Categoría: Ciencia Ficción

  • La llegada

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué trayectorias profesionales alternativas te has planteado o te interesan?

     – ¿Estás seguro?

     – ¡Que sí!

     – Pero es que queda raro.

     – Vamos a ver, todos tienen coche, así que he buscado uno que no llame la atención. 

     – Sí, pero…

     – Es uno de los favoritos del lugar, líder en ventas por muchos años consecutivos, ¿no?

     – Sí, es así, pero…

     – ¿Ostentoso? ¡No! ¿Verdad? 

     – No, eso no.

     – Pues he conseguido uno sin llamar la atención y lo estoy reformando.

     – Eso es una de las cosas que me preocupa.

     – A ver… Tiene una carrocería, un volante y ruedas, ¿no? Lo tengo que adaptar a nuestros medios, por diferencias tecnológicas.

     – Sí, eso lo comprendo.

     – Es un 127. De color beige, con antena, suena música de la época y lleva cinturones de seguridad delanteros.

     – Sí, todo eso está muy bien.

     – Entonces, ¿Qué es lo que te preocupa Smerk?

     – Pase que haya ciertas luces y pantallas holográficas en el interior, que la antena del techo sea una resistencia ovalada de diodos de tungsteno. Pero que el vehículo circule flotando a cinco centímetros sobre el suelo y que las ruedas que lleva son de cartón pintado es algo que nos delata un poco.

     – Tu siempre tan exquisito, así no vamos a poder invadir nada.

    El Milagro de P. Tinto – Tengo un OVNI formidable

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  • Gimnasio de Realidad Aumentada.

    Gimnasio de Realidad Aumentada.

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es tu forma favorita de hacer ejercicio físico?

    El gimnasio era una explanada enorme con la forma y el tamaño de un campo de fútbol con áreas de colores grabados en el suelo. Juan Morales había sido invitado, ya que en su trabajo habían acordado la estrategia de que estando en forma se rinde mejor. Él conversaba animadamente con la señorita encargada de la promoción. 

     – … Sin duda señor Morales, para bajar de peso, tonificar los músculos y tener una experiencia de lo más saludable, tenemos el método perfecto, es una novedad que está funcionando muy bien en otros países.

     – Sí, pero todos los gimnasios prometen lo mismo y claro, son rutinas de ejercicios que terminan cansando, yo me aburro con facilidad, ¿sabe?

     – Lo comprendo, señor Morales. Le proponemos un sistema basado en un juego de realidad aumentada. 

     – Suena bien, señorita. ¿Cómo funciona?

     – Vale, como ve, aquí tenemos un traje ergonómico, para la prueba que le prometimos hemos elegido este, que es de su talla. Póngaselo, Señor Morales, le haré un recorrido. 

    Alrededor del área del recinto había zonas habilitadas para duchas, habitaciones individuales para cambio de ropa y zonas de descanso con lo que denominaban bar saludable, bebidas isotónicas y aperitivos a base de proteínas, hasta había una sala de karaoke.

     – Vale, me va como un guante.

     – Ahora póngase el casco neurotransmisor, esto le hará conectarse con el entorno virtual del juego.

     – A ver. Listo.

     – Solo le faltan estos guantes y ya tenemos todo lo necesario para una experiencia sensorial completa.

     – Ya los tengo puesto ¿Y ahora qué hago?

     – bien. ¿Preparado Señor Morales? Conectamos con el servidor del juego.

    La visión de Juan cambió por completo, alrededor de él, un paisaje imposible de bosques de ensueño y animales legendarios, centauros armados con arcos se encabritaban, bellas sílfides semidesnudas paseaban coquetas saludando con la mano, hasta andaba Cupido revoloteando, armado de flechas de amor y mirada burlona.

     – Pero esto es increíble.

     – ¿Le gusta nuestro mundo? A este escenario le llamamos “En forma en el Olimpo”.

     – ¿Cómo se juega?

     – Antes de nada quiero que sepa que todo lo que pase en este Olimpo virtual solo lo saben los Dioses. Usted puede regular el nivel de privacidad que quiere tener. En el primero, podrá interactuar con todos los deportistas que están en su entorno, podrá participar en actividades en grupo con todos los asistentes a estas instalaciones.

     – Ideal para partidos de tenis.

