
Cansado de querer ser melodía,
suspirar acordes de tono profundo,
de abrazos de cuerda y entraña.
Conteniendo lágrimas absurdas
y mendigando caricias.
Quise saber de ti fuera de ti,
en otras sonrisas.
En la bruma de una mirada que se me cruza.
En la media cara torcida entre las estrellas.
En el roce artificial
en noches de brillo y danza.
No me entristece tu condena
si ya conmigo no vuela.
Me entristece que en tus labios
solo dibujes pena.
En la brisa del camino,
en la cima más alta.
En el sueño más oscuro
que se me enreda en la mañana.
En el humo de caricias
que no llegan a nada.

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.