
Hoy no estoy.
Bueno, sí estoy,
pero no me muestro.
Andaba entre brumas de un día sin letras,
nubes lentas,
ganas de quererme escondido.
Pero no lo consigo.
Entre sábanas me olvido.
Me señalo herido
por no abrazar mis palabras,
por no querer engarzar el hilo.
De tanto bordar
se me endurecen los dedos
y me lloran los ojos.
Hoy ganó el frío.
Mejor me quedo aquí.
Escondido.

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.