
grandes peligros que acechan en las calles de una ciudad moderna. Yo, precavido por naturaleza, no dejo descansar a mis sentidos cuando paseo por ellas.
Mis oídos prestan atención a las sombras de las esquinas. Mi ojos están siempre acariciando la senda. Mi olfato interroga al dueño de las pisadas que me persiguen en los callejones.
Pues nadie sabe que terrible criatura se esconde tras la penumbra. Existen rayas del tamaño de un mastín. Grandes criaturas de mirada incandescente que cruzan su camino por la noche, en manada. Fieros felinos de orejas cortadas y delgada figura y horribles mastodontes que absorben toda vida del suelo con sus mandíbulas circulares.
Pero el peor de todos es aquel que sale los días de. Engalanados de perversos colores en un acto de guerra con escudo heráldico. Caen del cielo cuál rapaz, transformándose en el acto en otro animal, si cabe, aún más feroz.
Los verás arremolinados en las plazas, agarrados en las paredes con saña. Embistiendo a los que pasan al lado. Aplastados devorando el asfalto. En los días que el aire es recio no verás peor engendro.
— Vamos Gonzo, es solo una bolsa de plástico.
Pero yo no les tengo miedo. Respeto si acaso.
Billie Eilish – bury a friend

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.