     – Y para combates con espadas. Tiene que probarlo Señor Morales, son muy divertidos. En el nivel dos solo podrá tener interacción con aquellos que haya registrado como amigos, así nadie os podrá molestar. 

     – Hay tercer nivel, ¿verdad?

     – Sí, pero tiene tarificación especial.

     – ¿De qué se trata?

     – En el nivel tres sería invisible para los demás, solo podría interactuar con su entrenador personal. Mejor se lo muestro.

    Frente a la comercial apareció una pantalla transparente flotando. Pulsó una serie de botones y apareció junto a él. Era la más bella criatura que podía imaginar. Una joven alta, con una melena morena ondeando a ese viento que no existía, pero erizaba la piel, adornada con flores de colores, con orejas puntiagudas de duende del bosque y un minúsculo traje hecho de piel de animal mitológico.

     -Hola, mi nombre es Xanthe, y puedo ser su asistente personal. – Dijo a modo de presentación la entrenadora virtual. 

     – Como ve, esta sería su espectacular asistente. Se hace consultando el perfil del cliente y normalmente acertamos mucho con sus gustos. Aun así se puede modificar, cambiar el color de piel, ojos y rasgos, hasta podemos quitarle un poco más de ropa si lo desea.

     – Si es fantástica, ¿Cómo funciona?

     – Tiene una tabla de entrenamientos que con diversos juegos le tonifica todos los músculos del cuerpo.

     – ¿Todos?

     – Todos, pero para lo que usted piensa, a modo de premio, tendrá que ganarle en combate. Es lo que llamamos entrenamiento con final feliz.

     – Por su apariencia cualquiera le gana.

     – No se preocupe, si le cae bien, a veces se deja ganar.

     – ¿Cuánto cuesta la suscripción con la asistente?

     – Incluyendo la cuota del gimnasio, que es 137,85 al mes, se quedaría en 787,24, si se suscribe hoy le haremos un 20% en los tres primeros meses.

     – Es un poco caro ¿No hay alguna otra posibilidad?

     – Sí, existen varios asistentes, este es el más barato, solo sube la cuota 50 euros.

    En el lugar donde estaba la valkiria de pasarela de Women’secret, apareció un mastín de tres cabezas, con encías recubiertas de afilados cuchillos de marfil y llameantes miradas de rencor.

     – ¿Y ese bicho?

     – Es Cancerbero. Le perseguirá hasta darle caza, usted podrá huir o enfrentarse con él. En ambos casos, si le alcanza, o si pierde la batalla, le devorará vivo. 

     – Eso no suena muy bien.

     – Tranquilo, no sufrirá daños físicos, pero sí es verdad, que nuestra unidad de dolor neuronal, da unos resultados muy realistas. 

    Dark Sarah – Dance With The Dragon

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  • Cruzando

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál el mayor riesgo que te gustaría correr, pero no te atreves?

    Con un suave chapoteo anunció su llegada, no hizo falta saludos, tome asiento, abone el pasaje y comenzó a remar. El ocaso nos invadió en silencio y así continuamos un buen rato, hasta que el aburrimiento me hizo buscar una conversación.

     – ¿Mucho trabajo?

     – Siempre lo hay.

     – Ya, me imagino.

    Llevaba un abrigo grueso que terminaba en capucha y con la oscuridad del lugar como ayuda no lograba distinguir la cara, pero sí su voz, muy ambigua, aun así, aunque le creía hombre por la fortaleza al remar, si me dicen que era una mujer tampoco me hubiera extrañado. Andaría también aburrido, pues empezó con una pregunta. La más obvia.

     – ¿Qué te ocurrió? ¿Por qué estás aquí?

     – Pues había conocido esa noche una chica maravillosa, tras unas copas y unos bailes empezamos a hablar, las palabras se convirtieron en besos y los besos en ganas de intimidad.

     – Normalmente, la gente que pasa por aquí no lo hace por amor.

     – Me imagino, pero la pasión a veces te lleva al abismo. Ella me dijo que podíamos ir a su casa, pero que no podía estar mucho tiempo, no podía amanecer allí. Y yo, que tras la última copa pasaba una etapa de todo me da igual, acepté la propuesta.

     – Alcohol y carretera, mala combinación.

