
El reflejo del sol en su ventana le dijo que ya era la hora, a tientas, buscó la botella escondida entre los pliegues del sofá y comprobó que todavía le quedaba un trago del preciado licor de 12 años. Mark lo bebió de un trago, reaccionó con una discreta mueca y se puso de pie de golpe.
Desafió con la mirada al horizonte que lucía azul profundo. Abrió la puerta del balcón, suspiró al calor y miró fijamente al balaustre blanco castigado por el calor.
– ¡Mark! ¿Qué haces?
Tras escuchar la voz de mujer, saltó al pasamano con las manos en cruz, soñando ser funambulista al borde del precipicio.
– ¡No, Mark! ¡No lo hagas!
Sonrió a la forma de mujer que asomaba entre cortinas y lentamente se dejó caer.
– ¡MARK!
Ella, herida de inquietud, se asomó. Abajo, la piscina sonreía en círculos paralelos, bromeando con el grito de los bañistas. Él flotaba alegre, llenando sus pulmones tras emerger de la profundidad del dulce estanque azulado.
– Cualquier día te vas a matar, Mark, ¿me oyes?
Desafiando al verano, esta vez no ocurrió.
Jane´s Addiction – Stop!