La niña que miraba el verano

No podía dejar de mirarla.
La nieve resbalaba por el cristal.
Dejaba su húmeda estela al pasar.
Ella seguía el rastro con la yema del dedo.
Mientras, sus padres hablaban entre susurros.

Extraños susurros,
de una preocupación ajena a los copos de nieve
y a la luz de la mirada de ella.

—Esto es ya aberrante.

—Mujer, no te preocupes, dicen que es un fenómeno aislado.

—¿Aislado? Sequías en octubre. Cuarenta y ocho grados en noviembre.
Pero que lleve tres días nevando en verano…

—Sí, vale, el clima está trastocado.

—Y las cosechas se están perdiendo…
Nos estamos cargando los ecosistemas…

—Vale, sí, pero ¿qué podemos hacer nosotros?

—No sé. Algo tendríamos que hacer…

La conversación era un murmullo
frente a la mirada atenta de la niña.

Los copos de nieve brillaban en bucle,
en brazos del viento de verano.

Danny Elfman – Ice Dance

Ella no sabía que aquello tenía un nombre.

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Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.