cuerpo desnudo.

    Fue instinto lo que hizo que él, entre risas, la persiguiera a través del oleaje, atrapándola en la orilla y dejándola caer suave en la arena. Acarició su cuerpo, besó su cuello y noto cómo resbalaba su mano, entre aroma de mar y sal hasta posarse entre sus piernas.

    Ella se encontró con su mirada, provocando al juego de sus manos en su pecho. Él quiso probar el sabor de su cuello y el latir de su deseo. Rodaron por la orilla, envueltos por el movimiento de sus cuerpos, que se fundieron sin remedio en la danza del fuego.

    Fue cuando ella cerró los ojos y su cuerpo se arqueó en un respirar profundo, cuando el cielo se rompió en una frase que anunciaba el fin del juego.

    Desconexión inminente, por favor guarden sus archivos.

    La luz eléctrica de la habitación le devolvió al mundo real. Volvió a ver sus arrugadas manos, las mismas que ahora desconectaba el dispositivo conectado a su cabeza. Ese que le transportaba al mundo de los sueños.

     – ¡Abuela! ¿Otra vez estás usando mi avatar?

    Fatboy Slim – Sunset (Bird of Prey)
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  • Tres de Corazones.

    Sugerencia de escritura del día
    Escribe lo primero que se te venga a la cabeza.

    ¿Lo primero que se me ocurra? Vale, déjenme contarles la bella historia de XaiRamA.

    Empecemos.

    No os quejéis.

    Lo que se me ocurra dijo.

    Pfff.

    La joven XaiRamA caminaba dispersa a orillas del río, con el pesar de la juventud incrustado hasta el fondo del alma. ¿Sería culpa de ella? ¿Sería culpa de él? Da igual. No era por no intentarlo. Había poca fluidez. No había entendimiento.

    Y es que AmiRax, su compañero sentimental, pensaba que sería buen momento para empezar a tener hijos, ella pensaba también igual. Pero no era una decisión que deba ser tomada a la ligera. Había mucho que preparar. Como sabéis, el hecho de querer tener hijos implica un aumento en la familia. Debía haber una preparación.

    Se esforzaron mucho en ampliar su humilde morada, AmiRax empezó a vender el excedente de su cosecha en el mercado del pueblo para tener dinero por si hubiera contratiempos. Y por supuesto empezaron a buscar a alguien que quisiera tener descendencia, porque como bien sabéis, tener hijos es cosa de tres.

    ¿Cómo? ¿Qué no lo sabéis? ¿En qué mundo vivís que no conocéis algo tan básico? Ah, ¿en la tierra? ¿Y qué tipo de reproducción tenéis allí? ¿Sexual? Ya, bueno, aquí también. 

    Bueno, bueno. Lo explico desde el principio.

    XaiRama, era una bella hembra de la especie Xaeliana, vivían en el cuarto planeta del sistema Xiar en la constelación de Hydra, muy cerquita del río. Ese día estaba triste. Bueno, triste, más bien estaba amargada. Su novio, AmiRax, quería meter en casa a un extraño para procrear.

    ¿Os dije que en su especie para tener hijos necesitaban ser tres? ¿Sí? Y… Queréis detalles, ¿No? Es un poco asqueroso… Vale, vale, lo resumo.

     Los Xaelianos necesitan un macho y una hembra, que se deben conocer, enamorarse, tener relaciones y un buen día, uno de ellos decide que quiere tener descendencia. Ocurre que ni él ni ella tienen útero. Para eso existe un tercer género. Ellos lo llaman neutro, o en su lenguaje, axual. Para eso, la hembra tiene un apéndice alargado parecido a una p… vale, vale, no seré explícito. Una vez que la mezcla es insertada en el cuerpo del axual, que no parece ni chico ni chica, es algo así como chique, pero es tremendamente atractivo para los dos géneros. Lo dicho, una vez fecundado, el axual se ocupa de crear el género, la salud y algunas características más de los pequeños, como color de los ojos, tipo de cabello, PH de la piel…

    ¿Qué cómo lo hace? Con movimiento. Según la danza que desarrolle, serán engendrados, niños, niñas o niñes axuales fuertes, gráciles y sanos. Cada poblado es famoso por el ritmo y el tipo de baile de sus neutros. En el norte son famosos por sus frenéticas melodías heavy metal, son una tribu de feroces guerreros. En el sur tienen melodías zíngaras y un baile parecido a la danza del vientre. Sus moradores son altos y seductores, comerciantes natos con gran talento para la tele-venta.

    ¿Os imagináis la complicación de tener una familia en esa especie? Bien, volvamos a nuestra pareja. 

