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  • Mi superpoder.

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos una habilidad secreta que tengas o que te gustaría tener.

      – ¿Y dice que su superpoder tiene carácter eléctrico?

     – ¡Sí!

     – Pero no nos da muchos detalles, esta entrevista es para poder averiguar si da el perfil para que pueda unirse a nuestro grupo de superhéroes: Los justicieros de Chipiona.

     – Exacto, y yo tengo los requisitos que hacen falta. Se lo aseguro.

     – Vale, nos conoce, ¿verdad?

     – Claro que sí.

     – Aun así le voy a explicar quiénes somos y lo que hacemos. Ese flaco de ahí vestido de folclórico, como ya sabrás, le llamamos Fandan Go. Su habilidad es que al arrancarse a cantar obtiene supervelocidad, puede alcanzar los 450 km/h a ritmo del zapateado. Además, tiene el ataque de lanzamiento de castañuelas.

     – Sí, lo conozco, aunque no lo había visto.

     – Eso es porque va muy rápido. Luego está el fortachón de la txapela. Su nombre es Koldo Garaiezina, que tala árboles con las manos y viene con Harri, el niño piedra, al que no duda en lanzar al enemigo si es necesario. 

     – ¿Este es el que se vuelve rojo, verde y blanco si se cabrea?

     – Exacto. Esa señora del moño del fondo es Maruja la del Romero, que no te engañe su aspecto, es una poderosa bruja experta en maldiciones rimadas, con un 84% de efectividad inmediata.

     – He oído que le dijo a uno “A ti, por malaje y traicionero, que nunca más te quepa el sombrero” y ahora transporta su cabeza con una carretilla.

     – Totalmente cierto. El siguiente es aquel chique que viste con tantos colores, se hace llamar Rainbow Star y a su poder lo llama relincho. Grita tan fuerte que rompe hasta el mineral más duro, por eso el niño piedra no quiere estar a su lado.

     – Yo a ese lo conozco, pero de YouTube.

     – Sí, ese es su otro superpoder, pero no sirve para defender al débil, solo vale de somnífero. Y por último estoy yo, el Capitán Iberia que, como ya sabe, puedo volar. 

     – Además, eres el líder del grupo.

     – Usted se hace llamar El Torpedo, yo no creo que se dispare y explote, así que cuéntenos su historia.

     – Verás. Yo soy el nieto secreto del dios Thor. En su visita a Asturias él andaba tonteando con mi abuela Lola. Al quedarse embarazada, él se fue a no sé qué asunto llamado Ragnarok. Mi padre es un humano normal, pero yo sí alcancé a tener un superpoder.  

     – No me diga que heredó un martillo mítico.

     – No, tiene que ver con su perfil de Dios del Trueno.

     – Vale, pero ¿de qué se trata? ¿Cómo funciona? ¿Nos puede hacer una demostración?

     – Ahora es imposible, necesito algo primero para activar mi poder.

     – Bien, pues cuéntemelo, describa su poder.

     – Es que me da vergüenza.

     – Si quiere ser parte de Los Justicieros de Chipiona, tendrá que dar muestra de coraje y valor. Y bastante cara también. 

     – Bueno, vale, para desarrollar mi poder necesito antes haber comido judías. Unas buenas fabes si es posible.

     – ¿Y eso qué tiene que ver con el trueno?

     – Verás, yo soy Thor-Pedo, así que tras una flatulencia primero va el rayo y luego el trueno.

     – Genial, expulsa electricidad anal.

     – Un arco voltaico de 30.000 amperios testados, nada menos.

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  • Presencia

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos una habilidad secreta que tengas o que te gustaría tener.

    La piel se le erizó con el susurro de mi voz que, sin poder evitarlo, se desprendió de mi ser al cruzarme contigo. 

    Contemple tu mirada asustada, tu suspiro perdido, tus ganas de correr secuestradas por el murmullo del recorrido. Tu perfume a frío de escarcha con aroma desconocido. 

    Te pude ver bien al pasar, pero tú a mí no, porque ya no estaba. Hacía mucho tiempo que ya me había ido.

    Lacuna Coil – I Wish You Were D3ad

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  • Susurro

    Sugerencia de escritura del día
    Cuéntanos una habilidad secreta que tengas o que te gustaría tener.

    Susurro lo llamaba ella. Lo descubrió en el reino de los sueños, donde ella entraba todas las noches, desde cuando podía recordar, desde siempre.

    Le encantaba soñar, así escapaba de la realidad. Empezó a apuntar sus aventuras al despertar en una pequeña libreta para no olvidarlas. Muy pronto, antes del cambio del ciclo de la luna, ya era capaz de controlar su destino cuando dormía.

    Consiguió navegar por su mente, nadar por sus recuerdos y descubrir su subconsciente. Ahí descubrió cómo susurrar. Solo tenía que, en voz baja, explicarle a su yo dormida, que cambio quería en ella. 

    Su primer susurro fue una noche de luna llena y su frase fue; “quiero que dejes de tener miedo”. Se lo dijo a la imagen de ella, que acurrucada en el regazo de su esencia, se agarraba al calor de su alma. En el transcurso del cambio de fase lunar dejó de temer, si valentía se hizo presente poco a poco y utilizo su valor para enfrentarse con los monstruos que habitan el mundo de los despiertos.

    Uno de esos monstruos vivía en su casa, era el oscuro garabato, que de pequeña dibujaba, cuando la profesora le pedía un dibujo de su familia. Entro en sus vidas de repente. La soledad de su madre hizo que se diera cuenta muy tarde de que ese hombre en realidad era un ser maligno y despiadado.

    Una noche sin luna, descubrió que podía usar el susurro con otras personas. Mientras él dormía entre efluvios etílicos, consiguió entrar. Sus sueños eran una tormenta de truenos sordos y ensortijados árboles, habitaba en una casa negra de grotesca forma. Al entrar vio su verdadero ser, un garabato hecho con crayón negro, emborronado con el dedo, que se retorcía sobre sí mismo. Clavó sus ojos en ella, pero ya no le tenía miedo. Su susurro fue un grito que le hizo despertar; “Sal de nuestra casa y vete muy lejos”.

    El cuarto creciente resplandecía en la noche cuando el monstruo hizo las maletas y se fue. Nadie supo dónde ni por qué. Los días siguientes fueron más fáciles para todos, aunque ella vio como su madre se marchitaba como una margarita cortada.

    Fingió terror a la luna llena para dormir esa noche al lado de la tristeza de su madre. El sueño les vino a las tres campanadas del reloj de la iglesia. La encontró en un paisaje, creado en acuarela, pintado con gotas de lágrimas. Vestía un rasgado vestido de princesa que rescató de un falso recuerdo de la infancia. Se acercó a ella y le dijo al oído; 

    “Sonríe, eres libre”

    Las lágrimas fueron vaciando a la luna cuando, un día, una sonrisa les iluminó con los primeros rayos de sol, borrando todo rastro de tristeza de la expresión de la cara de su madre.

    Maria Rodés – Oscuro Canto
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