     – Verdad es, pero su casa estaba a dos calles, fuimos andando. Una vez dentro nos desnudamos como dos desesperados y empezamos a probar la resistencia del sofá. Terminamos en la cama lo que habíamos empezado en el salón y al poco tiempo ocurrió lo que no tendría que haber pasado.

     – ¿Qué fue?

     – Que nos quedamos dormidos. Se escuchó la puerta de la entrada y ella me despertó a gritos de que era su marido y que iba a matar.

     – ¿Fue muy violento?

     – No, si creo que ni me vio. Me escondí en el balcón y pude salir porque él entró en el baño, salí corriendo, resbalé por las escaleras y quedé inconsciente.

     – ¿Y no murió?

     – Mi muerte ocurrió luego, en el hospital me inyectaron un calmante que al parecer me hizo reacción y bueno, todo lo demás ya lo conoces.

     – Al menos murió feliz.

     – Sí, no me quejo. 

    The Doors – Break On Through (To The Other Side)

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  • Ofrenda al mar

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál el mayor riesgo que te gustaría correr, pero no te atreves?

    Huellas en la playa, es todo lo que pude saber de ella, se perdían en la orilla y eran barridas por la marea, que ahora subía, intrépida, asesinando los rastros. 

    Poco antes paseaba cabizbajo, con mi mente torturada por algo que no hubo y se fue.

    El olor a mar invocaba el rubor de mis lágrimas. Y sin pensarlo demasiado, me deshice de mi ropa y me lancé con rabia a la mar. A luchar con la salada espuma en busca de exorcizar mis fantasmas, en un combate a muerte con los elementos, que allá donde el horizonte se volvió sangre, conseguí perder sin remedio. Muriendo. O creyéndome perecer.

    Ella estaba allí, sentí sus labios, mientras despertaba sorprendido, calientes como el sol que golpeaba mi cara, delicados como el adiós de la luna en el ocaso. Desconcertado, la vi volver al mar, desnuda, sin miedo. Mientras me incorporaba confuso, amando el mar con todo mi ser, olvidando el motivo de mi tormento.

    Tras las huellas ya no había nada.

    Solo silencio.

    Alguien cantó a lo lejos, algo triste, un lamento. Una voz dulce, como la miel que quedaba en mis labios.

    Esa fue la primera vez que besé a una sirena.

    La Habitación Roja – Posidonia

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  • Influjo de Luna

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo definirías a un buen vecino?

    Estaba sentada en el filo del acantilado cuando apareció él, majestuoso, imponente, de ojos brillantes como estrellas al alba, de pelaje espeso y oscuro como las noches de invierno. Se acercó a ella y al ver que no le temía se sentó a su lado. 

     – ¿Vienes a contemplar la luna? – Preguntó la niña

     – Sí, cada luna llena me siento aquí, a agradecerle mi caza.

     – ¿Qué tal ha sido hoy?

     – Pobre, mi manada está hambrienta, pero ha habido suficiente para hoy.

     – ¿Debo temer que me quieras cazar?

     – A los lobos nos dan miedo los humanos, aunque sean cachorros. Uno solo no sois problema, os cazamos fácil. Pero siempre vienen más, con sus artilugios artificiales para matarnos. Sois criaturas terriblemente feroces y crueles.

     – Vosotros también matáis.

     – Lo hacemos para comer.

     – Nosotros también.

     – Nosotros lo hacemos por pura necesidad. 

     – Y nosotros. También necesitamos cazar para comer.

     – ¿Vosotros? Los humanos domesticáis animales, los matáis con facilidad, sin peligro. Ademas os los coméis sin hambre, haciendo una fiesta de las matanzas. Y aun así, os dedicáis a cazar.

     – Pero vosotros también disfrutáis cazando.

     – Disfrutamos cazando, no cazamos para disfrutar.

     – No todos somos así.

     – No lo sé, solo te conozco a ti y a algún humano que se presenta en el bosque con sus perros amaestrados. Yo no te he visto cazar, pero huelo que te alimentas de carne. No te juzgo, pero  permíteme desconfiar.

     – Pero percibes que no puedo hacerte daño, ¿no?

     – Sí, mas no conozco a tu manada.

     – No te harán nada, no los traeré hasta aquí. ¿Volverás la próxima luna llena?

     – Sí, y presiento que me alegraré de verte.

