La flor del soldadito

Parecía triste.
La mirada al suelo, sentado en silencio en aquel sillón que le venía grande.
Parecía perderse en él, en sus sueños. En sus heridas infantiles: tan fáciles de curar y tan dolorosas al mismo tiempo.

¿Es que los adultos no se dan cuenta?

pensó el soldadito de plomo.

Vio caer una lágrima por su mejilla. Silenciosa como el mar en calma. Melancólica como el olvido.

Al acercarse un poco más, el juguete de metal rompió su silencio.

—¿Qué te pasa, niño?

—Mi mamá no quiere que hable con desconocidos.

—Pero yo no soy un desconocido. Soy un juguete.

—Mi mamá no quiere que juegue con juguetes armados.

—Pero soy de latón. No puedo disparar.

—Mi mamá no quiere que tenga juguetes violentos.

—¿Y qué quiere tu mamá?

—No lo sé. No quiere que haga nada.

—Claro… por eso estás triste, ¿no?

—Estoy triste porque no tengo con quién jugar. Mis padres no quieren. No tienen tiempo para mí.

—Pero estoy yo aquí. ¿Qué quieres hacer?

—No puedo jugar si llevas un arma.

—Entonces dibuja una flor en su lugar. Verás cómo lo cambia todo.

El niño empezó a pintar colores sobre su uniforme de cobre. Disimuló con pétalos pequeños la bayoneta que llevaba en el brazo.

Se entretuvo toda la tarde dibujando y hablando.

Descubrió que, al pasar las páginas de aquel libro, podía convertir en cuento las palabras que solo escuchaba en sus sueños.
Que, aunque a veces fueran mentira, eran lo más cierto.

Saurom- Soñando Contigo

A veces no se juega.
A veces solo se imagina.

Y eso, a veces, es lo que más asusta.

Anuncios

Descubre más desde El descanso del Onironauta

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comentarios

2 respuestas a “La flor del soldadito”

  1. Avatar de BDEB

    En ocasiones los adultos estamos «demasiado ocupados» para darnos cuenta de muchas cosas, quizás nos sea más fácil dar clases de lo que está bien y mal y no dedicar también tiempo para compartir con juegos.
    La imaginación es importante pero jugar también lo es.
    Saludos Oniro.

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de DeOniros

      Cada persona es un mundo, cada niño también. Creo que lo mejor que podemos hacer es observar y aprender un poco de ellos. Es más divertido que tener siempre la lección preparada.
      Jugar e imaginar van de la mano. ¿No? O casi siempre, claro.
      Gratos sueños.

      Me gusta

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.