
Suspiró a través de la ventana.
Deslizó su melena al viento, exhalando un canto urgente al delirio del cielo. Soñó que se desvanecía sin remedio.
Suspiró de nuevo.
Y lo miró fijamente: su caminar pausado, el sudor en la frente, la contracción de sus brazos. Un gemido leve, un esfuerzo bárbaro.
Imaginó su verbo vivo, su pelo al viento, su rostro herido; erguido en su sentimiento.
Ella en sus brazos, abrazando su cuerpo.
El sol brilló en sus pupilas.
En sus manos, un saludo: Te quiero, mi vida. Aunque no pueda subir a demostrártelo.
Su sonrisa fue triste; su olvido, certero.
Una lágrima cayó desde el balcón al suelo.
Y su mirada se marchó.
Maria Rodés – Oscuro Canto

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.