    El gran lobo negro agachó la cabeza frente a la luna, en señal de respeto, y miró un instante a la joven, fijamente a los ojos, y los entrecerró en señal de amistad. Luego desapareció entre los arbustos. Sola se quedó la niña bajo el reflejo de Selene, pensando.

    Janis Joplin – Half Moon

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  • A Escondidas

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos algo que la mayoría de la gente probablemente desconoce de ti.

     – No sé si es buena idea.

    Aster no le dejó terminar la frase y la besó, primero en la boca, luego en el cuello, con suavidad, subiendo poco a poco de intensidad.

     -… No. Para. Nos van a ver… – Dijo Yelena entrecerrando los ojos

     – Tranquila, aquí no hay cámaras.

     – ¿De verdad?

     – Te lo aseguro, si fuera así yo tendría acceso a ellas.

    Lena se dio la vuelta buscando sus labios una vez más, él recorría su cuerpo, acariciaba con sus grandes manos las curvas de sus caderas, ella apretaba su cuerpo en un abrazo, recorriendo su espalda, luchando por arrancarle la ropa con desesperación. Aster, con dulzura, se deshizo de la camiseta de Yelena, quedó flotando alrededor de ellos.

    La ropa se mantenía suspendida en el aire, mientras ellos, ajenos al baile de la órbita de sus prendas de vestir, estaban más ocupados en intentar mantenerse pegados, sin colisionar con las paredes. Las risas de Lena contrastaba con el intento desesperado por mantener un ritmo constante entre el movimiento y evitar salir disparado hacia el lado contrario.

    Lena agarró fuerte con sus piernas el cuerpo de Aster, haciendo golpear su espalda con la pared más próxima, se agarró con las manos de la escalerilla y cabalgó fuerte sobre él, o debajo de él, la falta de gravedad impedía saberlo claramente.

     – ¿Lo habías hecho antes en la estación? – Preguntó Lena entre risas

     – Nunca, pero lo estaba deseando.

    En la pantalla de la sala de mandos del módulo, la imagen de cuerpos flotando llamó profundamente la atención al oficial de guardia.

     – ¡Eh Martínez! ¡Ven a ver esto!

     – ¡No! ¡Por dios! – Martínez se llevó la mano a la frente – Nosotros aquí de guardia y estos follando como locos en el almacén de residuos sólidos.

     – ¡Calla y aprende envidioso! Me debes cincuenta pavos.

     – Pues como toquen esa válvula van a nadar en mierda, literalmente.

     – Te apuesto otros cincuenta a que terminan dándole.

     – ¡Hecho!

    Marilyn Manson – The Speed of Pain

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  • Superhéroes

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos algo que te gustaría intentar por primera vez.

    De niño me encantaban los superhéroes, estaba fascinado con esos cómics de colores raros, descoloridos, que ya parecían antiguos aun teniendo días de haberlos comprado. Curiosamente, mi sueño no era ser un trepamuros o un vengador justiciero, no. Mi gran pasión era inventar uno, hacerlo cercano. En mi primer intento, evocando el reflejo de lo que era entonces, presenté a mis seguidores, a Juan Francisco y a Mariano, que por entonces eran mis dos únicos amigos, a un personaje con gafas de culo de botella y ropa interior por encima de las mallas, cuyo nombre no quiero recordar, ya que me da vergüenza atemporal.

    Ocurrió que en su primera misión, gracias a su agudeza visual, se estampó contra la estatua de plutonio de Don Macario, alcalde de Valdegorrinos, metal que era equiparable para él a la kriptonita que tan poco gustaba a Superman. El infortunado accidente le dejó los anteojos soldados en la mirada y privado de todos sus superpoderes, ahora trabaja para la ONCE, en un puesto en el número trece de la calle donde ocurrió el suceso.

    Meses más tarde, mi imaginación parió al hombre lagartija, primo del geco común vallisoletano, que tras recibir una demanda de Marvel quedó incrustado en la suela del zapato cósmico de un tal Thanos, ahora recorre la galaxia y disfruta de todos sus suelos. Apareció también en mi mundo, el hombre-fanta piña, que se deshizo en burbujas nada más salir a la calle, y el indomable cabramán, un superhéroe motorizado con una Kawasaki y con cornamenta en el casco, fruto de una infidelidad cuántica. En una aventura en el Himalaya, le patinó la rueda trasera con gravilla sintoísta y todavía está cayendo. 