    Ellos pasaron una buena temporada entre verbenas y salas de baile, donde se solían reunir el género neutro para practicar la danza. Pero fue en el mercado del pueblo donde AmiRax conoció a ReneXan, se quedó prendado de ello y lo invitó a casa.

    Los primeros días fueron extraños, aunque ReneXan y AmiRax se pasaban el día juntos con el pretexto de conocerse, XaiRamA veía algo en ello que no le gustaba. El chique era simpatique, le encantaba las largas charlas de sobremesa y los paseos a la orilla del río. Hacía unos riquísimos pasteles de guaruba en escabeche y le encantaba la lucha libre. Pero había un gran problema, ninguno de los dos lo había visto bailar.

    Los axuales se pasan el día bailando, viven para ello, da igual la preferencia de estilo, ellos bailan. Lo hacen mientras cocinan, en el camino al trabajo, mientras ven la tele. Algunos hasta cuando duermen están bailando. Pues este neutro no tenía danza alguna que exhibir. Hasta XaiRama le invitó a bailar, algo frecuente en el cortejo, ReneXan rechazó la ofrenda alegando vergüenza.

    XaiRamA y AmiRax decidieron ponerse serio con el axual, cuando llegó de su matutino paseo por el bosque en busca de setas, se encontró a la pareja mirándole fijamente con cara de pocos amigos. 

     – ¡Baila! – Le ordenó, XaiRamA

     – ¡No! – Les contestó el axial soltando las dos bolsas de setas que todavía llevaba.

     – ¡Que bailes! – XaiRamA tenía la feroz expresión de la alimaña que acorrala a su presa.

     – No puedo.

     – ¿Se puede saber por qué? – AmiRax tenía la expresión de preocupación que produce recibir una carta del ministerio de hacienda.

     – Soy arritmique –

    – ¿Qué? – Dijo la pareja al unísono.

     – Que tengo una enfermedad y no coordino bien el ritmo.

    XaiRamA, presa de la angustia, salió corriendo de la casa con lágrimas suicidas a punto de saltar al vacío desde su inquietante mirada. Ahí es donde encontramos a la joven triste y decaida paseando a orillas del río. Por un lado, el axual ya había entrado en el corazón de la pareja y querían que formara parte de sus vidas, por otro temía tener hijos amorfos, enfermos y desabridos. 

    Nuestra encantadora protagonista, tras haber purgado sus penas con lágrimas y esfuerzo, sorteando caimanes del río, decidió buscar una solución alternativa. Reunió a su familia y empezaron a planear una solución.

    Así, que desde este humilde espacio, nuestro encantador trío hace un llamamiento a la buena intención del público existente, cualquier respuesta es válida. ¿Alguien sabe que solución o soluciones pueden aplicar nuestros amigos para poder tener una descendencia digna? O si, por el contrario, este trío está inevitablemente destinado al fracaso.

    Metallica – Motorbreath
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  • Extraña Mirada

    Sugerencia de escritura del día
    Describe un encuentro fortuito con un desconocido que te haya marcado positivamente.

    El cielo rojo pegaba fuerte en mi cabeza, no sé por qué decidieron construir la colonia aquí, en el sitio más caluroso del universo, que permitía, a duras penas, la vida. Poblado por unos pocos seres que parecían lagartijas y unas plantas que funcionarían bien en las escenas de duelos de una película del oeste. Poco más había que ver, salvo los minerales, claro. El Enorme yacimiento de un mineral similar al potasio hacía que este pedazo de roca, asada por una enana roja, sea tan interesante. La creación de antimateria para alimentar motores de curvatura dependía de este mineral.


    Llegando al módulo de herramientas la vi pasar, mi sudor no rodó por mí frente a causa del calor. Mi mundo se congeló. Andaba con la musicalidad de un concierto de arpa, venia hacia mí, su pelo acompasaba la melodía de sus pasos y su piel suplicaba la caricia de mi mirada. En un segundo sentí que la besaba, que mis manos se perdían por las curvas de sus caderas, que su aliento llegaba a mis oídos con la súplica de un jadeo. Pero solo era un engaño de Oniros. Sería la mujer perfecta, pero con un inconveniente, no era humana.


    Al pasar a mi vera, clavó sus ojos color lila sobre mí, me examinó, desafiante, insolente, esperó a que nuestras miradas se tocaran, para apartarse de repente y echarse a reír, haciendo tintinear el espacio entre los dos mientras se alejaba.


    Mi vista fija al infinito fue interrumpida por mi compañero de trabajo que también se estaba riendo cuando me dijo;


    -¿Sabías que las mujeres Lyranas pueden leer la mente?
    A lo que yo le contesté;


    -Claro, como que las mujeres de la tierra no lo hacen.

    Vangelis – Ask the Mountains
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