
El desorden de mis pensamientos pudo conmigo esa noche.
No había drama.
Tampoco un sentimiento roto.
Esa era mi paz mental,
una que a veces se derramaba a gritos sobre mis pestañas.
Salí corriendo.
Escapé de casa sin un rumbo cierto.
Pero mi mente conocía las huellas de mi sombra
y decidió seguirnos.
Para despistar al pensamiento seguí el camino de las luces
que conducen al puerto.
Allí estaba.
Abierto.
Entre neones, su nombre escrito: El Infierno.
Sonreí a mis ideas
y entré sin remordimientos.
La luz me dejó ciego.
Chispas de colores danzaban al son del fuego.
Abrí los brazos y abracé el silencio
entre los tambores que me mantenían cuerdo.
Me recreé en lo que ocurría dentro.
Cuerpos en movimiento.
Rendidos, luchando, saboreando el instante.
Éramos manos, cabeza, dedos.
Una sola mente.
Éramos Averno.
Unos labios me sonrieron.
Un efluvio me hizo eterno.
Bajo miradas y caricias ajenas,
bendito tu espíritu.
Salir después
fue lo que me devolvió la vida.
Desperté con la mente ardiendo,
la sonrisa puesta en otro tiempo.
En brazos de Hela
habitaron mis sueños.
Underworld – Born Slippy (Nuxx)

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.