    Estuve años retirado de la invención de todopoderosos, ya que mi esfuerzo me había costado un fracaso social apoteósico. Los niños cruzaban de acera al verme y me escupían arroz con bolígrafos bic tarados. Pero, al entrar en la adolescencia, mi suerte cambió. Me volví muy popular al dar vida a Horny Girl, que se prendía en llamas quemando su ropa en el proceso. 

    Convencida por una secta feminista, Horny, como la llamábamos cariñosamente, torturó a cada uno de los mirones de mis amigos, tatuándoles a fuego una imagen de Margaret Thatcher, muy conocida entonces, desnuda y en pose provocativa. Desde entonces me escondo en las iglesias disfrazado de monaguillo y aprovecho para probar el vino de misa. Según tengo entendido, la superchica ahora se llama Purity y predica en Instagram sobre la castración como solución a la aberrante situación social actual.

    Hace mucho que no quiero saber nada de héroes enmascarados. Me hice seguidor de Spock, que es único e inigualable y no me da posibilidad de inventar nada al respecto.

    Nota del autor: En el transcurso de este relato no se ha maltratado a ningún animal, en el caso de criaturas mixtas solo ha sido expuesta al sufrimiento su parte humana.

    Tool – You Lied

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  • Alquimia en la cena

    Esta es mi participación en Escribir Jugando del mes de octubre que nos propone Lidia en su blog, para mas información, aquí están las bases.

    La probeta burbujeaba verde, con sedimentos rosa que prometían un inminente éxito, estaba impaciente por acabar y eso le ocasionó un pequeño error de cálculo que desembocó en explosión. 

    Su máscara de protección, su bata, la mesa, hasta el violín, que no pudo tocar en su victorioso éxito, se habían convertido en oro de 24 quilates. 

    Emocionado y hambriento, dio un fiero bocado a la manzana que aguardaba ser cenada. Este acto le costó la ruptura de dos de sus dientes, pues la fruta también era ahora del preciado mineral.

    Feliz y mellado, el alquimista pidió cita con el dentista.

    Helloween – Dr Stein

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  • Abrázalo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cuál es el objetivo personal más difícil que has conseguido por ti mismo?

    Suspendido en un tanque de aislamiento, entre la viscosa mezcla de fluidos para la conservación corporal, flotaba en estado insomne. En sedación programada, almacenado, a espera del veredicto.

     – Bien, empecemos, ¿dónde está el psiconauta?  

     – Preparado, Ilustrísimo Señor, titulado 1473/46ESP.

     – Recién licenciado ¿verdad?

    – Así es Señor.

    – Bien, suerte en su primera inmersión. active el sincrónico mental.

     – A sus órdenes.

    El recipiente se iluminó a la vez que el psiconauta 1473 conectó su casco a la red de la sala. Un zumbido hizo vibrar el suelo, las pantallas empezaron a emitir datos, la constante principal eran dos ondas mentales, la del acusado y la del operario mental, cada una de un color.

     – Sincronicen.

    El Psiconauta torno su mirada en blanco, respiró hondo y exclamó.

     – Sincronización completa, Ilustrísimo Señor.

     – Cuando esté preparado comience el descenso.

    En el monitor se habían superpuesto los gráficos de las dos ondas mentales, el navegante mental consiguió cerrar sus ojos, que no dejaban de moverse, como en un mal sueño. 

    – Estoy dentro, Señor. Es horrible, hay sangre por las paredes y por el suelo, está lleno de huellas ensangrentadas, las paredes son estrechas, me estoy manchando… 

     – Bien 1473 ahora siga mis instrucciones y todo irá bien, no se asuste. Búsquelo y cuénteme lo que está pasando.

     – Es un pasillo enorme, las huellas me llevan hasta el final del pasillo, estoy siguiendo su dirección, el sujeto está al final y está arrastrando el cuerpo sin vida de una mujer.

     – Bien, persígalo.

     – Entra por una puerta.

     – Bien, de prisa, entre.

     – La puerta me lleva a una escalera descendente, hace frío, las paredes son blancas y están llenas de sangre.

     – ¿Lo ve?

     – No

     – No deje de bajar, avance.

     – La escalera da hacia la entrada de un parque, está iluminado por farolas antiguas, algunas funcionan de manera intermitente. Hay un rastro de sangre que… Por ahí lo veo, sigue arrastrando el cadáver…

     – Bien, tiene que seguirlo, descríbamelo todo.

     – Estoy entrando en el parque, voy a unos cincuenta metros del sujeto, él contempla los árboles, está despistado, absorto en el paisaje.

     – Está usted dentro de los sueños del sujeto, en parte está reviviendo recuerdos, no lo pierdas de vista, pero no le llame la atención, necesitamos saber qué ocurre.

     – Tuerce a la izquierda, cambiando de sendero, entra en una caseta, como las que usan los jardineros para guardar sus herramientas.

     – Entre usted también.

     – Es muy pequeña, me va a ver.

     – Entre, no le va a pasar nada.

     – Dentro es como una casa, una de estas de madera antigua, el sujeto sube unas escaleras que lleva a un piso superior. El cadáver está cambiando, parece más grande. O no sé si es el más pequeño.

     – Eso es, 1473, explíquemelo todo, ¿lo ve ahora?

     – Ha entrado en una de las habitaciones, voy a entrar.

     – Sí, no le pierda la pista.

     – Tras la habitación hay una playa, he salido en una caseta, de las que se usaban para cambiarse, está desierta, y llueve ligeramente, él es más pequeño y el cadáver… está vivo, se está arrastrando, es mucho más grande y ya no es arrastrado, le está siguiendo. Entran en lo que parece una tienda de campaña, de las que venden en los grandes almacenes, en la sección de artículos de camping.

     – Entre, no lo deje atrás.

     – Estoy saliendo de una carpa, como la de un circo, es un parque de atracciones, o más bien una feria de pueblo, con su noria y su tío vivo. Hay poca gente, el sujeto ahora es un niño, y el que antes estaba muerto ahora lo lleva de la mano. Entran en la atracción de los espejos.

     – Perfecto, no deje de describirlo todo, es muy importante.

     – Está todo oscuro, pero los veo, aparecen en un haz de luz, el que estaba muerto le grita, le chilla muy fuerte, le dice que parece imbécil, que si no sabe comportarse, le está pegando, muy fuerte. No sé qué hacer. 

     – Acérquese, y cuénteme lo que pasa.

     – El hombre se acaba de largar, se ha escuchado un portazo, pero el niño ha quedado aquí, llorando y sangrando por la nariz, me está mirando.

     – Ahora abrace al niño.

     – Pero sigue siendo el sujeto, es un asesino.

     – ¡No! En este estado de su mente es un un niño indefenso, ya sufrirá su castigo cuando lo reanimemos. Usted abrace al niño.

    Korn – Insane

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  • La estatua real

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Qué aspectos de tu patrimonio cultural te enorgullecen o te interesan más?

     – No, si vista así, a la luz del son, hasta parece bonita.

     – No es la belleza, es lo que significa.

     – Pues eso, un rey de antaño, ¿qué más hay?

     – Fue uno de los fundadores del país, fundamental en la guerra contra los invasores y nació aquí, en el pueblo.

     – Bueno, vale, es una figura histórica.

     – Es parte importante de nuestro patrimonio cultural, que este tipo echó a los prusianos del país.

     – vale, según una leyenda, que cada pueblo de esta región tiene su versión, este señor reclutó a los campesinos, les puso a combatir armado de azadas y guadañas. La carnicería fue tal que la sangre tiñó el río de rojo, ¿no era así?

     – Efectivamente, fue un héroe.

     – Este rey era de origen francés, ¿verdad?

     – Sí, pero se dice que nació aquí

     – Cuando nos invadió Francia, ¿verdad?

     – En los libros de historia cuentan que los padres contrajeron matrimonio haciendo posible el tratado de Toulouse. Eso firmó la paz y dio fin a la invasión.

     – Entonces nuestro origen es tanto francés como prusiano, que también nos habían invadido en otras ocasiones, ¿verdad? Sin contar con los persas, árabes de distinta procedencia, romanos, iberos y cartagineses.

     – Si lo miras así.

     – ¿Y si hubieran ganado los prusianos?

     – A saber qué hubiera pasado.

     – Yo te voy a decir lo que hubiera pasado. Que ni tú ni yo hubiéramos notado nada.

    The Clash – Sandinista!

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